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Ricardo Zuloaga

Diario Notitarde 23/06/08

Por: Carolina Jaimes Branger

“Como un justo homenaje a su extensa trayectoria profesional y a su significativa labor en la construcción de esta casa de estudios” rezaba la invitación que cursó la Universidad Metropolitana para el acto de otorgamiento del Doctorado Honoris Causa en Administración a Ricardo Zuloaga.

Y es que en efecto, el homenaje es más que justo: no sólo porque Ricardo Zuloaga es un insigne profesional y ha colaborado desde su fundación con la Universidad Metropolitana, sino porque es un venezolano como pocos; que de haber un par de cientos más como él, Venezuela sería el primer país del mundo.

Hombre de una sencillez y una modestia notables, que no caben sino en personas dotadas de una clara inteligencia y de una muy segura noción de su propia valía -como para avergonzar a las “nulidades consagradas” de las que hablaba Romerogarcía- Ricardo Zuloaga es un ejemplar de peso específico muy particular, que está más allá de toda propaganda y autopromoción.

Busca permanentemente decir cosas que aporten luces a los demás y hacer cosas que aporten bienestar a los demás. En eso lleva toda la vida y por eso cuenta con el reconocimiento unánime de sus contemporáneos.

Ricardo Zuloaga posee un currículum vitae envidiable. Estudió en la UCV Ingeniería Civil, y luego la Maestría la hizo en MIT, Massachusetts Institute of Technology, una de las mejores universidades del mundo. Empezó trabajando como dibujante en La Electricidad de Caracas, y terminó como Gerente Ejecutivo y Director de la misma. Ha sido presidente y director de mucha empresas importantes, tanto en Venezuela como en el exterior.

Liberal convencido en un país en el que confesarse liberal es considerado por muchos pecado mortal, Ricardo es miembro de la Sociedad Mont Pelerin, una de las más importantes del mundo liberal. Ha trabajado por el fortalecimiento de la libre empresa y por los valores del libre mercado, la sana competencia y la realización, en fin, de la libertad humana. Es decir, que a su natural bondad y bonhomía, ha sumado un arrojo que lo distingue de sus congéneres y lo convierte en receptor de una admiración general tanto de quienes piensan como él como de quienes adversan sus puntos de vista.

Y no podía ser de otra manera: Ricardo es hijo de Ricardo Zuloaga Tovar, fundador de La Electricidad de Caracas, un hombre que se pierde de vista. Un hombre que supo lo que era pasar trabajo. Que creció en una hacienda prácticamente como un salvaje los primeros años de su vida. Un hombre que aprendió a leer a los doce años de edad, cuando por primera vez asistió a la escuela, y que para ello, también por primera vez en su vida, “calzó alpargatas”. Un hombre que Oscar Yanes calificó, con sobrada razón, como el “empresario de empresarios”. Un hombre que, habiendo llegado adonde llegó, nunca hizo alarde de superioridad ni excluyó a los menos afortunados.

Así es Ricardo. Tiene una humildad que se le sale por los poros, y en la que radica gran parte de su encanto. Además de una inteligencia clara y precisa, posee un ingenio y una rapidez de mente que asombran. Recuerdo que un día, en el Consejo Superior de la Universidad Metropolitana del que yo era miembro y él todavía lo es, me dijo con gracia: “ya yo no sé dónde sentarme: si me pongo donde oigo, no veo. Si me pongo donde veo, no oigo”Ö

Es por todas estas razones que me declaro amiga y admiradora de Ricardo Zuloaga, y me uno al júbilo colectivo por este merecidísimo homenaje que la Universidad Metropolitana rinde a uno de sus bastiones. En su discurso de aceptación, Ricardo recordó a dos personas que fueron las grandes influencias de su vida. Una fue su padre, por supuesto. La otra fue Eugenio Mendoza, cuya gran obra, reconoce Ricardo, fue haber concebido y creado la Universidad Metropolitana, de la que Ricardo ha sido, y espero que siga siendo por mucho tiempo, factor decisivo en su éxito. Ricardo Zuloaga le da brillo a la Universidad Metropolitana, como le ha dado brillo a todas las instituciones de las que ha sido miembro. Ojalá hubiera en nuestro país más personas que suscitaran lo que Ricardo suscita en mí.

cjaimesbranger@gmail.com