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“Se elevan las fallas en el sistema eléctrico”

La “organización centralizada”, que impone la fusión de catorce empresas en la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), “afecta la infraestructura y la cultura de servicio de la industria eléctrica”, sostuvo Iñaki Rousse, exvicepresidente de la entonces Electricidad de Caracas (EDC). 

En el foro “Crisis Eléctrica”, organizado por Cedice (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico-Libertad), señaló que en 1997 se contabilizaron 2.000 transformadores de distribución quemados y en 2012, según informes oficiales, se reportaron 20.000 transformadores. “Eso es preocupante”.

En cuanto al tiempo de reposición de averías, indicó que en 1997 el promedio era de 60 minutos y en 2012 de 968 minutos, aproximadamente 16 horas.

El especialista dijo que el “Gobierno ha dado muestras de preocupación al señalar que los recursos no son suficientes”. En ese sentido apuntó, que anteriormente se facturaba “el 70% de la energía generada y el 30% se perdía, por conversión o por robo de energía. Hoy lo que se factura es 50% menos de lo que se entrega a la red”.

Precisó que “no sólo se factura menos del 50% sino que se cobra un 70% de lo que facturado. Termina entrando en caja” en Corpoelec “un 35% de lo que se entrega” al sistema ” a precios de 2002, sin tomar en cuenta la inflación acumulada desde esa fecha a hoy”.

Rousse indicó que se ha perdido la cultura de servicio eléctrico y recuperarla, tomará décadas. “Hay que tener en cuenta que le damos desarrollo al país, calidad de vida y confort a la población. Somos prestadores de ese vital servicio”.

Por su parte, Nelson Hernández, profesor universitario e investigador manifestó que “hay dos crisis que se suceden en forma simultánea y complementaria, la eléctrica y la energética”.

Refirió que el sector eléctrico, para operar, emplea los combustibles que produce el sector petrolero y el 50% de la producción petrolera utiliza electricidad del sistema. En adición, la producción petrolera se ve afectada por los racionamientos y apagones y, al bajar los niveles de producción, se contraen los ingresos. Es un entrampamiento del Gobierno. Y para resolver esta crisis se llevará, al menos, unos 4 años sin tropiezos.

Lo técnico, lo político

Miguel Lara, exgerente general de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados (Opsis) comentó la versión oficial del apagón del 3 de septiembre. “El ministro de Energía Eléctrica, Jesse Chacón indicó que posterior a la salida de la línea San Gerónimo-Arenosa actuaron las protecciones únicamente en el extremo de San Gerónimo y que esa actuación aún está bajo investigación. Cuando eso ocurre, indica que la línea San Gerónimo -Arenosa no tiene falla y esa actuación solo es posible si las protecciones detectaron una sobrecarga o una pérdida de sincronismo y en consecuencia, ordenan su salida de servicio en ese único extremo. Esos ajustes de protecciones no son modificados salvo que sean autorizados”.

Víctor Poleo, profesor de postgrado en la UCV, dijo que la crisis eléctrica “es un hecho político” y de esta se derivan dos resultados que están asociados: por un lado, la economía y la sociedad están asfixiadas, son las dos primeras víctimas; y, por el otro lado, bajo esa crisis y en presencia de una alta renta petrolera, se permite trasvasar recursos para la compra de plantas sin planificación.

MARIELA LEÓN
EL UNIVERSAL