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Se llama Pedro Salcedo

El Universal 07/04/08

Opinión

Por: Carolina Jaimes Branger

“A la vuelta de unos años estará en el ‘salón de la fama’ de los médicos venezolanos”

Recuerden este nombre. La suya es una historia de obstáculos vencidos y éxitos alcanzados, de retos superados y sueños cumplidos que vale la pena contar.

Pedro nació y creció en Campo Rico, Petare. Buen estudiante, estudió hasta noveno grado en la escuela Corazón de María que tienen en el sector las religiosas Ursulinas. Después de terminar el bachillerato, quiso estudiar medicina y se inscribió en la UCV. Lo aceptaron en Coro. Pensó en posponer los estudios, porque no tenían recursos para cubrir su vida en Falcón. Pero su mamá, una mujer “echada pa’lante”, le dijo: “usted se va detrás de sus sueños, que aquí haremos todo para mantenerlo allá”.

Paralelamente a sus estudios de medicina, Pedro aprendió a hablar inglés, con todo y acento británico. Trabajó traduciendo textos para sus compañeros. Muchas veces se acostó a dormir sin comer, pero muchas otras también encontró en su cuenta de ahorros “regalitos” de la maravillosa Carmen Josefina Manzanillo, directora de su colegio de Campo Rico. Se graduó de médico y lo empleó la empresa Sanitas Venezuela, donde fue premiado como “Médico del Año” con un viaje a Milán.

Un día llegaron tres funcionarios de la Embajada de Japón y Pedro los atendió porque hablaba inglés. Ellos quedaron tan bien impresionados con él que le hablaron de optar por una beca: uno en doscientos cincuenta la obtendría y Pedro la obtuvo. Pero faltaba un requisito: ser aceptado por una universidad japonesa…

Pedro consideró aplicar a universidades de segunda línea, porque pensó que el no hablar japonés descartaba las de primera línea. Pero las de segunda línea no tenían el posgrado en investigación del SIDA que quería hacer. Entonces recordó lo que decía su mamá de seguir los sueños y aplicó a las mejores universidades de Japón. Al poco tiempo recibió una llamada del médico que ha logrado los últimos avances en la lucha contra el virus del VIH, quien le propuso que fuera su asistente, con admisión en una de las mejores universidades de Japón incluida.

El jueves pasado Pedro se fue de Venezuela detrás de su sueño. Prometió regresar en cuatro años para retribuirle al país lo que le ha dado. Que no se les olvide su nombre: se llama Pedro Salcedo. A la vuelta de unos años estará en el “salón de la fama” de los médicos venezolanos.

cjaimesbranger@gmail.com