Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Siembra del Petróleo y Rentismo Petrolero. Emeterio Gómez

Otro Mito: el Oro Negro nos ha injertado la idea errónea de que el ingreso petrolero es una Renta.

Me disculpo con mis lectores por interrumpir la reflexión sobre Las Cinco razones para creer en Dios. Vamos por la Tercera, pronto retomaré el tema y les agradezco mucho la receptividad ante mis ideas. Por más que no estemos en el Medioevo, ni exista hoy la más mínima Inquisición -sino la más plena Libertad Intelectual-, no deja de asustar el “meterse con esos temas”.

Y me disculpo, además, por haber dicho en esta columna que nuestra heroica “Siembra del Petróleo” de los años sesenta fue una inmensa pistolada. Me disculpo solo por respeto a los demás, a los lectores que mandan mails y a la gente en la calle que me “para” para decirme que “¿cómo se me ocurre atentar contra un Mito, orgullo patrio, que es parte integral de nuestra Nacionalidad?”. Sabíamos que la reacción iba a ser fuerte, pero no tanto. Porque no me había percatado de que dicha Siembra, o sea, dicha Pistolada, de verdad formaba parte de nuestra Dignidad Nacional. Y agradezco, en relación con todo este rollo, la iniciativa de Rocío Guijarro, Alicia Sepúlveda y Cedice de montar un debate con Maxim Ross sobre el tema. Gracias a la gente que asistió. Fue hermoso sentir que aun atentando contra tan sublime patraña, la reacción fuese muy positiva. Gracias finalmente a los “Amigos de Guayana”, a Eduardo Rosas y al queridísimo Argenis Gamboa, por el apoyo que le dieron al Debate. Habrá otros con el profesor Ross.

Pero discutiendo la Siembra del Petróleo surgió, poderoso, El Otro Mito que el Oro Negro nos ha injertado y que, de lejos, es más importante que el anterior: la idea errónea de que el ingreso petrolero es una Renta. Hasta en la sopa se nos aparece la conseja del Rentismo Petrolero, ¡¡con toda esa carga decimonónica (esto es, del siglo XIX) que ella conlleva!! Con esa connotación anticapitalista, anti Economía de Mercado y anti Propiedad Privada, que dicha noción arrastra. Porque la simple idea de Rentismo, la Categoría o Concepto de Renta, tiene un sesgo despectivo o negativo muy fuerte. Porque de dicha categoría deriva la idea de “Vivir de la Renta”, cuya sola mención evoca la idea de “vivir de los demás”. Y allí, cerquita, a la vuelta de la esquina, nos acecha la zonzona noción marxista de la Explotación del Hombre por el Hombre.

Es la creencia tonta, repito, decimonónica, según la cual había tres factores productivos: Trabajo, Tierra y Capital; remunerados respectivamente por el Salario, la Renta y la Ganancia. El propietario de la Tierra era -en esta visión de la Economía- un parásito que vivía de los demás, que no participaba en la creación de valor, sino que se apropiaba indebidamente de una parte del mismo, creada por los que sí intervenían en la producción: el obrero y el capitalista. Toda una hermosa patraña que se justificó en términos ideológicos por las necesidades de la burguesía europea, en su lucha contra la aristocracia feudal, propietaria de la tierra. Una tesis que suponía que el Valor de los bienes lo generan sólo dos factores (el capital y el trabajo); y que Marx llevaría al extremo diciendo que todo el Valor lo generaba sólo el Trabajo y que lo que recibía el Capitalista -la Plusvalía- le era expropiado a los obreros. Todo un conjunto de tonterías, que tuvo alguna vigencia hasta finales del siglo XIX cuando se puso en evidencia ¡¡que la Tierra es parte del Capital!! Y que no hay ninguna Teoría de la Renta, ni Rentismo, porque el valor de los bienes no lo genera ningún Factor Productivo en particular (¡¡ni todos ellos juntos!!) sino la simple relación entre la Oferta y la Demanda. O sea el Libre Mercado. 

EMETERIO GÓMEZ ― EL UNIVERSAL
gomezemeterio@gmail.com