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Silencio y palabra. Mons. Baltazar Porras

Respeto y aceptación del otro, son tareas sin las cuales desaparece la paz y la armonía

MONS. BALTAZAR PORRAS |  EL UNIVERSAL

El mensaje de Benedicto XVI para la Jornada de las Comunicaciones Sociales de 2012, lleva el sugestivo lema que titula esta crónica. Desde la realidad venezolana sirve de marco para preguntarnos por el sentido de la comunicación. Vivimos en la incertidumbre e incredulidad, en la sospecha de que hay informaciones sesgadas y en el atropello de una publicidad que nos vende un país paradisíaco que contrasta con la vida cotidiana de inseguridad y escasez. Ante ello, hay poco espacio para pensar y meditar, a lo que se une el miedo de opinar y disentir.

“Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar; silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo”, dice el mensaje.

Es una necesidad imperiosa abrir espacios al diálogo. Necesitamos entendernos. Silencio y palabra son “dos momentos de la comunicación que deben equilibrarse, alternarse e integrarse para obtener un auténtico diálogo y una profunda cercanía entre las personas. Cuando se excluyen mutuamente, la comunicación se deteriora, ya sea porque provoca un cierto aturdimiento o porque crea un clima de frialdad; sin embargo, cuando se integran recíprocamente, la comunicación adquiere valor y significado”. No hay nada más humano y cordial que la comunicación franca y sincera: “en el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos. Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena”. Silencio y palabra, respeto y aceptación del otro, son tareas sin las cuales desaparece la paz y la armonía.

faustih@hotmail.com

sábado 12 de mayo de 2012  12:00 AM