Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Socialista por antonomasia. Andrés F. Guevara B.

Venezuela vive tiempos duros. Prácticamente no hay espacio en el país que no esté sometido a dolorosos infortunios. Un día explota una refinería, al día siguiente se aprueban regulaciones de cuestionable constitucionalidad. Muchos derechos son conculcados sin cesar. En medio de ese torbellino de vivencias la gente olvida otros acontecimientos que resultaron asombrosos en su tiempo.

No es de extrañar que como consecuencia de esa erosión republicana un sector importante de la población adverse al socialismo bolivariano. Después de todo, han sido los simpatizantes de este ideario político quienes han tomado las riendas del país desde 1999. En este sentido, luce bastante razonable atribuirle a la gestión socialista buena parte de los males que aquejan al país.

Adversar al socialismo bolivariano es, de este modo, un acto legítimo y hasta ahora permitido  en Venezuela. Sin embargo, hay quienes dentro de su oposición al socialismo bolivariano no dudan en calificar a la actual administración como la máxima manifestación del “liberalismo” o de un gobierno de “derechas”. Llegados a este punto surge para nosotros una pregunta fundamental: ¿Por qué lo hacen?

Definir el liberalismo como filosofía política no es tarea sencilla. Sin embargo, creemos que un liberal es alguien que ama la libertad, tiene fe en el progreso, es abierto al cambio, practica la tolerancia y es solidario[1]. Carlos Alberto Montaner en su ensayo ¿Qué significa ser liberal?[2] elabora una suerte de listado de lo que él considera como las creencias fundamentales que caracterizan a los liberales:

Creemos en la libertad y la responsabilidad individuales como valores supremos de la comunidad.

Creemos en la importancia de la tolerancia y en la aceptación de las diferencias y la pluralidad como virtudes esenciales para preservar la convivencia pacífica.

Creemos en la existencia de la propiedad privada, y en una legislación que la ampare, para que ambas —libertad y responsabilidad— puedan ser realmente ejercidas.

Creemos en la convivencia dentro de un Estado de Derecho regido por una Constitución que salvaguarde los derechos inalienables de la persona y en la que las leyes sean neutrales y universales para fomentar la meritocracia y que nadie tenga privilegios.

Creemos en que el mercado —un mercado abierto a la competencia y sin controles de precios— es la forma más eficaz de realizar las transacciones económicas y de asignar recursos. Al menos, mucho más eficaz y moralmente justa que la arbitraria designación de ganadores y perdedores que se da en las sociedades colectivistas diseñadas por “ingenieros sociales” y dirigidas por comisarios.

Creemos en la supremacía de una sociedad civil formada por ciudadanos, no por súbditos, que voluntaria y libremente segrega cierto tipo de Estado para su disfrute y beneficio, y no al revés.

Creemos en la democracia representativa como método para la toma de decisiones colectivas, con garantías de que los derechos de las minorías no puedan ser atropellados.

Creemos en que el gobierno —mientras menos, mejor—, siempre compuesto por servidores públicos, totalmente obediente a las leyes, debe rendir cuentas con arreglo a la ley y estar sujeto a la inspección constante de los ciudadanos.

Comparar las características expuestas por Montaner con la práctica y prédica del socialismo bolivariano es perentorio. De inmediato se observa que el socialismo bolivariano nada comparte con el pensamiento liberal. El mismo examen pudiera hacerse con textos fundamentales de la doctrina liberal –desde el liberalismo clásico de John Locke hasta los postulados de Murray Rothbard– y nos encontraremos que en modo alguno el socialismo bolivariano se aproxima al liberalismo.

Despejada la duda conceptual sobre las bases del pensamiento liberal, nos preguntamos cuál puede ser la razón por la que ciertos opinadores públicos generen esta confusión semántica en las audiencias que reciben su discurso.

Una primera causa puede ser la ignorancia. Simplemente quien se expresa desconoce la materia sobre la que desarrolla su contenido. Creemos, sin embargo, que calificar a alguien de ignorante es un gesto de soberbia y arrogancia. Adicionalmente, muchos de estos opinadores públicos han estudiado teoría política con detenimiento, llegando incluso a obtener doctorados y reconocimientos académicos en las mejores universidades de Venezuela y el mundo. De este modo, luce poco creíble que personas con semejante nivel de instrucción ignoren las bases del pensamiento liberal.

En este sentido, a nuestro entender, la causa fundamental del desprestigio semántico hacia el liberalismo (y de forma consecuente al capitalismo) obedece a los intereses creados alrededor de la ideología socialista en Venezuela.

Hoy día el socialismo en Venezuela se encuentra muy desprestigiado como consecuencia de la administración bolivariana. No ha habido política, medida o ley que no se haya hecho en nombre del “socialismo”. A pesar de su evidente fracaso (no solo en Venezuela sino en cualquier parte del mundo donde se haya puesto en práctica), todavía existen personas que de buena voluntad creen que el socialismo sigue siendo una ideología capaz de darle a la humanidad un mundo mejor.

Es por ello que constantemente se observan esfuerzos muy importantes para divulgar la idea de que el socialismo bolivariano no es el “verdadero socialismo” sino que se trata de un gobierno autoritario de “derechas” y “liberal” puesto que deja a la merced del desamparo a sus ciudadanos. Según estas personas el socialismo verdadero se halla en ejemplos como Brasil y Europa; especialmente en los casos de los países escandinavos.

Escapa al objeto de este artículo explicar por qué consideramos que dichas premisas no son correctas y por qué, como acertadamente planteó Hayek en su tiempo, el socialismo como forma de pensamiento tiene raíces profundamente totalitarias.

Aunado el fracaso de la administración bolivariana con el denodado esfuerzo de imponer el “socialismo verdadero” el resultado es más que obvio: la única forma de desprestigiar y oponerse al gobierno actual sin mancillar la ideología en la que se cree es atribuyéndole a la administración bolivariana un calificativo contrario a lo que verdaderamente es. De este modo, al unísono se clama que la administración bolivariana es “liberal” y de “derechas”.

Semejante conducta constituye un gesto de hipocresía intelectual. Adicionalmente, entorpece el estudio y el debate de la teoría política en el país, aspecto este que hoy más que nunca requiere de bases sólidas para la formación de las generaciones venideras.

No dudamos que quienes aún creen en el socialismo en cualquiera de sus vertientes tienen un enorme reto por delante: lograr el éxito haciendo exactamente lo mismo que dicen oponerse y que repetidas veces ha fracasado. Siguiendo esa frase atribuida a Albert Einstein: “La definición de la locura es continuar haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”.

Ese reto, sin embargo, no puede dar pie al abuso de lenguaje y a la prostitución semántica de las palabras. Los defensores de la cultura liberal no pueden permitir que los intereses creados alrededor del socialismo sigan mancillando la palabra “libertad” para proseguir en la consecución de unas ideas que solo cosechan servidumbre y esclavitud. Ante este panorama, quedarse callado no es una opción.

 



[1] Javier Ocampo López, ¿Qué es el conservatismo colombiano? en José Tomás Esteves, ¿Conservadores o liberales? Cuaderno del Centro de Divulgación de Conocimiento Económico No. 72, Caracas, Venezuela, 2000, p.8

[2] Carlos Alberto Montaner ¿Qué significa ser liberal? El cato, publicado el 6 de febrero de 2009. Disponible en: http://www.elcato.org/que-significa-ser-liberal [Consultado en septiembre, 2012]