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“Subastas” o como racionar dólares. Alexander Guerrero

El gobierno nos tiene ocupados en sus sincréticas y muy barrocas subastas, o lo que ellos denominan subastas; el Ministro de Finanzas como el Maravilloso Mago de Oz entre la demagogia, la mentira y el realismo socialista, afirma que vendrán muchas subastas y muchos dólares, aconsejando a los empresarios a no dejarse especular en el paralelo.

Viniendo del Min Finanzas, hay que tomarle la palabra porque su gestión durante 10 años como Ministro y Presidente del BCV ha servido un control de cambio basado en la depredación del bolívar -dado los múltiples precios del dólar, con un paralelo cuyo precio multiplica por cuatro el dólar oficial, acumulando simultáneamente una colosal deuda pública, todo en medio de un corral financiero cuya única salida es depredando el precio del dólar y envileciendo el poder de compra del bolívar. Para ello, su gestión como Presidente del BCV completó la dupleta, allí impuso un ritmo de impresión de bolívares sin regla ninguna, excepto la demanda del gobierno para financiar su déficit fiscal directo desde el BCV y a través las rutas verdes de las empresas públicas, comenzando por PDVSA. El resultado neto ha sido una pavorosa inflación y un criminal deterioro de la capacidad de compra del bolívar.

La sugerencia del Min Finanzas es cinismo extremo, porque el dólar paralelo existe en virtud del control de cambio, su precio es expresión de la escasez y razonamiento en los mercados controlados, todos saben que el subyacente es una expansión fiscal absolutamente criminal, un régimen depredador que ha vuelto añicos el ahorro del ciudadano y sus empresas, limitándole a la gente el acceso a la moneda fuerte, con lo cual el deterioro de la capacidad de compra del bolívar va dejando pobreza a granel. Todo ello configura el caldo de cultivo para el envilecimiento de los precios, tanto del dólar como de los bienes y servicios, locales e importados. La inflación proyectada –compuesta- para finales de año, supera largo el 40%, en el umbral de la hiperinflación.

Ciudadanos comunes, empresarios y sectores de la opinión pública, embriagados en la magia de Mago de Oz, aseguran que el Ministro es pragmático y un “flexibilista” a ultranza, apuestan sus esperanzas desaprendidas que esos dólares vendrán; después de todo, en medio de esa escasez crónica de dólares del petróleo, la esperanza aunque no es gratis, es lo menos costoso. Mientras tanto la demanda por dólares cae con fuerza, así como las reservas internacionales, por lo que en el mercado cambiario cuyas operaciones dependen de esas reservas, la señal es una sola, la economía entró en barrena, y la contracción es severa. La causalidad es regular y recurrente a lo largo de la historia, cada maxidevaluación es seguida de una fuerte contracción de la economía, lo que algunos erróneamente llaman inadecuadamente estanflación,

En Enero, al devaluar, el Ministro de Finanzas y el Presidente del BCV anunciaron la creación del SICAD y como operaria el nuevo mercado cambiario con subastas. El Ministro de Finanzas, disertó sobre la subasta-Vichrey, sin comprenderla, trato de decir que había conseguido la piedra filosofal para traer dólares al mercado. A los días el Presidente del BCV, hoy Min Finanzas, anunció que la subasta-Vichrey seria ajustada; no mencionó el tipo ajuste. Recordemos que una subasta-Vichrey ocurre en un entorno clásico de libertad de precios; es decir, el bien que se subasta –dólares- no puede estar en régimen de control porque impide que el comprador apueste sobre la base de una “justa y de mercado” valoración de lo subastado.

Cinco meses después, hace unos días, las subastas retornan, lo que el gobierno llama subastas, no encontramos la subasta Vichrey mencionada en Enero, lanzada al cesto porque esta no opera en medio de un control de cambio y precios. El gobierno-BCV vendió 200 millones de dólares con lista y reglas opacas, un mecanismo donde quien vende (gobierno) y quien compra (bidders) no están vis a vis en un mercado donde o se vende al mejor precio –subasta inglesa u holandesa– del ofrecedor o el demandante, o se compra al mejor segundo precio (Vichrey).  La venta se hizo con reglas desconocidas, los compradores son prorrateados, dejando afuera solo aquellos que ofrecieron precios más altos.

Otra curiosidad de esa “subasta” tiene raíces en que la situación de escasez crónica de dólares hace que el al demandante se vea incentivado a pagar un precio mayor que su competidor, con lo cual, se convierte por vía de su domesticación, en fervoroso afiliado al impuesto inflacionario que contiene la devaluación del bolívar. De todos modos algunos pueden trasferir aguas abajo en precios cualquier exceso de costos, aunque como la volada inflacionaria es fuerte, también es posible que el escenario hiperinflacionario este en el inconsciente de cada demandante de dólares.  Pero como las reglas de participación son discriminatorias por definición, por sectores, emerge en consecuencia un sistema múltiple de precios -tasa de cambio- sobre reglas discrecionales a cumplir por los participantes; el que participa hoy no participa mañana.

Esa “subasta” una especie de “black box” donde nadie puede valorar objetivamente la tasa de cambio o precio de los dólares vendidos, el precio oficial está bajo control, devela el misterio y cuento chino que el gobierno dispone de dólares –escondidos ¿??- para suplir la demanda por dólares en el mercado. Nada de eso, los balances del gobierno y PDVSA muestran un flujo de caja negativo. NO hay que olvidar que los dólares de FONDEN, BCV, fondos, etc., vienen de PDVSA, de manera que el SICAD no agrega un dime de un dólar en el mercado, su Ud. amigo lector no ve los dólares en el mercado, no le crea al gobierno, simplemente no hay.

Ningún país en el mundo opera de esa manera, los activos financieros del Estado, del gobierno y sus empresas son transparentes ante el soberano que elige; los balances son auditados y están enteramente disponibles, la gente sabe lo que hay en caja. En Venezuela, el gobierno juega la candelita con el soberano, dice hay dólares suficientes y que están en FONDEN y otros, pero los dólares no se ven, tampoco sus balances auditados. Y en esas condiciones, se valora a ese país con elevado riesgo, el ciudadano normal no quiere bolívares, estos valen machismo menos que el valor nominal impreso en el papel. Los dólares que dice el gobierno que tiene se parece comunicacionalmente hablando al tema de la enfermedad del Presidente fallecido, estaba no lo estaba. El patrón comunicacional es exactamente el mismo.  En ese orden, el mecanismo subastas-SICAD configura un régimen discrecional de asignación de dólares y formación de precios ex-ante, que convergiría eventualmente el modelo cambiario cubano, múltiple o dual, donde el sector privado tendría una sobretasa por encima de la tasa de cambio que tendrían empresas del gobierno y privados incestuosamente asociados mercantilistas al gobierno.

La noticia en el mercado es una sola, el gobierno tiene su ritmo de devaluación, por ello los precios no se publican. En otras palabras, las mal llamadas ganancias cambiarias –impuesto inflacionario- tienen una secuencia temporal dado el impacto inflacionario  de la devaluación, que el gobierno cuida por un lado, pero promueve por el otro, el típico síndrome inflacionario de los gobiernos que pagan su gasto con un déficit fiscal inflacionariamente financiado. Lo que queda claro es la eventual muerte de CADIVI dado la estructura de incentivos fiscales creada por el SICAD, dado que no tiene sentido vender un dólar en CADIVI en 6.30 cuando puede ser vendido vía “subastas SICAD, mínimo por el doble! La manera como se realizó la venta de esos 200 millones de dólares en la “subasta” envía una clara señal en esa dirección. En conclusión, las “subastas” del BCV y del gobierno irán escalonando los precios del dólar y en consecuencia del impuesto inflacionario,

Así, según nuestras estimaciones la caída del PIB o contracción de la economía en el 2013 borda entre -5% y -8%, no hay sorpresas, cada vez que se maxidevlua el bolívar, la economía se hunde, así ocurrió en 1983, 1989, 1995, 2003, y así ocurrirá este ano. Este escenario económicamente contractivo, y para lo cual el racionamiento en el SICAD y en CADVI  parte del juego a ganador del gobierno, hace que  este con esmero imponga los controles adicionales que sus subastas traen para que la demanda por el dólar caiga aún más y reduzca así la presión de la ola del dólar.

Como en la historieta del Mago de Oz, y como ocurre con cualquier acto de prestidigitación, el Ministro de Finanzas y la Presidente del BCV deberán hacer la tarea, para sacar un conejo de un sombrero, hay que asegurarse que el conejo esté dentro del sombrero con anterioridad. En otras palabras, convencer al público sediento de dólares que no hay, que el gobierno los harán fluir. Es decir, buscar los dólares, vender el oro por ejemplo, y hacer con él los dólares que el mercado les arrebatara de la mano, inclusive al precio del paralelo.

Sin embargo, ni los Ministros ni el Presidente de la Republica han podido convencer al mundo que ellos tienen los dólares, el mercado no les cree, allí está el precio del dólar en el paralelo, la demanda por el dólar se mantiene alta porque muchos con links en el mercado llevaran los dólares que las “subastas” pueda a bien asignar. El funcionamiento depredador de ese esquema cambiario y de adquisición off shore del dólar, nos asegura que no hay razones por las cuales el gobierno desee aplacar el mercado paralelo, parece un faro en medio de la noche tormentosa, y además con ese spread visto la semana pasada, muchos sentirán el deseo rentista de salir por el SICAD y entrar por el paralelo, esquema de administración normal para un gobierno reñido con la transparencia y las buenas costumbres. Las subastas que no lo son establecen claramente los incentivos.