Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Superar la lucha de clases. Nelson Carreras

En Venezuela hemos sido objeto de un discurso socialista por mucho más de quince años, a través del marxismo como ideología predominante en las academias, así como a partir de la socialdemocracia gobernante por casi medio siglo. Ciertamente este discurso se ha profundizado desde el ascenso del chavismo al poder, el cual se ha encargado de sembrar el resentimiento en los sectores populares, hasta el punto de despreciar a todo pensamiento no alineado con la revolución socialista, incluso en el campo científico y tecnológico en las universidades. A través del polilogismo marxista se desprestigia toda crítica como “burguesa” y se exalta continuamente la “sabiduría popular” como intuición mística que revela el saber “verdadero”. Esto no es una exageración, y solo basta repasar algunos casos en los que los venezolanos hemos sufrido a causa de estas ideas para demostrarlo.

Quizás el caso más escandaloso es el de los médicos integrales comunitarios. En este sentido, la Universidad Central de Venezuela se pronunció en el año 2011 declarando que “Se ofertó a decenas de miles de jóvenes venezolanos una carrera de medicina improvisada, inicialmente sin programas completos y sin docentes calificados…”. Los resultados de estas medidas repercuten en la formación de jóvenes adoctrinados sin las competencias suficientes para ejercer la profesión, poniendo en riesgo un bien tan preciado como la salud de los ciudadanos.

Pero este fenómeno también se presenta en muchos otros campos, como es el caso del desarrollo urbano. Abundan los anuncios por parte del régimen donde se asignan recursos al “poder popular” para la construcción de obras civiles. No es un secreto la falta de inspección y control presente en estos desarrollos, debido al desprestigio y la banalización de la actividad profesional. Muchas de las obras del Estado, desde carreteras hasta viviendas, se ejecutan sin la supervisión y control por parte de ingenieros, arquitectos, urbanistas ni técnicos especializados, por lo cual es común la presencia de fallas y problemas de servicio. La mala calidad de los materiales de la construcción tampoco escapa de esta realidad.

Para enfrentar estos problemas es necesario que existan universidades y gremios que aspiren a la excelencia profesional y que no se encuentren sujetos a camisas de fuerza ideológicas. Mientras que afectos al régimen socialista pretenden desvirtuar la educación universitaria, argumentando que “debe estar direccionada en la formación del nuevo hombre humanista revolucionario”, los defensores de la libertad abogamos porque las universidades sean instituciones autónomas llamadas a formar hombres libres con pensamiento crítico y profesionales de la excelencia en sus diversas especializaciones.

Ciertamente, estos desafíos trascienden las coyunturas y forman parte de un problema global, donde el discurso de la lucha de clases orquestado por el socialismo juega un papel muy importante. Por ello, para combatir la mediocridad es necesario desarticular este discurso en el debate público y argumentar con fuerza el carácter imprescindible de los profesionales, cuya importancia es vital en conjunto con los trabajadores para el continuo progreso de la sociedad. Reconocer el mérito y la búsqueda de la excelencia como valores fundamentales en todas las disciplinas, promoviendo la superación a través del estudio, el esfuerzo individual y la cooperación social.

Basta de dignificar la decadencia y fomentar el resentimiento social. No hay mejor ejemplo de vida que superar las dificultades y surgir honestamente con dedicación y trabajo propio.

NELSON CARRERAS | NOTITARDE