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Táctica de piel de oveja. María Teresa Romero

Por qué los dos Estados más poderosos del mundo… no son duros en este momento de crisis.

Cierto, la ofensiva táctica cubano-chavista de siempre, la de ponerse la piel de oveja, que el espurio gobierno de Nicolás Maduro ha emprendido en el exterior con el propósito de contrarrestar el exitoso esfuerzo de la oposición democrática de demostrar internacionalmente su ilegitimidad y su talante cada vez más radical y represivo, le ha vuelto a dar resultados. Al menos frente a los gobiernos, porque en los parlamentos y en las sociedades civiles del mundo, es evidente que aún la oposición le lleva la delantera. 

Los efectos más relevantes de la contraofensiva gubernamental, e insisto meramente táctica porque la fingida moderación, como siempre, pronto se transformará en agresión, han sido los encuentros con el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, y con la cabeza de la Iglesia católica y jefe de Estado del Vaticano, el Papa Francisco. Aun cuando de ellos el madurismo no haya salido liso y haya tenido que dar concesiones, lo cubren con un manto, aunque sea delgadísimo, de legitimidad.

Muchos venezolanos se preguntan -con toda razón- por qué los dos Estados más poderosos del mundo, los gobiernos que más conocen la situación venezolana y el tipo de régimen que nos desgobierna, además de ser los que más han sido agredidos por el chavismo, no son duros en este momento de crisis institucional y por el contrario le dan pie a Maduro para sostenerse.

A estas alturas de la historia patria, ya deberíamos saber que todos los gobiernos democráticos, -y el Vaticano y EEUU no son la excepción- están limitados por las formalidades diplomáticas y por sus intereses especialmente económicos; aún más en el mundo actual en que los socialistas autocráticos y los pragmáticos de cualquier signo influyen como nunca antes. Pero, pese a todo, debemos tener certeza de la firmeza del compromiso de la Santa Sede y del gobierno de Obama con los demócratas venezolanos y no olvidar que ellos son los de mayor capacidad diplomática para presionar y encauzar la situación nacional a favor de la paz social y la mayoría popular.

MARÍA TERESA ROMERO ― EL UNIVERSAL
Matero1955@hotmail.com