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¿También canadá desaprovechó la bonanza petrolera? Carlos Goedder

El gobierno de la región petrolera de Alberta podría haber evitado un déficit de 7.000 millones de dólares canadienses, si hubiese gestionado mejor la bonanza petrolera, de acuerdo al Fraser Institute, un organismo de corte liberal.

La provincia de Alberta tiene las mayores reservas de hidrocarburos de Canadá. De acuerdo con la Agencia de Energía de la Provincia, Alberta Energy, las reservas de petróleo probadas alcanzan 168.000 millones de barriles, colocando a la región como el tercer mayor reservorio de combustibles fósiles tras Arabia Saudita y Venezuela .

La provincia de Alberta, Canadá, es el tercer mayor reservorio de combustibles fósiles tras Arabia Saudita y Venezuela.

Alberta, cuya capital es Edmonton, cuenta con un área de 661.848 kilómetros cuadrados y una población de 3,6 millones de habitantes. En el sector minero y de hidrocarburos emplea 121.500 ciudadanos de la provincia, aproximadamente la cantidad de empleos directos e indirectos en la industria petrolera colombiana durante 2014. Los principales yacimientos de Alberta están localizados en las regiones de Lloydminster, Cold Lake y  Fort McMurray.

La caída del crudo se está haciendo sentir en Alberta. Según estimaciones de la publicación Alberta Oil, la mayor parte de la industria de hidrocarburos en la región resiste un precio de 55 dólares para el barril de crudo WTI. En los yacimientos de crudo más pesado se necesita un precio de 85 dólares para hacerlos rentables.

El instituto canadiense Fraser Institute, promotor de ideas liberales en economía, publicó un reporte donde cuestiona la forma en que el gobierno de Alberta manejó los años de bonanza petrolera. El informe es una referencia para el debate sobre gestión de finanzas públicas en Estados y Provincias Petroleras.

La participación del negocio petrolero en el presupuesto gubernamental de Alberta está en niveles comparables al de Colombia en 2013-2014:

“Los ingresos fiscales provenientes de recursos petroleros significaron 40% del presupuesto provincial en 2005-2006, y cayeron a 19% en 2009-10 y, en el año más reciente, 2013-2014, supusieron 21% de los ingresos fiscales totales. El impacto fiscal sobre los ingresos de la provincia fue estimado así: por cada dólar estadounidense de declive en el precio del barril, habría una reducción de 215 millones de dólares canadienses en ingresos fiscales; por cada 10 centavos de dólar estadounidense de reducción en el precio del gas, habría una reducción de 8 millones de dólares canadienses en regalías para Alberta”, indica el informe.

Al 6 de abril de 2015 un dólar estadounidense equivale a 1,24 dólares canadienses. Es una devaluación relevante, ya que en abril de 2014 el dólar estadounidense cotizaba a casi 1,10 dólares canadienses.

De modo análogo a Colombia, la devaluación de la moneda canadiense frente al dólar da respiro a las finanzas públicas: el Fraser Institute estima que por cada centavo de devaluación del dólar canadiense frente al dólar estadounidense, los ingresos fiscales de Alberta se incrementan en 241 millones de dólares canadienses (CAD).

El menor precio petrolero estaría significando una caída en los ingresos fiscales de Alberta  7.000 millones de CAD en 2015. La crítica del informe publicado por el Fraser Institute es que este desajuste se habría evitado de haberse aplicado una política fiscal más prudente durante la bonanza petrolera.

Entre 2005 y 2014, Alberta habría recibido ingresos fiscales 101.300 millones de CAD gracias al negocio de hidrocarburos (equivale a casi 22% del PIB colombiano en 2013). El gasto del gobierno de Alberta en programas públicos tuvo un incremento relevante: se gastaba 10.967 CAD por ciudadano en el ejercicio fiscal 2013-2014, superando en 2.002 CAD  la media de gasto en 2004-05.

El estudio del Fraser Institute señala Alberta tendría un gasto público  43.900 millones de CAD en el período fiscal 2013-2014. Al considerar el “crecimiento natural” del gasto público por inflación e incremento poblacional desde 2005, la magnitud debió situarse 35.900 millones de CAD. De contrarrestarse este exceso de gasto, cercano a   8.000 millones de CAD, habría conseguido cerrarse la brecha abierta en las cuentas públicas de Alberta con el menor precio petrolero.

El ahorro que hace Alberta por concepto de regalía petrolera se realiza en el fondo de inversión Alberta Heritage Savings Trust Fund.

Para el Fraser Institute, este fondo debería tomar como referencia la gestión del Estado de Alaska en su Alaska Permanent Fund, donde obligatoriamente se coloca 25% de las regalías por hidrocarburos que genera esta región estadounidense.

De haber hecho esto, en la década reciente Alberta habría ahorrado 25.300 millones de CAD, en lugar de 4.500 millones de CAD que efectivamente acumuló durante ese período de bonanza en precios petroleros.

El sector público de Alberta también habría tenido un exceso en gastos de nómina. El estudio señala la investigación de Charles Lammam, quien ha encontrado que los trabajadores del sector público en Alberta ganan un salario que es en media superior en 6,9% a sus pares del sector privado. Los funcionarios públicos se jubilan  con menor tiempo de servicio, 1,3 años antes que en el sector privado.

De los 43.900 millones de CAD de gasto público en Alberta durante el ejercicio fiscal 2013-2014, 22.500 millones de CAD fueron destinados a gastos de nómina y beneficios sociales de empleados públicos.

El Fraser Institute, por su corte liberal, es especialmente crítico del déficit fiscal. En sus estadísticas del reporte se encuentra un dato que, si bien incide en las cuentas fiscales negativamente, habría de ser más bien un ejemplo para la gestión de bonanzas petroleras en Latinoamérica y el Mundo Árabe: el personal docente en escuelas públicas de Alberta, entre 2007 y 2012, tuvo un incremento salarial que duplicó la inflación del período.

El estudio del Fraser destaca la importancia de los Fondos de Inversión para la gestión de ingresos fiscales petroleros. El nombre de la figura, en inglés, es “Trust Fund”. El concepto equivalente en Colombia y Latinoamérica es la figura de Fideicomiso, donde se encarga a un tercero, como administrador profesional, la gestión de recursos.

La renta petrolera que reciben los gobiernos es propiedad de los ciudadanos, cuando opera la definición jurídica del subsuelo como propiedad del Estado. En tal sentido, un Fondo protege esa renta ciudadana del despilfarro del Gobierno, cuando se obliga a colocar allí parte de los recursos.

En Alberta se creó en 1977 el Alberta Heritage Savings Trust Fund. El Fondo recibió aportes relevantes, 30% de la regalía petrolera anual, hasta 1987, cuando colapsó el precio de los hidrocarburos y se descontinuaron los aportes, perdiéndose la disciplina de hacerlos hasta 2006, cuando se reactivaron por un bienio. De allí proviene el saldo  4.500 MM de CAD que tiene el Fondo.

Como ejemplos de mejor gestión, el reporte coloca el caso del mencionado Alaska Permanent Fund, creado en 1978. De haberse aplicado la regla de ahorro vigente en el Alaska Permanent Fund, Alberta habría tenido mejores excedentes fiscales para sortear este tiempo difícil.

El fondo de Alaska tiene otra regla valiosa: 50% de ingresos fiscales por la explotación de campos petrolíferos y de gas nuevos ha de destinarse a ahorro en el Fondo, lo que modera el gasto durante períodos de gran actividad en exploración y producción de hidrocarburos (precisamente cuando hay mayores precios).

El otro Fondo considerado como referencia en el informe es el noruego Norway’s Petroleum Fund, operativo desde 1996 (si bien se estableció desde 1990). El activo del fondo, a septiembre de 2014, equivalía a 759.000 MM de CAD, casi 8 veces los ingresos que recibió Alberta por hidrocarburos entre 2005 y 2014. El fondo noruego tiene una regla estricta, donde 100% de la ganancia neta fiscal proveniente de petróleo y gas debería depositarse en el Fondo y sólo transferirse a gastos e inversiones con permiso del parlamento noruego. La regla no se sigue usualmente de modo tan estricto, pero de haberse aplicado en Alberta se habría contado con un Fondo a 101.300 millones de CAD de activos y habría existido mayor control sobre sus usos.

Está claro que los riesgos de despilfarro público de las regalías e impuestos petroleros distan de ser solamente un problema de mercados emergentes. En tal sentido, las reglas institucionales exitosas de otras latitudes como Alaska y Noruega son herramientas a considerar, incluso para la seria Canadá.

carlosurgente@yahoo.es / @carlosgoedder / Facebook: Carlos Goedder
cortesía: inteligencia petrolera