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El Universal 18/03/09

Los gobiernos de la región se verán en la necesidad de tomar medidas de control sociopolítico

Por: María Teresa Romero

La crisis económica ya está influenciando en los sistemas políticos de todos los países de América Latina, y ello seguramente generará más tensiones en la siempre difícil relación entre los Estados y sus sociedades, ya que éstas demandarán acciones más eficientes, asistencialistas y transparentes de sus gobernantes, mientras éstos no van a tener cómo responderles. Es previsible un aumento de la frustración y el descontento popular y, por tanto, de actos de protesta y violencia social. La situación será caldo de cultivo para que los grupos ilegales de todo tipo incrementen sus actividades delictivas (terrorismo, guerrilla, narcotráfico, trata de blancas y de niños, contrabando, lavado de dinero). El tema de la violencia relacionada con el narcotráfico y el abuso de drogas es uno de los más preocupantes. Según el informe anual de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, organismo asociado a la ONU, no hay país de la región que se salve de esta problemática. En esta situación, los gobiernos de la región se verán en la necesidad de tomar medidas de control sociopolítico. Y esto, en nuestras débiles democracias, seguramente producirá mayor ingobernabilidad, polarización política, autoritarismo y represión gubernamental. Por supuesto, los países que están mejor equipados económicamente para la crisis y que tienen mayores niveles de institucionalización, tratarán la situación política en forma más adecuada y democrática. Pero este no será el caso de Venezuela y sus amigos del ALBA. También es de prever el reforzamiento de la “antipolítica”, que se manifestará en mayor anomia colectiva, y abstención electoral, así como en la elección de candidatos radicales y populistas, que no pertenezcan a partidos tradicionales, como acaba de suceder en los comicios de El Salvador donde ganó Mauricio Funes. Esto es peligroso en un año en que faltan por celebrarse elecciones presidenciales en Ecuador, Panamá, Uruguay, Honduras, Chile y Bolivia; y legislativas en México y Argentina. Urge un nuevo consenso hemisférico y, sin duda, un momento propicio para sentar sus bases sería la próxima Cumbre de las Américas en Trinidad, con Obama y Lula a la cabeza. ¿Será posible?

Mteresa100@hotmail.com