Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Terra incógnita. José Toro Hardy

La estanflación, se dice es el peor cáncer que puede sufrir una economía.

Existe una fórmula que ha sido aplicada en innumerables oportunidades por muchos países y que siempre conduce a los mismos resultados. Es una fórmula infalible para el empobrecimiento de los pueblos. 

Fórmula para el caos

Control de cambios + cambios diferenciales + controles de precios + inflación + inamovilidad laboral + déficit fiscal + devaluación + financiamiento del Banco Central al gasto público + desempleo + expropiaciones y amenazas a la propiedad privada + caída de las reservas internacionales + escasez + inseguridad jurídica + endeudamiento + contracción económica + clima de incertidumbre + caída de las inversiones + pérdida de independencia de los poderes públicos + desempleo + populismo + violaciones a los DDHH + limitaciones a la libertad de expresión + socialismo + dogmatismo + violaciones a acuerdos y convenios internacionales = caos 

Todos los componentes de la fórmula anterior conducen inevitablemente hacia gobiernos autoritarios que para poder sobrevivir limitan las libertades de los ciudadanos y progresivamente conducen a una igualación por debajo de los miembros de la sociedad, con las únicas excepciones de una elite que controla el gobierno y un entorno corrupto, que usufructúan los dineros y contratos públicos.

Cuando los gobiernos actúan de esta manera, no sólo empobrecen aceleradamente a los ciudadanos, sino que para mantenerse en el poder se ven forzados a engañar a la población, creando supuestos enemigos, a veces internos (la derecha golpista) y a veces externos (el imperio), a quienes con gran cinismo achacan todos los males que ellos mismos han causado.

Multipolarización

Pero un fenómeno nuevo se está manifestando con gran fuerza. Se trata de la polarización interna dentro de los bandos del propio oficialismo: los radicales de izquierda y los reformistas.

Los primeros son los desengañados encabezados por Giordani, que aunque son fundamentalmente los responsables del caos, pretenden ahora lavarse las manos cual si fueran impolutas vestales ideológicas. Desde luego está también la caterva de los reformistas en cuyas filas militan Cabello, Ramírez y Merentes, responsables de la pérdida de independencia de los poderes públicos, de la pérdida de autonomía del BCV y la destrucción de Pdvsa.

Y por obra y gracia del TSJ surgen también los militares ahora convertidos en activistas políticos. Su polarización es creciente, pero como tienen el monopolio de las armas sus diferencias podrían llegar a manifestarse de forma mucho más “expresiva”.

La crisis avanza

Paralizado por las situaciones antes descritas, el gobierno opta por no hacer nada. Se dice y se contradice. Anuncia medidas que después no se atreve a tomar. Le teme hasta a su sombra. Mientras tanto, la crisis económica avanza y el gobierno se adentra en un callejón sin salida. Cualquier medida que adopte va a tener un inevitable costo económico, político y social.

En el III Congreso del PSUV vamos a ser testigos de una feroz lucha entre bandas, digna del Coliseo Romano.

Una de ellas se aferra a Marx y al capital, mientras que otra ve con desesperación el daño que ya han causado, pero se aferran con más fruición aún a los dólares, buscando la salvación en los imperios ruso y chino y confiando las labores de inteligencia a Cuba.

Hay todavía otro fracción, la creada por el TSJ, de la que a su vez forman parte dos subbandos: unos que creen que hay que morir con las botas puestas y otros que están convencidos de que es necesario buscar una transición.

Mientras tanto el PIB, que según los organismos internacionales estimaban caería en una cifra cercana a 1,5%, ahora algunos temen que podría contraerse hasta un 2,5%.

La inflación, que inicialmente se estimaba en un 60%, se agrava, ya que si se llega a devaluar en los términos que se anuncian, podría acercarse a los tres dígitos, rozando o superando el 100%.

Una inflación del orden del 100%, junto con una caída del PIB cercana al 2,5%, nos coloca ya en un terreno mucho más espinoso: el de una estanflación.

La estanflación, se dice es el peor cáncer que puede sufrir una economía y a veces puede llegar a desgarrar el tejido social. Las naciones que la padecen corren el riesgo de padecer convulsiones internas que conducen a la caída de sus gobiernos (la sola excepción que conozco es la de Mugabe en Zimbabwe).

“Terra incógnita”

Comentaba algún analista que de lo único que estamos seguros de que así no podemos seguir y que mientras tanto, quien luce al frente, sólo lo está porque para muchos de su propio bando es una simple “cabeza de turco” a quien culpar de todo cuando llegue el momento de un cambio.

JOSÉ TORO HARDY | EL UNIVERSAL
pepetoroh@gmail.com
@josetorohardy