Actualmente en la parrilla de Netflix está el documental Tiger King, murder, mayhem and madness. Se trata de una serie de 8 capítulos (hasta la fecha en que se escribe esta nota) que muestra lo que existe detrás de los zoológicos privados. Este documental se centra en la disputa entre Carole Baskin, propietaria del refugio animal Big Cat Rescue, y Joe Exotic, propietario del zoológico Greater Wynnewood Exotic Animal Park, que terminó con una condena a este último de 22 años de cárcel.

Este documental al mismo tiempo nos permite la reflexión de varios temas para el debate desde la filosofía liberal, temas como los derechos de los animales (?); regular o no el tráfico de especies en peligro de extinción; el derecho “laboral” en los zoológicos privados; el culto a la personalidad; el abuso de las instituciones (las reglas electorales); la incidencia de los medios de comunicación en la opinión pública; etc.

Ciertamente, se trata de un documental complejo que a lo largo de 8 capítulos va profundizando en las reflexiones a las que nos invitan sus realizadores. Los primeros capítulos muestran cómo se inician los promotores de estos zoológicos con la cría y cuidado de especies en peligro de extinción; luego nos muestran cómo los animales terminan de último en la escala de prioridades de los protagonistas del documental y en los últimos capítulos, ya retomando la preeminencia de los animales en imágenes, muestran la debilidad de las instituciones y de las personas involucradas con el mundo de los zoológicos privados.

¿Derechos de los animales?

Tradicionalmente desde la visión liberal la posición es que los animales no son sujetos de Derecho; no son, a diferencia del ser humano, seres racionales capaces de establecer fines y propósitos y actuar en consecuencia para alcanzarlos; no son capaces de cooperar de forma voluntaria en sociedad; etc. Esta visión la vemos perfectamente desarrollada por Murray Rothbard en La Ética de la Libertad o más recientemente por Tibor Machan en sus artículos en The New York Times.

Pero si la racionalidad y el discernimiento es lo que supuestamente nos distinguen de los animales y nos hacen sujetos de derecho con derechos y deberes, qué pasa con esos seres humanos que no actúan así?, de hecho el documental profundiza en esto al mostrar las vidas y miserias de los que administran estos parques de animales. El documental a veces parece un reality show al mostrar el verdadero circo en el que estas personas convierten sus vidas.

Los animales no tendrán discernimiento pero ciertamente aspiro a vivir en una sociedad en la que se respete toda forma de vida, y por respeto me refiero a eliminar prácticas crueles y torturas innecesarias (aquí incluyo no sólo la eliminación de este tipo de zoológicos privados; sino lograr por ejemplo mejores formas de sacrificio de animales destinados a consumo humano).

Culto a la personalidad

Con una secuencia lógica entre un capítulo y otro, el documental también nos muestra las debilidades psicológicas de los dueños de estos lugares y de las personas (en el trabajo y en sus vidas privadas) que los rodean.

Lo que al principio parece ser amor e interés por los animales, posteriormente se transforma (o se muestra cómo en realidad es) en necesidad de reafirmarse como hombres; ganar simpatías; rodearse de personas que los halaguen hasta explotar comercialmente a estos animales (lo único rescatable en ese mundo) para no sólo enriquecerse a su costa y sufrimiento, sino también para tener una mayor influencia y poder sobre las personas. Es así como vemos incluso las pretensiones de Joe Exotic de ser Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (se postuló en 2016) y de ser Gobernador de Oklahoma (se postuló en 2018).

El documental no escatima en mostrar ejemplos de la vida de Joe Exotic que lo muestran como un personaje carismático, personalidad atractiva para algunos y definitivamente peligrosa para muchos.

Make Exotic America Again

Este es el título de uno de los capítulos del documental que hace juego de palabras con el célebre slogan político Make great America again que popularizó Donald Trump. Este capítulo está dedicado a las campañas electorales de Joe Exotic cuando tuvo aspiraciones políticas.

No sorprende que Joe Exotic se postulara a un cargo público, ni que incluso ganara popularidad en el electorado norteamericano. Aunque si sería interesante su análisis desde la Public Choice, una de las escuelas liberales que ofrece herramientas para el análisis de la toma decisiones en estos contextos; ayuda a entender si efectivamente estamos en presencia de un elector racional; ver los procesos de votación como mercados (búsqueda de fines y propósitos; etc.

Sin duda me llamó la atención de este capítulo la afirmación de una de las periodistas que seguía la “carrera” política de Joe Exotic. La periodista afirmaba que Joe Exotic era “buena televisión” porque su circo (desde él mismo hasta su entorno y, nuevamente, los animales) ofrecía un espectáculo atractivo para los televidentes. No se trataba de ganar votos (creo que todos estaban claros que no lo lograría) sino su capacidad de llamar la atención y con ello personas que coadyuvaran en su estilo de vida en el que las principales víctimas eran los animales.

Los animales, las únicas víctimas

La serie de 8 capítulos retoma la preeminencia de los animales al final. Se destaca la eutanasia practicada a los animales sin razones médicas de por medio, sólo por el hecho de que ya no son atractivos para el público; ocupan espacio; o generan mayor gasto que ingresos. Para los que amamos a los animales no es una serie fácil de ver, pero me parece interesante hacerlo por los elementos que aporta al debate.

Empecé a ver la serie por la recomendación que hacía el crítico de cine Sergio Monsalve en sus redes. Monsalve señalaba que se trata de un documental que expone los hechos sin juzgar o condenar y justamente, esta forma de hacerlo, me parece que ayuda para el debate sobre los animales en el foro liberal, debate por demás difícil pero necesario.

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Fuente: www.independent.typepad.com

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