Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Todo es culpa de la propiedad privada. Giuseppe Graterol

La cuestión es tan absurda, que para muchos, volver a las cavernas sería el paraíso terrenal, ya no dominado por los bajos demonios e instintos, que son tributarios de la propiedad. Aunque usted y yo tenemos claro que no queremos vivir en una cueva o desprotegidos frente a la hostilidad de la naturaleza.

Antes de continuar es necesario aclarar, o mejor dicho, ubicar a cada quien en su lugar. Sin duda alguna, el ataque socialista a la propiedad privada ha sido, y sigue siendo, sistemático. Pero en este ataque hay dos frentes. Unos que, podríamos llamar: carnívoros, que no se enteraron de la caída del muro de Berlín, del colapso de la Unión Soviética, de los millones de muertos que provocó el gran salto adelante de Mao, del fracaso de la revolución cubana, y que propugnan la abolición de la propiedad privada. Otros, que podríamos llamar herbívoros, que están enterados de todo aquello, que conocen sus consecuencias pero no terminan de reconocer la falsedad de las premisas que fundamentan dicha abolición, sostienen que la propiedad privada debe cumplir una función social. Es decir, no piden su abolición pero si su instrumentalización.

En esta oportunidad nos ocuparemos solo de una de estas especies. Una de las falacias del discurso carnívoro radica en afirmar que la propiedad privada solo beneficia al rico, en el mejor de los casos a quienes son propietarios, aquellos que no lo son están excluidos de disfrutar de dicha institución. La verdad es que tal situación solo puede ocurrir en socialismo, puesto que en un régimen de libertades y de protección del individuo (todos y cada uno de los que integramos la sociedad) el reconocimiento del derecho de propiedad privada es para todos sin discriminación alguna.

En la medida que exista un reconocimiento a tal derecho, existirán muchos propietarios, y aquellos que aún no han adquirido propiedades pueden libremente asociarse con otros propietarios para generar su sustento, gozando de un ámbito de libertad al no verse necesariamente sometidos a los designios de una sola persona (que sí ocurre cuando la propiedad está concentrada en una sola mano, el rey o el Estado), pues entre muchos propietarios será cada individuo el que escoja con quién asociarse. Quizás un ejemplo me permita explicarme mejor, utilizaré un ejemplo con el que un gran amigo le explica a sus hijos la importancia de la propiedad privada.

Supongamos que en determinado momento, Bart Simpson, decide dedicarse al fútbol. En el caso en que Bart sea propietario de un balón de fútbol no existirá mayor problema pues podrá disponer de éste como quiera. Incluso si no tiene balón, en una sociedad libre, podrá unirse a otros que si tengan y jugar con quien él quiera. Podría unirse a equipos de fútbol que lo tomarán en cuenta dependiendo de sus habilidades, sea con equipos de talla mundial o con equipos de menor rango, incluso con cualquier persona que tenga un balón podrá hacerlo. Ahora bien, supongamos que, a través de un decreto oficial, de un día a otro, el único que puede ser propietario de balones de fútbol es Homero. Imaginemos que se excluyó del mercado ese bien o se reservó la actividad futbolística a Homero.

En ese contexto, si Bart persiste en la idea de jugar fútbol, necesariamente, tendrá que hacerlo con la anuencia de Homero, ya que no existe más nadie con propiedad sobre tales balones. Homero se ha convertido, por disposición estatal, en el “Rey del fútbol”. Forzosamente, Bart se verá sometido a la voluntad de Homero. Perdió su libertad y estará a merced de la voluntad de su padre.

Lo peligroso del discurso carnívoro es que oculta su finalidad, destruir la libertad de las personas y por ello ataca y culpa a la propiedad privada de los males sociales. La crítica carnívora es huera y perniciosa, la propiedad privada nos beneficia a todos, incluso a quienes no somos propietarios, y coadyuva a la existencia de un régimen de libertades. Sin propiedad privada no hay libertad. Decía PIPES que “propiedad y libertad son dos conceptos inseparables a lo largo de la historia”.

TRINCHERA LIBERAL.

GIUSEPPE GRATEROL STEFANELLI ― NOTITARDE
*Abogado, profesor universitario, miembro del Comité Académico de CEDICE Libertad