Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
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Todos con Rosales

No cabe duda, Manuel, el único camino posible es el que está señalando China ¡Comunista!. Criticar al marxismo y al socialismo es demasiado fácil. El problema es ¿qué vamos a proponer como modelo global de sociedad? Evidentemente el capitalismo. No sólo porque no hay otro, sino porque ha demostrado con creces su inmensa capacidad para producir bienes y servicios en forma masiva. Condición sine quanon para poder enfrentar la pobreza.

No cabe la menor duda acerca de ello: el único camino posible es el que está señalando el capitalismo en China ¡Comunista! Pero tú no deberías, Manuel, asumirlo acríticamente. La masa formidable de deficiencias que hoy se le señalan a este modelo de sociedad -¡y a la Globalización!- es demasiado grande como para no prestarle atención. Por fortuna, dos vías claras -y perfectamente complementarias- se abren ante ti para enfrenar el problema, o sea, para postular un modelo de sociedad que, asumiendo el capitalismo, intente superarlo o al menos, mejorarlo. Una primera vía, es la poderosa noción de “Un país de propietarios”. Una idea que tiene, además, una potencia electoral inmediata. Tanta como la tarjeta Mi Negra o la compra de armas por 5.000.000 de bolívares. Porque la propiedad privada y la capacidad emprendedora son sentimientos y potencialidades, demasiado profundos en el alma de la gente. Las consignas de capitalismo popular y democratización de la propiedad pueden significarte tranquilamente, para mediados de noviembre, 5 puntos netos en las encuestas. Tienes además Manuel, una ventaja adicional: hay mucha gente talentosa trabajando en esa propuesta. Hay -que yo sepa- tres caballeros, dos instituciones y un conjunto de profesionales desarrollando un magnifico trabajo que está listo para ser puesto al servicio de nuestra gente y de nuestro país. Los tres caballeros son Rafael Alfonzo, Oscar García Mendoza y Marcel Granier; las dos instituciones: Liderazgo y Visión y Cedice y entre los muchos y muy valiosos profesionales, por falta de espacio, menciono sólo a Gerver Torres, Isabel Pereira, Rocío Guijarro y Trino Márquez. Todo el trabajo que ellos han desarrollado va a ser, sin duda alguna, de una inmensa utilidad en la nada fácil tarea de reconstrucción de la sociedad venezolana. El otro camino, complemento del anterior, insisto, tiene que ver con la reflexión acerca de las bases más profundas del capitalismo; atañe a la evolución de este modelo en sus 400 añitos de existencia; alude, concretamente, a la comparación entre -por un lado- la pequeña empresa de hace 200 años, funcionando en un mercado más o menos competitivo y supeditada rígidamente a las determinaciones del libre juego de la oferta y la demanda y, por el otro, la gran empresa trasnacional de hoy, con más poder que muchos estados nacionales y, en consecuencia, con una posibilidad obvia de imponerle condiciones y determinaciones, no sólo al mercado sino a la sociedad en su conjunto. ¡Y no sólo en el plano económico, sino en las esferas más esenciales de lo político, lo jurídico y lo moral! Lo que tal vez está planteado en este segundo nivel, Manuel, es que tus equipos -a cuyas órdenes me pongo- desarrollen una sólida plataforma intelectual acerca de un tema crucial: en el mercado competitivo la empresa no tiene responsabilidad moral, la mano invisible del mercado lo “decide” todo; pero en el capitalismo de las grandes trasnacionales, éstas privan sobre la impersonal mano invisible del mercado, tienen un inmenso poder y, en consecuencia, una exigente ¡e ineludible! responsabilidad moral.

Publicado Diario El Universal 08/10/06