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Todos somos socialistas con plata ajena

Entrevista a Aldo Abram

Economistas hay muchos, pero serios, pocos. Aldo Abram es uno de los economistas serios, por eso me gustaría que nos ayudes a pensar ¿Cómo ves el futuro de nuestro país?

Por: Richard Leslie Ramsay

Empezaría por analizar un problema que hoy preocupa, por la duración y por los riesgos que tiene y que, de golpe, la gente empezó a olfatear. No hay en la Eurozona una crisis internacional fenomenal como la de 2008, pero mucha gente lo supone. A partir de esa realidad uno debería preguntarse si estamos preparados para enfrentar algo similar o peor que lo que se dio en 2008, simplemente para ser conscientes de dónde están nuestros puntos flojos, porque eso nos va a permitir fortalecernos y esperar una eventual futura crisis -que siempre las hay con un poco más de perspectivas en términos económicos y sociales. En ese sentido, uno de los sectores de la economía argentina que tenemos que empezar a fortalecer es el sector público. En 2008, cuando estalla la crisis, teníamos un sector público que tenía superávit fiscal. Hoy tenemos un sector público con déficit fiscal, porque gasta mucho más de lo que ingresa, y que fundamentalmente se financia -para pagar esos excesos-, con el capital de la deuda que vence con el Banco Central y otros organismos públicos: como el Banco Nación y la Anses pero, fundamentalmente, con el Banco Central. Por otro lado, en el 2008 teníamos un Banco Central que había emitido un montón de pasivos financieros, entre ellos, muchísimos pesos para comprar dólares. Cuando estalla la crisis por lo menos los dólares estaban ahí para enfrentar cualquier tipo de crisis bancaria o cambiaria y disuadir con esa artillería a cualquiera que quisiera intentar destruir nuestra solidez. Lamentablemente, desde el 2010 a esta parte, el Banco Central ha emitido muchísimos pasivos financieros en pesos y otros, y han comprado reservas, pero esas reservas se las ha dado al Gobierno por 17 mil millones de dólares, para que se las gaste, con lo cual, si estalla una crisis, hay 17 mil millones de dólares que no están para responder.

– Son papeles, nada más…
Con lo cual estamos en una situación de tremenda debilidad, porque el Banco Central se vería en la disyuntiva, y con reservas mermadas; por un lado, a tener que defender el valor del peso, con el cual cobramos muestro sueldo y ahorramos muchísimos argentinos, y; por el otro, a defender el sistema financiero y, al mismo tiempo, tratar de financiar al sector público para que no caiga en default. Realmente una tarea muy difícil de encarar, que implicaría que la autoridad monetaria en ese momento, tuviera que tomar decisiones muy duras, incluso, hacer ajustes. Y, la verdad es que esas cosas debieran ser el principal objetivo del ministro de economía y de la presidente del Banco Central, el de consolidar esos dos pilares porque, vuelvo a repetir, nunca se sabe cuándo va a saltar la próxima crisis que va a generar una nueva espantada internacional y que nos puede poner en aprietos.

– Es cierto que muchos de los billetes de moneda nacional que están circulando no tienen respaldo?
La presidenta del Banco Central suele decir que tiene 46 mil millones dólares. Muchos colegas la critican porque dicen que 5 mil millones habría que quitarlos ya que en realidad son créditos del Banco Basilea, que están puestos allí para engordar la cifra. Aún asumiendo que hay 46 mil millones de dólares para enfrentar una corrida cambiaria …

– Pero 20 mil millones de dólares ¿no son bonos que emitió el gobierno como garantías a deudas?
Sí, son estos que te comentaba. El punto -para que la gente entienda- es que 46 mil millones de dólares pueden ser pocos o muchos. Por ejemplo, si yo te quiero vender una empresa por un montón de dinero y sólo te muestro todos los activos, pero no te muestro los pasivos, vos me vas a decir “un momentito; mostrame los pasivos porque si tus pasivos son mayores a tus activos, tu empresa no vale nada”. Bueno, cuando la presidente del Banco Central dice: “tenemos 46 mil millones de dólares”, digo, ¡ojo!, miremos los pasivos; y ahí es donde se complican las cosas, porque ya por el 2008 si uno miraba la diferencia de lo que es el tipo de cambio de mercado y el tipo de cambio al cual uno podía rescatar todos los pesos, en el extremo la diferencia no era de más del 10 o 15%. Hoy ese valor está por arriba de los 7 pesos, contra un dólar en el mercado que cotiza a 4,30 y con una necesidad del Gobierno de seguir exprimiendo al Banco Central como fuente de recursos. Eso es lo peligroso. Hay que romper ese círculo vicioso porque sino ¿cuáles son las alternativas que empiezan a surgir para el Gobierno? Y, las alternativas que puede llegar a barajar este Gobierno son las que hemos estado viendo en estas últimas semanas: imposiciones, restricciones y avasallamientos que, en definitiva, perjudican a los ciudadanos. No puede ser que porque el Banco Central haya estado financiado al Gobierno Nacional para evitar que el dólar suba, a los argentinos, de golpe, nos hayan empezado a exigir que pidamos permiso a un organismo público para hacer una transacción legal como es comprar divisas en el mercado de cambio ¿Alguien piensa que eso se hizo para controlar la evasión? No, porque el señor que fue a comprar dólares a un banco o a una casa de cambio, como no pudo hacerlo, se fue a una cueva o al mercado negro. Hubiese sido mucho mejor que ese señor operara en el mercado legal. Lo que pasa es que la cantidad de reservas del Banco Central no da para que nosotros podamos decidir qué hacer con nuestros ahorros genuinamente ganados. Alguien tenía que perder, y perdimos los ciudadanos.

– Aldo, el mercado inmobiliario se va a resentir por este tipo de control?
Ya se ha visto que se ha resentido. También es cierto que los argentinos somos muy hábiles porque tenemos historia para encontrarles soluciones a todos estos problemas. Los funcionarios siempre piensan que corren más rápido, pero nosotros, los ciudadanos, terminamos corriendo más rápido que los funcionarios. No hay funcionario que sea más inteligente que todos los argentinos juntos, a menos que se considere Dios. No creo que sean Dios, por lo que siempre van a perder en estas pulseadas. Por lo tanto, lo conveniente es respetar el derecho de la gente. Hubiera sido más sencillo que se dejara de financiar y de emitir a la tasa que venían emitiendo antes de las elecciones, y eso automáticamente hubiera generado un cambio en el mercado de divisas doméstico. En cambio, ¿qué lograron? Lograron despertar a los fantasmas del pasado. A partir de allí, empezamos a ver la caída de los depósitos en dólares. Antes de las elecciones los depósitos en dólares subían. A nadie se le ocurría preguntarle a los economistas si tenían que sacar sus depósitos en dólares de los bancos. La pérdida de depósitos en dólares, que hoy es un problema para los exportadores, las generó el propio gobierno con este tipo de medidas. Que ahora se vuelva a hablar de cambios múltiples, es un error. Cuántas veces en Argentina hemos aplicado tipos de cambio múltiples! Podemos contarlas por decenas! Cuántas veces esa historia terminó bien? Nunca. Siempre terminó en una crisis. No podemos tropezar cincuenta veces son la misma piedra. Tenemos que ser un país que se desarrolle y le brinde a su gente oportunidades de desarrollo y progreso en el tiempo.

– Por un lado, se le teme a las corridas, pero como son una sensación térmica, cuando ves que algo peligra, lo primero que hacés es ir a sacar los dólares del banco, de la caja de ahorro o los depósitos a plazo fijo. Entonces, el gobierno genera este tipo de cosas y se ponen en riesgo a ellos mismos. La cantidad de llamados que recibo de gente que teme un nuevo corralito y dice que saca los dólares porque se los van a pesificar son muchos…
Y, lamentablemente, hacia adelante no se ve que las soluciones vayan a pasar por demostrarle a la gente que se van a respetar sus derechos. En definitiva, el señor que está comprando dólares lo único que está haciendo es poner a resguardo aquello que le ha costado mucho sacrificio juntar. Ahora, si a ese mismo señor yo lo convenciera de que no lo vamos a expropiar, que no le vamos a sacar su patrimonio ¿para qué va a tomarse el trabajo de ir a una casa de cambio? Mucha gente me preguntaba cómo puede ser que hayan ganado por tantos votos y, al mismo tiempo, haya semejante tendencia a cubrirse en dólares y la verdad es que si uno analiza bien la conducta, es razonable. Lo que uno ha visto de este gobierno es que ha ido sacándole a algunos para darle a otros. Por supuesto que si estoy del lado de los beneficiarios es probable que vote a este Gobierno. Ahora, también soy consciente que de la misma manera que alguna vez señalaron a otros para darme a mí, puede ser que el día de mañana me señalen a mí, para darle a otro, entonces, ¿qué tengo que hacer? Agarrar lo que tengo y ponerlo a resguardo para que no me lo puedan sacar. Todos somos socialistas, pero con la plata ajena.

– Eso me hace acordar a un cuento. Dos hombres de campo se encuentran y uno le pregunta al otro: vos que sos más ilustrado que yo ¿qué es el comunismo? Bueno, es un sistema fabuloso, responde el otro. Si vos tenés dos caballos, uno es para vos y el otro es del Estado. Qué bien, bárbaro, dice el hombre de campo , y el otro sigue: y si tenés 20 gallinas… y el otro interrumpe: no, gallinas no, porque gallinas es lo que tengo.
Es así. Los argentinos no nos damos cuenta que en la misma forma que queremos que respeten nuestros derechos tenemos que respetar los derechos de los demás. Que esos derechos no surgen de una dávida divina que nos da un Gobierno, sino que surgen de nuestra naturaleza humana y, justamente, el hecho de reconocer al otro como ser humano quiere decir que no me puedo poner por arriba del otro y tratar de obligarlo a hacer algo determinado con su patrimonio, con su libertad. Lamentablemente, hay una visión aristocrática, caudillista en Argentina, que ha llevado a que cada vez se profundice más este rumbo donde el Gobierno hace y deshace normas, inclusive sometiendo a la Constitución Nacional. Es un país donde un funcionario llama a un empresario y le dice lo que tiene que hacer, y ese empresario tiene que cumplir por el daño que le puede generar el funcionario es mayor, porque no hay límites constitucionales que se cumplan. La verdad es que cuando uno pide permiso, empieza a pensar: los argentinos ¿nos consideramos realmente ciudadanos o nos asumimos súbditos?

– Te voy a contar una anécdota de un retirado de la aviación que es un dentista en actividad y que quiso viajar al exterior. Fue a comprar dólares y le dijeron que no podían venderle la cifra que él pretendía llevar sino 100 dólares. Por supuesto, el hombre salió de ahí y dijo: si tenés dólares, sacalos. Qué otro razonamiento puede tener!
Se genera pánico y uno no logra demostrarle al Gobierno que está errado y que, constitucionalmente, esas medidas no se tendrían que estar tomando. Vos hablabas de la inversión inmobiliaria. Con estas perspectivas en donde no sabés si los dólares que entrás te los vas a poder llevar, ¿quién va a querer entrar un dólar en Argentina?

 

PUBLICADO EN DESAFÍO EXPORTAR, BUENOS AIRES

Publicado el 09-02-12

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