Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Argumentación y Libertad. Andrea Rondón García

No sé si sea la época actual en la que los espacios plurales para expresarnos son cada vez más escasos que se ha perdido la costumbre de participar en un debate serio en el que no sólo se afirme, cuente o diga un punto de vista, sino que también se explique, razone, analice, examine pros y contras, en definitiva, se argumente. Hoy en día parece más sencillo aceptar los topois o lugares comunes y oímos sin refutar o al menos reflexionar sobre frases como “la crisis económica actual es culpa del neoliberalismo”; “la derecha es insensible a las necesidades actuales”; “el capitalismo es el responsable de los abusos y explotación de los menos favorecidos”. Valga decir, que estas frases son proferidas por personas de cualquier tendencia política e ideológica.

Parece difícil creer que esta costumbre se ha perdido si argumentar es algo que hacemos todos y en todo momento. Cuando expresamos, más allá de nuestros gustos y sensaciones, las razones por las cuales nos gusta un libro; las razones por las cuales nos disgusta un programa de televisión; el porqué de nuestra preferencia por una película o el trabajo de un director de cine, estamos argumentando.

Si podemos hacer esto en nuestra cotidianidad y en asuntos que podríamos llamar banales o intrascendentes, bien podríamos trasladar este esfuerzo a aspectos realmente importantes y trascendentes como política, economía, educación, salud, etc.

Evidentemente que en estas áreas la forma en que elaboramos nuestros argumentos y los evaluamos o evaluamos los argumentos del otro debe dejar de ser intuitiva e inmediata para ser fundada, razonada y mediata, para disminuir así la derrotabilidad (las posibilidades de que sea rebatido) de nuestros argumentos y realmente contribuir con el debate que en áreas como éstas lo que fomentará es el control cívico de nuestras instituciones y un verdadero ejercicio consciente de nuestros derechos y libertades.

¿Qué elementos se deben considerar al momento de argumentar?. Aquí atino a señalar algunos de los más elementales: (i) tener la mayor cantidad de información posible sobre el tema, no sólo un punto de vista; (ii) preguntarnos si nuestros argumentos son la mejor alternativa de todas las que se nos presentan; (iii) tener presente los efectos prácticos de nuestras afirmaciones, porque argumentar es acción y ello tiene consecuencias; (iv) nuestros argumentos apelan a la razón o buscamos atajos apelando a los sentimientos o a los temores del otro; (v) en la discusión con el otro, estoy discutiendo ideas o simplemente estoy atacando al otro con descalificaciones ad hominem; (vi) los argumentos están dirigidos a resolver la controversia o simplemente se hacen afirmaciones que no atienden directamente al problema.

Argumentar no es simplemente afirmar, es dar razones para sostener o refutar una tesis, y esta actividad no es arbitraria, es un ejercicio que supone un esfuerzo por conocer sobre lo que se está debatiendo; prestar atención a lo que dice el otro; tener consciencia que lo que estamos debatiendo o discutiendo tiene consecuencias. Este me parece el mejor ejercicio que se puede fomentar entre los ciudadanos de una sociedad que aspira a ser libre, porque se decide y se controlan sobre instituciones fundamentales con conocimiento; se practica la tolerancia al reconocer al otro y se asume la responsabilidad de nuestros actos.

ANDREA RONDÓN GARCÍA ― NOTITARDE
* Abogado magna cum laude, profesora UCV. Miembro del comité académico de Cedice Libertad