Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Un appetizer con los austríacos. Andrés Volpe

Después de las primarias, se hizo evidente la carencia de opciones en cuanto a las ideas políticas

 

The state can be and has often been

in the course of history

the main source of mischief and disaster.

Ludwig von Mises.

Yo me definiría como un inofensivo anarquista;

es decir, un hombre que quiere un mínimo de gobierno

y un máximo de individuo.

Jorge Luis Borges.

Después de las primarias, se hizo evidente la carencia de opciones en cuanto a las ideas políticas. La restricción que impone la unidad y las técnicas de comunicación política para atraer a los famosos ni-ni, han hecho que las ideas políticas en Venezuela pasen a ser un lujo, más que una necesidad. El peligro que esto entraña es que un país sin ideas nuevas o sin debate de ideas, recorrerá el mismo camino una y otra vez. Presento lo que es un liberal y la libertad.

Liberalismo y democracia. En Latinoamérica, toda orientación política que recaiga más allá del centro hacia la derecha del compás político, tiene que soportar las sombras de dictadores como Pinochet y Pérez Jiménez. Ahora bien, la izquierda tiene muchos más horrores que aún viven, como los hermanos Castro y sus pupilos. Ambas ideologías pueden argumentar que esos casos son deformaciones personificadas y dirigidas por la obsesión de poder y el autoritarismo. Por ello, puede señalarse que el liberalismo busca proteger la democracia como sistema pacífico y garantía de progreso.

Según Ludwig von Mises, el liberalismo es una doctrina de cooperación pacífica, por ello, se descarta toda forma de revolución violenta y se opta por el proceso democrático del sufragio universal y la alternabilidad. De esta manera, se garantiza el control del poder del Estado evitándose que ocurra una ruptura entre las políticas públicas y las opiniones y necesidades de la sociedad.

Friedrich Hayek argumenta que la alternabilidad pacífica en el poder es la mayor garantía de la libertad. Aunque no enaltece la democracia como un absoluto, establece que es una de las mejores maneras de proteger la libertad individual. La democracia, por ende, es un valor negativo necesario para poder disfrutar de la libertad y el progreso económico que trae la paz. Por eso, propone la democracia como la defensa ideal contra la tiranía.

Liberalismo y conservadurismo. Existe entre estos términos un antagonismo que la mayoría de las veces es confundido con amistad. En la derecha existen los conservadores y los liberales, sin necesidad de mezclarse. Por ejemplo, Ron Paul y Santorum, excandidatos en las primarias republicanas en EEUU. Paul era la personificación del liberalismo clásico y Santorum el modelo del conservadurismo y el fundamentalismo católico. Los dos competían por ser el candidato del mismo partido: el Republicano.

Bajo la rigurosidad de la lógica y del purismo ideológico, el liberalismo clásico no está en contra de cambios en la sociedad, en la moral, en la política, e incluso la religión. La premisa es que no pueden limitarse las libertades individuales mientras estas no afecten las libertades de los demás. No puede prohibirse, por ejemplo, el matrimonio homosexual. El liberalismo clásico confía en que el individuo es responsable de sus acciones y de las consecuencias que ellas acarrean. No se necesita ninguna figura patriarcal represiva -una religión, el Estado o una sociedad con valores morales inflexibles- porque la libertad es inalienable.

Liberalismo y derechos individuales. El liberalismo clásico establece que los derechos individuales nacen antes del Estado y no gracias a él. La propiedad privada existe antes de la ley y no a través de ella. El individuo nace en libertad y no sujeto a la polis y sus leyes. En virtud de esto, el liberalismo clásico aboga por un Estado limitado que solo cumpla con funciones determinadas por las leyes; en otras palabras, el Estado de Derecho debe ser cumplido y no flexible con los caprichos del Poder.

El Estado, según L. von Mises, solo debe cumplir con las funciones de policía, las cortes judiciales y el resguardo militar de la nación. No menciona nada sobre las cargas tributarias, la administración de la economía, el control de la moneda, las obligaciones educativas o la distribución de la riqueza. Para poder garantizar los derechos individuales de las personas, el Estado debe mantenerse como un vigilante nocturno, pero nada más. Contrario a lo que creen muchos burócratas del Estado, los individuos saben mejor que nadie en qué consiste su bienestar.

cedice@cedice.org.ve

@cedice

ANDRÉS VOLPE| EL UNIVERSAL

lunes 28 de mayo de 2012 12:00 AM