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Venezuela: La juventud ansiosa

Por: Mary Anastasia O’Grady

Mientras que decenas de miles de estudiantes se manifestaban en contra del gobierno llenando las calles de Caracas la semana pasada y mientras que las tropas de la guardia nacional utilizaban gas lacrimógeno y balas de hule en contra de ellos, muchos observadores estaban preguntándose si el Presidente venezolano Hugo Chávez finalmente se había topado con su Waterloo. Su decreto de no renovarle la licencia a la estación de telecomunicaciones que tenía 53 años en el aire, Radio Caracas Televisión —lo que provocó las protestas— ¿resultará ser la última gota que derramo el vaso?

Si solo eso fuera posible…

El Sr. Chávez, un determinado marxista, está en el proceso de destruir a su país. De esto no hay duda. Pero también es una amenaza internacional y una amenaza con mucha riqueza. Él ha estado utilizando su riqueza petrolera para sembrar revoluciones, à la Fidel Castro, en Sudamérica y Centroamérica. ¿Mencionamos que es un gran amigo del gobierno iraní? Gran parte de Latinoamérica lo sabe y sería difícil encontrar un demócrata en el hemisferio occidental que no se alegraría con su salida del poder y con el regreso a la división de poderes y contrapesos en el gobierno venezolano.

Pero eso solo ocurrirá cuando los venezolanos decidan que están cansados de él. Y por eso es que las protestas en contra de la confiscación de RCTV han capturado tanta atención. Aunque nadie sabe si esto resultará ser un momento definitivo, es seguro que al tratar de limitar la libertad de expresión el Sr. Chávez ha energizado y ampliado su oposición.

Los vídeos de la violencia de la semana pasada en Caracas y en otras seis ciudades del país en gran parte mostraban a estudiantes universitarios desarmados en camisetas y jeans y enmarañados en una neblina de gas lacrimógeno, siendo perseguidos y golpeados por guardias con casco y botas, y siendo el blanco de cañones de agua. Pero nada de esto detuvo a los estudiantes para que realicen su acto de desobediencia civil.

Hasta ahora, los estudiantes no han jugado un papel en el activismo anti-Chávez. Ocho años de confiscación de propiedades, del encarcelamiento de adversarios del gobierno y de la manipulación de los padrones de votación y de las elecciones habían logrado provocar una respuesta estudiantil casi nula. Pero el ataque a la libertad de expresión dio con un nervio y los envió a las calles. Esto ha capturado la atención de la nación porque los movimientos de resistencia estudiantil tienen una historia importante en Venezuela. En los últimos días muchos han recordado que fue una manifestación universitaria la que precipitó la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez en 1958.

Todavía, no es seguro que este sea un movimiento espontáneo que sacará de Caracas al Sr. Chávez. Es verdad que los estudiantes que están en las calles asisten a grandes universidades estatales y que por lo tanto no vienen de las familias venezolanas de la élite. Pero tampoco vienen de las familias más pobres del país, de las cuales el Sr. Chávez deriva su respaldo más firme. Se puede decir con certeza que ellos representan en gran parte a la clase media y a la clase media baja. Aún así todavía es notable que las protestas se hayan esparcido más allá de Caracas para incluir las universidades estatales en partes más pobres del país en las que los cuerpos estudiantiles suelen venir de familias aún más humildes.

Lo que también es nuevo, y aún más interesante, acerca de este movimiento de resistencia es su énfasis en la “libertad” y en los llamados a un fin de “la dictadura”. La amada Revolución del Sr. Chávez puede que alguna vez haya podido tomarse el pedestal moral aseverando que sus enemigos planearon un golpe de estado no democrático para el 11 de abril de 2002. Pero ahora el presidente y sus chavistas parecen ser los que están a la defensiva, con las encuestas revelando que más de 70% de los venezolanos se oponían al cierre de RCTV. Esto sugiere que el descontento en realidad traspasa las clases económicas.

La razón de esta reacción puede ser práctica como también ideológica. RCTV tenía más de 44% del mercado nacional de televidentes y ofrecía, junto con otros puntos de vista políticos contrarios, una amplia gama de entretenimiento. Para muchos pobres, venezolanos de la clase trabajadora, para quienes la telenovela nocturna es uno de los pocos placeres en sus vidas, el fin de RCTV es casi imperdonable. Eso es especialmente así porque ha sido reemplazada por una estación de televisión estatal que los venezolanos dicen que es aburrida. El Sr. Chávez no solo se ha metido en un terreno político muy preciado sino que también ha sacado de los hogares venezolanos un derecho de propiedad casi sagrado.

Como indicamos en este espacio hace dos semanas, hay un descontento creciente con respecto a la economía también. Los precios del petróleo son altos pero los venezolanos no están mejor ahora de lo que estaban hace ocho años. La escasez de comida está volviéndose más común y hasta los pobres, a los cuales el Sr. Chávez dice querer ayudar, están pasando momentos difíciles. Ahora el mejor entretenimiento gratis en el país ha sido clausurado. Una tormenta perfecta puede estarse cocinando.

Que el Sr. Chávez haya caído de la gracia y que la mayoría de los venezolanos ahora quieren que él se vaya no es difícil de entender. Pero aún si eso fuese verdad, no es probable que él se vaya sin dar una pelea y está en una posición mucho mejor como para salir bien parado utilizando la fuerza que lo que estaba hace cinco años. Ha acumulado respaldo dentro de las fuerzas armadas, ha armado a una milicia callejera y ha refinado sus tácticas de inteligencia utilizando personal cubano. La semana pasada amenazó con llamar a las masas de los barrios marginales en los valles que rodean a Caracas para defender a la Revolución. Algunos venezolanos están preocupados de que él esté tratando de provocar a sus oponentes para que hagan una movida en contra de él y luego él pueda responder con la fuerza.

Esto revela la verdadera política del Sr. Chávez y sugiere que él ya no siente la necesidad de mantener las apariencias de una “democracia”. ¿Para qué? Su medida en contra de RCTV ya ha dañado su imagen de promotor de la justicia y ha sido criticada por grupos tales como Amnistía Internacional, Reporteros Sin Fronteras, Human Rights Watch y la Iglesia Católica. Hasta el Presidente Luis Inácio “Lula” da Silva, quien es un viejo amigo de Fidel Castro y quien, hasta ahora, no ha querido criticar al Sr. Chávez, ha señalado de manera sutil su descontento con el cierre de RCTV. En una conferencia de prensa en Brasil la semana pasada, dijo: “Si muchos veces una ola de cobertura negativa acerca del gobierno me parece mala a mi, sería mucho peor si la democracia no existiera en este país”. La democracia, añadió, es un sistema que permite a “la prensa decir lo que quiera decir, cuando lo quiera decir, para ser juzgada solo por aquellos que importan: los radioescuchas, los televidentes y los lectores”.

La única manera de recuperar el respaldo de Lula y el del resto del mundo civilizado sería la de revertir la decisión de clausurar RCTV. No es probable que el Sr. Chávez haga eso así como tampoco es probable que renuncie voluntariamente al poder. Dada su popularidad en declive, una confrontación, tarde o temprano, es más probable. Sigan atentos.

Este artículo fue originalmente publicado en Wall Street Journal el 4 de junio de 2007.

Traducido por Gabriela Calderón para Cato Institute.