Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
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Venezuela: Nivel Socio Económico en picada. Jesús Alexis González

El Nivel Socio Económico (NSE), se corresponde con el uso integral de variados indicadores que reflejan el nivel de bienestar alcanzado por un individuo o familia, a la luz de tener (o no) cubiertas en el presente las necesidades trascendentes, en armonía con la posibilidad de planificar su futuro. El NSE, hace referencia a: (1) Nivel de vida; (2) Costo de vida; (3) Servicio público y (4) Calidad de vida. Veamos. Nivel de vida: Es un concepto definido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) refiriéndose al bienestar que un individuo, como integrante de un grupo, aspira o puede llegar a aspirar, no sólo por los bienes materiales que pudiere acaparar a lo largo de su vida, sino también por los bienes y servicios públicos que le provee el Estado fundamentalmente en cuanto a educación, salud, infraestructura y otros, a los efectos de posibilitar la movilidad hacia estratos sociales superiores (o mejorando el existente).

A tenor de ello, el nivel de vida puede entenderse como la cantidad de bienes y servicios que es posible consumir con un ingreso económico determinado en aras de satisfacer necesidades prioritarias, que le permita a su vez ubicarse en un determinado estilo de vida (bienestar material); en conjunto con los bienes y servicios públicos que consume de manera colectiva. El Programa de las Naciones para el Desarrollo (PNUD), establece algunos índices para evaluar el nivel de vida tales como (a) Índice de desarrollo humano, fundamentado en la esperanza de vida al nacer, nivel educativo y en la cuantificación de un nivel de vida digno medido tanto por el PIB como en términos de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA) en US$ para propiciar comparaciones; (b) índice de pobreza multidimensional (IPM), que pondera en el ser humano lo referente a educación, asistencia sanitaria y la calidad de vida; (c) La disponibilidad de servicios médicos por habitante; (d) Abastecimiento de agua, electricidad y calidad del medio ambiente; y (e) Producto Interno Bruto (PIB).

El costo de vida, ha de entenderse como los gastos necesarios para mantener un cierto nivel de vida; y en la práctica constituye un número índice que mide los cambios relativos en los precios de un conjunto específico de bienes de consumo representativos de la compra regular del consumidor promedio. Desde el ángulo del Estado, hace referencia al gasto mínimo que debe ejecutar la Administración Pública para mantener la economía doméstica en un adecuado ritmo de crecimiento. El Servicio público (en concordancia con el punto anterior), se refiere a la actividad asumida por el Estado (directa o indirectamente) en aras de asegurar a los ciudadanos la satisfacción de las necesidades colectivas, teniendo como norte la continuidad, la igualdad y la obligatoriedad en un contexto de protección de la economía nacional en función de contribuir al bienestar general como mandato Constitucional. En cuanto a la calidad de vida, hace referencia al nivel de ingresos y de comodidades que una persona, grupo familiar o comunidad poseen en un momento determinado, contentivo de los elementos (emotivos, culturales y materiales) que facilitan que la vida sea digna, cómoda, agradable y satisfactoria, en cuanto al bienestar integral del ciudadano.

A manera de una aproximación cuantitativa, resulta pertinente señalar que la Canasta Básica Familiar, se ubicó (Cendas, septiembre 2014) en Bs 24.541,63 para una variación anualizada de un 92,9%, mientras que la Cesta Alimentaria se situó en Bs 13.482,56 (54.9% de la Canasta Básica); todo ello en un escenario laboral donde más del 70% de los trabajadores formales percibe el salario mínimo (Bs 4.251/mes), monto al cual debe sumarse el ticket de alimentación (Bs 1.351/mes), para un “gran total” de Bs 5.602/mes como salario mínimo integral. Siendo así, para cubrir la Canasta Básica se hace obligante (en teoría) que trabaje el 80% del grupo familiar (4 de 5 miembros), mientras que para cubrir la Cesta Alimentaria se hace necesario (en teoría)  que trabaje el 40% de la familia (2 de 5 miembros); y en ambos casos sin ninguna posibilidad de ahorro. Ahora bien, supongamos a efectos puramente académicos, que una familia desea (le urge) comprar al menos un vehículo usado que hoy tiene un costo de Bs 600.000,00, para lo cual deciden con gran esfuerzo (sacrificando otras necesidades ahorrar (¡!) el 10% del salario mínimo integral (Bs 1.120/mes). Resultado: lo podrán empezar a “disfrutar” al cabo de 536 meses, es decir 44 años después (¿los herederos?); dentro de otras dos irrealidades; (1) que la inflación no afecte el precio durante ese lapso (¡!) y (2)  que al comprarlo pueda conseguir repuestos para el “cacharrito”.

Finalmente, abrimos un espacio de reflexión individual en búsqueda de una evaluación particular sobre el actual nivel socio económico del venezolano, teniendo como referencia que el binomio crecimiento económico–mejoramiento de la calidad de vida, tendrá efectos favorables no tanto por lo que se produce sino como se distribuye entre la población los excedentes de lo producido; en caso contrario se vendrá en picada el nivel socio económico, arrastrando a la población hacia un indeseable empobrecimiento.

JESÚS ALEXIS GONZÁLEZ
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@JESUSALEXIS2020