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Víctimas de la botaratada. Domingo Fontiveros

Para los millones de perjudicados, el camino va en otra dirección, hacia el cambio

Este gobierno ha sido botarate desde asumir el poder. Porque botarate es quien malbarata en cosas inútiles por ser alborotado y de poco juicio. Y este gobierno, en balance, ha despilfarrado una inmensidad de recursos del fausto ingreso petrolero y de las agigantadas rentas internas. Quizá hasta un tercio o más de lo gastado se ha vuelto sal y agua.

Para demostrar en detalle el tamaño de la mala administración del dinero público, habría que realizar una exhaustiva auditoría que evaluara la relación costo-beneficio de los enormes recursos supuestamente destinados al bienestar de la población y al financiamiento del desarrollo nacional. Pero es tan gruesa la deficiencia, que algunos simples sucesos apuntan en ese sentido.

Respecto a la reciente y terrible tragedia de Amuay, por ejemplo, la petrolera alega que habiendo gastado más de $4.000 millones en mantenimiento no es posible atribuir a la falta de éste la causa subyacente del lamentable suceso. Es una forma de eludir el fondo del asunto, porque no se trata en verdad del monto de lo erogado, sino de la efectividad de lo gastado y su real aplicación a las prioridades.

Es algo análogo a razonar que con inmensas asignaciones de dinero se ha resuelto el crónico problema de suministro eléctrico en buena parte del país. Gastar no significa solucionar, como lo atestiguan las protestas populares y los reportes de apagones. En el tema de la vivienda, ocurre algo similar, así como en infraestructura social (hospitales, escuelas y otros) y en infraestructura física (carreteras, puentes, calles, aeropuertos, puertos y otros). Se gasta mucho y se avanza poco o, mucho peor, se retrocede.

Da la impresión, a veces, que el Gobierno se comporta como quien ase una mandarria para matar una hormiga. Si no lo logra incurre en desperdicio y si lo logra también. Es lo opuesto al cálculo económico que busca la efectividad al mínimo costo; pero esto el Ejecutivo no lo entiende, ni parece importarle. Su norte es, diríamos que absoluta y excluyentemente, político. Es decir, su proyecto de conservación y perpetuación en el poder.

Porque es evidente que identifica esta prioridad con el bienestar general. Que el chavismo siga en el poder es bueno para la gente. Así de simple es el convencimiento hacia la entraña del poder. A pesar que las evidencias y análisis objetivos señalan en una dirección totalmente contraria. Pero esto no es importante para un régimen que expulsó la alternabilidad democrática del texto constitucional.

El “botaratismo” puede no ser bueno para el país, aunque el oficialismo lo vea como una palanca para fortalecer al activismo partidista y alimentar el clientelismo entre quienes algo reciben del mismo en los sectores populares. Para quienes entre la gente común compran subsidiados artículos de línea blanca, víveres y una que otra vivienda, el Gobierno es bueno y se ocupa de los pobres. Pero para los millones que quedan fuera del reparto, la frustración sigue en ascenso.

Estos millones son las víctimas del gobierno botarate.

A los beneficiados por el Gobierno en diversos sectores, la continuación del “status quo” puede ser conveniente en lo inmediato.

Para los millones que han sido perjudicados, el camino va en otra dirección. El camino va hacia el cambio.

dfontiveros@cantv.net

DOMINGO FONTIVEROS | EL UNIVERSAL
domingo 9 de septiembre de 2012 12:00 AM