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Voto secreto Voto libre. Domingo Fontiveros

No hay forma en el sistema electoral de relacionar un voto con un ciudadano en particular

Venezuela vive en este día de elecciones presidenciales otro momento cumbre de su democracia, en el que gobernante y aspirantes se someten al juicio popular de los millones que acudirán a los centros de votación. Estos millones deciden sobre el futuro político, que en nuestro país involucra mucho más que en tantos otros también al futuro económico, cultural y social.

Con todos los altibajos, el sistema político venezolano sigue comprometido con el sufragio universal como herramienta básica y fundamental para resolver su destino. Y a pesar que el término “ciudadano” haya sido poco pronunciado a lo largo de la culminada campaña electoral, lo cierto es que hoy los millones que votan lo hacen no porque sean electores sino porque son ciudadanos. Es decir, miembros activos del cuerpo político con deberes y derechos, necesidades y aspiraciones, ilusiones y frustraciones; con poder de decisión.

Para que el voto funcione efectivamente como expresión de la voluntad de la ciudadanía es indispensable, no obstante, que el voto sea secreto. El miedo o el simple temor a una eventual represalia por parte de los candidatos y sus maquinarias políticas puede torcer la decisión individual al momento de sufragar si se sospecha que de alguna forma su voto es “observado” y no solamente registrado en forma electrónica como se hace ahora.

A este respecto, el consenso entre todos los expertos y dirigentes es que la combinación entre “hardware” y “software” del CNE garantiza la privacidad sistémica del voto. Lo cual implica que no hay forma en el sistema electoral de relacionar un voto con un ciudadano en particular, que el ciudadano individual tiene garantizado el secreto de su voto, y que nadie, ni de oposición ni del gobierno, puede eventualmente utilizar su preferencia electoral como argumento para nada, ni a favor ni en contra.

Ello conduce a una conclusión importante para este día. Como el voto es secreto, el voto también es libre. Cada quien puede sufragar por su candidato preferido sin ni siquiera el temor a que el mismo pueda ser conocido ni abierta ni subrepticiamente por otra persona. Y si antes dijimos que el voto es la esencia de la democracia, ahora podemos añadir que ese voto democrático para ser esencial tiene que ser secreto y libre, como estamos concluyendo.

Hoy domingo 7 de octubre de 2012, la ciudadanía es titular de un derecho que no puede dejar de ejercer, so pena de resignar su condición de tal. La democracia, en el fondo, no la sostienen los políticos sino los ciudadanos y somos estos los verdaderos actores y defensores de ese sistema político. En el escenario donde hoy actuamos valen los programas, las consignas, los slogans que venimos conociendo desde hace meses por los distintos partidos y organizaciones electorales. Pero no valen ni los chantajes ni las amenazas, vengan de donde vengan. Porque si ahora acta no mata votos, tampoco la máquina de votación mata votantes.

Por todo ello, mi invitación es a votar a todos los ciudadanos. Por encima de las colas, de las fallas, de las dificultades pequeñas o grandes que puedan encarar, del sol o de la lluvia, con la alegría que representa respaldar la democracia hoy y siempre, y con la convicción de que el sufragio es la vía hacia la superación nacional.

dfontiveros@cantv.net

DOMINGO FONTIVEROS | EL UNIVERSAL
domingo 7 de octubre de 2012 12:00 AM