Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad
"...La única forma de cambiar el curso de la sociedad
será cambiando las ideas" - Friedrich Hayek
"Una sociedad que priorice la igualdad por sobre la libertad no obtendrá ninguna de las dos cosas. Una sociedad que priorice la libertad por sobre la igualdad obtendrá un alto grado de ambas" - Milton Friedman
Aznar pide “Unión de los fines para potenciar las ideas que conducen al progreso y el desarrollo”

Hoy viernes, 16 de marzo, en la clausura del Campus FAES Argentina

Aznar pide la “unión de los afines para potenciar las ideas que conducen al progreso y el desarrollo”

“América Latina es hoy más democrática, más próspera y probablemente goce de más posibilidades que nunca”

“Es necesario articular un proyecto político con vocación de mayoría, que se apoye en principios y valores sólidos”

“América Latina se halla ante un dilema: el desafío de ser parte de la solución de los problemas o la comodidad de ser sólo espectador”

“Ni Estados Unidos ni Europa son lo que eran. La irrupción de China y de otras nuevas potencias ha modificado la arquitectura internacional”

“El Gobierno está haciendo un esfuerzo para sacar a España de la crisis con un programa claro de reformas y buenas dosis de firmeza y decisión”

“Los ciudadanos españoles han otorgado un mandato al Partido Popular para devolver al Gobierno de España la seriedad, el rigor y la credibilidad”

Investido honoris causa por la UADE:

“El control del gasto, la responsabilidad y la austeridad no sólo no perjudican la viabilidad del Estado de bienestar sino que lo benefician”

Tras la clausura del Campus, Aznar ha mantenido un encuentro con el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri

Madrid/Buenos Aires.

El expresidente del Gobierno y presidente de la Fundación FAES, José María Aznar, ha afirmado hoy en Buenos Aires que América Latina necesita más que nunca “un proyecto mancomunado de unión de los afines para potenciar las ideas que conducen al progreso, bienestar y desarrollo”. “Ningún país ni región está condenado al fracaso. La trayectoria de España y de Latinoamérica lo demuestra”, ha manifestado Aznar. “Si las políticas son sensatas, hay progreso y bienestar. En cambio, allí donde impera el populismo, la improvisación y las malas políticas, hay pobreza, corrupción y falta de libertad”, ha subrayado el expresidente durante su intervención en la clausura de la tercera edición del Campus FAES Argentina.

En este sentido, Aznar ha asegurado que “América Latina es hoy más democrática, más próspera y probablemente goce de más posibilidades que nunca” y que tiene por delante una “oportunidad inmejorable para un futuro de prosperidad”. “Queda mucho por hacer, pero ahora América Latina está en condiciones de hacerlo”, ha apuntado.

En referencia a España, Aznar ha celebrado que “afortunadamente, los ciudadanos españoles han otorgado un mandato a mi partido para devolver al Gobierno la seriedad, el rigor y la credibilidad. El nuevo Gobierno está haciendo un notable esfuerzo para sacar a España de la crisis valiéndose de un programa claro de reformas, así como de buenas dosis de firmeza y decisión”.

HONORIS CAUSA EN LA UADE

Ayer tarde, José María Aznar recibió el doctorado honoris causa de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) en “reconocimiento a su destacada trayectoria política y por su fuerte compromiso en la búsqueda de la libertad, la democracia y el humanismo occidental”. Durante su intervención, Aznar dijo que “el control del gasto, la responsabilidad y la austeridad de las instituciones públicas no sólo no perjudican la viabilidad del Estado de bienestar, las políticas de solidaridad y el fortalecimiento de las clases medias, sino que los beneficia como ninguna otra política”.

Asimismo, señaló que “el gasto irresponsable y el crecimiento desmedido y sin criterio de las administraciones públicas es precisamente lo que más puede dañar a la verdadera cohesión social”.

Tras la clausura del Campus, Aznar ha mantenido un encuentro con el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri, en la sede de la Jefatura de Gobierno.

A continuación se reproduce íntegramente el discurso de José María Aznar en la clausura del Campus FAES Argentina 2012:

“Ante todo quiero expresar mi más sincera enhorabuena por el trabajo que se está realizando en este Campus FAES Argentina 2012.

Estoy encantado de estar de nuevo en Argentina. Siento una gran satisfacción siempre que regreso a Buenos Aires, especialmente ahora que alberga un foro tan pujante, vigoroso y crecientemente consolidado como éste.

Quiero deciros también que para mí representa un enorme orgullo y satisfacción estar hoy junto a todos vosotros en un marco institucional tan insigne como esta honorable Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

Este Campus Faes es una idea que surge a partir de los Campus que cada verano la Fundación Faes celebra con gran éxito en la sierra de Madrid. En estos encuentros nos proponemos debatir ideas para generar propuestas políticas. Creo que la política debe entender la realidad para contribuir a mejorarla. Aquí estamos para eso.

Al igual que las anteriores ediciones de este foro de encuentro y debate, el Campus FAES Argentina 2012 ha sido todo un éxito.

En primer lugar porque hemos reunido a jóvenes con vocación de liderazgo para hablar de ideas y de futuro. En segundo lugar, por la relevancia de los asuntos abordados, el prestigio de los ponentes y la calidad de las mesas de trabajo.

En este acto de clausura me gustaría hablaros de algunas cuestiones del mundo de hoy que me parecen fundamentales. Creo que son cuestiones clave para entender las transformaciones que atraviesa el mundo en general, y América Latina en particular.

El mundo está cambiando de forma acelerada. Asistimos a cambios políticos, económicos y sociales en el marco de la globalización. Una globalización que se apoya en tres instituciones de origen occidental: el Estado democrático, la economía de mercado y un avance tecnológico producto de la ciencia racional y empírica.

Dicho esto, el mundo ha experimentado cambios sustanciales en los últimos años. Si miramos hacia atrás poco más de dos décadas, tras el derribo del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, encontrábamos a los Estados Unidos de América como única superpotencia. Pero esto ha cambiado. Ni Estados Unidos ni Europa son lo que eran. Han surgido otros actores con creciente relevancia en el concierto internacional. La irrupción de China y de otras nuevas potencias ha modificado la arquitectura internacional.

Las organizaciones multilaterales y las instituciones de ámbito global instituidas en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial han perdido relevancia. Proliferan foros informales desprovistos de marco jurídico, pero con gran influencia. El G20, el G8,…. los Gs, los BRICs. Foros que se multiplican, que toman decisiones y que tienen consecuencias.

La emergencia de todos estos foros informales sólo se puede explicar por la pérdida de representatividad de las instituciones internacionales diseñadas para el mundo de la postguerra, pero que no responden a las nuevas exigencias de una gobernanza internacional compleja. Tal vez sea necesario reformar y actualizar esas instituciones. Y esas reformas no se conseguirán si no hay una actuación muy coordinada de la comunidad occidental de valores.

Los cambios que se están dando son muy complejos. Prueba de ello es la Primavera Árabe, que parecía la materialización del anhelo de libertad individual y política, y que se ha convertido en algunos países en un “verano caliente” de desenlace incierto.

En este escenario de transformaciones, los países de América Latina ocupan un lugar no precisamente secundario.

La democratización en la región, iniciada en los años ochenta del siglo XX, casi se ha completado, con la excepción de Cuba y de gobiernos del denominado socialismo del siglo XXI que ignoran las exigencias del Estado de Derecho y desprecian la libertad.

Además otra buena noticia es que la transferencia pacífica del poder entre Gobiernos de distinto signo político ha dejado de ser excepcional en América Latina.

Las economías latinoamericanas se han incorporado al proceso de globalización. Los productos de la región llegan a más mercados. Importantes socios comerciales extranjeros encuentran en Latinoamérica una oportunidad cuando los países les brindan un entorno estable y de confianza para la inversión.

Muchas de las repúblicas latinoamericanas han aplicado con consistencia, por encima de vaivenes electorales, políticas basadas en reformas estructurales y en la estabilidad económica. Todo ello ha redundado en una notable reducción de la pobreza absoluta y relativa en muchos países y en el surgimiento de una nutrida clase media latinoamericana.

Debemos recordar que la clase media cierra un círculo virtuoso al demandar buen gobierno y rechazar la propaganda populista.

El potencial y la solidez de las economías latinoamericanas han permitido que la región haya salido airosa, por el momento, de la crisis económica y financiera que tan gravemente está afectando a los Estados Unidos y a la Unión Europea.

América Latina es hoy más democrática, más próspera y probablemente goce de más posibilidades que nunca. No hablemos sólo de una nueva década de América Latina, sino de una oportunidad inmejorable para un futuro de prosperidad en América Latina. Queda mucho por hacer, pero ahora América Latina está en condiciones de hacerlo.

Cuando se hacen bien las cosas, se emprende la senda del progreso. Cuando las políticas son malas, los efectos negativos son inevitables.

En España lo sabemos muy bien. Cuando el Gobierno de mi país saneó las cuentas del Estado, equilibró el presupuesto y liberalizó sectores estratégicos de la economía, España prosperó, creó empleo y se situó en la vanguardia de las naciones.

En cambio, cuando padeció las improvisaciones, las malas políticas y los prejuicios ideológicos, el resultado fue crisis, desempleo y pérdida de protagonismo en la escena internacional.

Afortunadamente, los ciudadanos españoles han otorgado un mandato a al Partido Popular para devolver al Gobierno de España la seriedad, el rigor y la credibilidad. El nuevo Gobierno, que va a costar pero es imprescindible, valiéndose de un programa claro de reformas, así como de buenas dosis de firmeza y decisión.

Vosotros, en Latinoamérica, también sois conscientes de ello. Ningún país ni región está condenado al fracaso. La trayectoria de España y de Latinoamérica lo demuestra. Insisto, si las políticas son sensatas, hay progreso y bienestar. En cambio, allí donde impera el populismo, la improvisación y las malas políticas, hay pobreza, corrupción y falta de libertad. Ninguna nación está condenada al fracaso ni agraciada por el éxito.

En definitiva, en política no hay soluciones mágicas. Tanto allí como aquí, cuando hacemos las cosas bien, nos va bien. Cuando hacemos las cosas mal, nos va mal. Como formamos parte de una misma familia, la Comunidad Iberoamericana, debemos trabajar juntos para que haciendo las cosas bien todos, la Comunidad en su conjunto prospere y adquiera protagonismo global.

Porque esta familia de la que formamos parte con orgullo, la Comunidad Iberoamericana, es una realidad social, económica, política y cultural forjada a lo largo de la historia.

Somos casi 600 millones de personas que vivimos a ambas orillas del Atlántico y que nos entendemos en dos lenguas de alcance global, el español y el portugués.

Esta es una comunidad de lengua y cultura; pero también lo es de Derecho, fruto de una realidad heredada del pasado común y plenamente vigente. La era de la globalización hace de esta tradición jurídica compartida un activo para tener una presencia destacada en la economía y en las relaciones internacionales.

Yo soy de los que quieren que mi país ocupe un lugar relevante. Y lo que quiero para mi país, lo quiero para los demás. Por eso también lo quiero para la familia iberoamericana de la que somos y nos sentimos parte integrante.

Para ser protagonista no basta con crecer económicamente. Es necesario también estar allí donde se toman las grandes decisiones.

No hacerlo es renunciar a sentarse en la mesa de negociaciones; dejar que otros tomen las decisiones por uno, y luego sólo queda quejarse porque otros han tomado decisiones equivocadas que me correspondía tomar a mí.

Creo sinceramente que América Latina se halla ante una oportunidad histórica de consolidar su desarrollo. Pero también ante un dilema: el desafío de ser parte de la solución de los problemas, o la comodidad de ser sólo espectador de los problemas del mundo. Es un momento, en definitiva, en el que hay que optar entre ser protagonista o interpretar un guión ajeno.

Para ser parte de la solución de los problemas mundiales es necesario que los Gobiernos de la región aborden las principales dificultades que obstaculizan el desarrollo.

En primer lugar, fortalecer el Estado. Pocos fenómenos ilustran mejor esta necesidad que la violencia en sus distintas manifestaciones: los brutales cárteles de la droga y los narcoterroristas; los fenómenos de delincuencia perpetrada por bandas organizadas, que suponen un peligroso desafío a la institución estatal. La persistencia de estas lacras menoscaba la confianza de los ciudadanos latinoamericanos en el monopolio legítimo de la fuerza del Estado para garantizar las libertades y los derechos que ampara la Ley.

También constituye un desafío político la lucha contra la corrupción, que socava las instituciones y deteriora la imagen de la auténtica economía de libre mercado, basada en la transparencia.

Por otro lado, el aumento descontrolado de la oferta monetaria y la imposibilidad de medir con precisión y transparencia las variables económicas, algo inherente a toda economía cerrada, explican que ciertos países de la región no hayan podido seguir el ritmo de las repúblicas latinoamericanas donde rige la democracia y la economía libre de mercado. Ello ha puesto de relieve el fracaso económico del modelo populista.

En resumen, esta es mi visión del mundo actual y de los retos que afronta América Latina. Sin embargo, no me gustaría terminar esta intervención sin compartir algo que forma parte central de mi experiencia en la política.

Tengo la convicción de que el acercamiento entre proyectos políticos orientados al perfeccionamiento de la democracia y la defensa de la libertad amerita construir espacios de diálogo y encuentro, de producción de ideas y de intercambio de experiencias.

La unión de los afines confiere una eficacia ganadora a las mejores intenciones cuando éstas buscan medios de realización en la política.

Por ello, para hacer frente a los retos de hoy es necesario articular un proyecto político con vocación de mayoría, que se apoye en principios y valores sólidos, dejando de lado los personalismos. Un proyecto que se constituya por adición, que no se fragmente en pedazos. Un proyecto que vaya más allá de las estrategias partidistas y se comprometa con la fortaleza institucional del sistema democrático haciendo posible la alternancia.

Sólo resulta posible construir una alternativa con capacidad de vencer y convencer uniendo a los iguales pero también a los afines. Esa es mi experiencia. Fueron muchos los actores políticos que mostraron generosidad, amplitud de miras, sentido de Estado, patriotismo para construir un proyecto común. Hoy también, más que nunca necesitamos trabajar unidos y adquiere sentido un proyecto mancomunado de unión de los afines para potenciar las ideas que conducen al progreso, bienestar y desarrollo de nuestras naciones. Estoy convencido de que se puede lograr”.

COMUNICACIÓN FAES

prensa@fundacionfaes.org

www.fundacionfaes.org

Contacto: María de Molina, 40 6ª planta

Teléfono: 91 576 68 57