El declive de la felicidad en Venezuela

El declive de la felicidad en Venezuela

No es desconocido para nadie, en especial para quienes viven en Iberoamérica, que la situación en Venezuela ha degradado no solo las bases de la democracia, de las libertades, de los derechos, así como de las condiciones sociales, económicas y ambientales del país; sino que además ha profundizado en el declive de los aspectos emocionales de sus ciudadanos, sus expectativas de vida, sus condiciones subjetivas y su felicidad.

Entre los muchos indicadores que podemos resaltar en la actualidad, que muestran la precaria situación que atraviesa Venezuela, está el Reporte Mundial de la Felicidad, cuyo objetivo es presentar los resultados globales sobre la felicidad de los países y demostrar que la calidad de vida de las personas se puede evaluar de manera coherente, confiable y válida mediante una variedad de medidas de bienestar subjetivo, a las que se hace referencia de manera colectiva mediante su promedio nacional.

Los resultados más recientes, publicados el pasado 20 de marzo de 2019 en el World Happiness Report 2019, permiten observar algunas particularidades para América Latina. En especial resulta importante resaltar el caso de Venezuela que en el reporte del año 2012 gozaba de una posición privilegiada en el mundo ubicándose de 19 en el ranking mundial y el segundo más alto de América Latina. Desde hace años de deterioro evidente, llegando este 2019 a posicionarse en el puesto 108, siendo el último de nuestra región.

Adicionalmente, Venezuela presenta una vez más (Ídem 2017 y 2018), y por tercer año consecutivo, el mayor declive entre todos los países del mundo al comparar la felicidad en su promedio entre los años 2005 al 2008 versus el promedio de la felicidad entre los años 2016-2018, con un resultado negativo de -1.944, convirtiéndolo en el país con la mayor variación negativa; es decir, Venezuela actualmente es el país con la mayor pérdida de felicidad del mundo, seguido por Siria y Botsuana.

Siendo un indicador subjetivo, el mismo rescata la percepción que tienen sus propios individuos sobre el estado actual de sus condiciones de vida, de la calidad de los servicios, de la escasez, la corrupción, la inestabilidad, la inseguridad, las libertades, y un conjunto de condiciones asociadas que tienen efectos en los estados de ánimo resultante de los individuos y en la felicidad conjunta de la sociedad que conforman.

Estos resultados para Venezuela son evidencia de la grave situación a la que se enfrenta y en especial lo que ha significado el socialismo del siglo XXI. Si bien, Simón Bolívar comprendía que “el sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce la mayor suma de felicidad posible”, por el momento los que usurpan el gobierno y sus poderes, están lejos de alcanzar dicho ideal bolivariano.

Autores: Jhoner Perdomo, Mauricio Phélan C., Sary Levy-Carciente

2019-04-17T20:13:01+04:30

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