» Los intelectuales analizan las operaciones de los sistemas internacionales; los estadistas las construyen.

  Henry Kissinger, La Diplomacia.

Con el ascenso de China como potencia económica del alcance mundial, principalmente y militar en segundo orden, disputando el liderazgo de los EE. UU., y de sus aliados europeos, en ambos ámbitos, así como el de   sus socios más cercanos en el sudeste asiático Japón y Corea del Sur,  Junto a las crecientes pretensiones geopolíticas de Rusia bajo el mando de Putin, sobre sus vecinos más próximos, en otrora miembros de la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) como lo evidencia, la anexión de Crimea por parte de Rusia en el año 2014 y la actual guerra contra Ucrania con sus últimas anexiones, entre otras, acciones político-militares llevadas a cabo por Putin en los últimos 12 años.  Se ha producido una tendencia creciente en estos Estados-naciones a considerar las cuestiones de las finanzas y el comercio exterior principalmente, a través, de los prismas de la seguridad nacional y la política exterior de los mismos, alterando así los principios comerciales y financieros sobre los cuales se ha erigido el libre comercio mundial en los últimos 30 años.

Dentro de este orden de ideas Robert Blackwill y Jennifer Harris en su libro War by Other Means: Geoeconomics and Statecraft, publicado en 2016, en los Estados Unidos,  sostienen  que «más y más Estados están jugando la guerra geopolítica con activos, intentando con chequeras soberanas y otras herramientas económicas lograr objetivos estratégicos que en el pasado eran el dominio de la coerción o conquista militar» Para estos autores la geoeconomía resurge como un instrumento de combate geopolítico entre los  bloques arriba mencionados.

Este escenario ha producido una nueva ola de intereses que interactúan entre las finanzas, el orden comercial global principalmente, y el actual juego geopolítico mundial, lo que  ha convertido el elemento denominado  riesgo geopolítico (RGP), y el cual ha sido  definido  por Dario Caldara y  Matteo Iacoviello  como «la amenaza, realización y escalada de eventos adversos asociados con guerras, terrorismo y cualquier tensión entre estados y actores políticos que afecten el curso pacífico de las relaciones internacionales» Dario Caldara and Matteo Iacoviello (2022), Measuring geopolitical risk, American Economic Review, 112 (4), 1194–1225., como un determinante  clave, tanto de las decisiones de inversión empresarial y la dinámica de los mercado de valores globales, como de la de los Bancos Centrales a nivel mundial.  A título de ejemplo se puede mencionar que el Banco de Inglaterra incluye el (RGP), junto con el económico y la incertidumbre política, en lo que estos han denominado una «trinidad de incertidumbre» con efectos significativamente adversos en la economía global.

Gráfico N° 1

Nota: El gráfico ilustra el incremento del riesgo político de manera significativa desde el año 2018 hasta el año 2022.

De igual forma Darío Caldara y Matteo Lacoviello recalcan en el trabajo antes citado, que organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han destacado y supervisado el (RGP) en función de las perspectivas que plantean las tensiones geopolíticas. De igual forma hacen referencia a un informe de Gallup del año 2017, según el cual, de los 1,000 inversionistas encuestados, el 75 por ciento de estos, expresaron preocupaciones sobre el impacto económico de los diversos conflictos militares y diplomáticos que ocurren alrededor del mundo.   Otro estudio más reciente realizado por GlobeScan junto con la Escuela de Negocios Saïd de la Universidad de Oxford, titulado Oxford-GlobeScan (2022) Global Corporate Affairs Survey Report, destaca la preocupación por (RGP) por parte de los ejecutivos de negocios, la cual  ha superado por primera vez a los del cambio climático, que ocupan el segundo lugar este año, obteniendo el (RGP) un promedio mundial un 55.20%, frente al de un 33.60% por  los efectos del cambio climático en el clima de los negocios.

Otra investigación académica sobre este tema, realizada   por, Eyyüp Ensari Şahin, Halil Arslan, demuestran que “El efecto del riesgo geopolítico en los activos negociados en los mercados financieros es una información vital para los actores de los mercados nacionales donde las tensiones geopolíticas van en aumento. Con los negocios sin fronteras al surgir la globalización, dicha información ha sido una necesidad para todas las personas físicas y/o jurídicas del mundo actual». Eyyüp Ensari Şahin, Halil Arslan (2021). An Analysis of the Effects of Geopolitical Risks on Stock Returns and Exchange Rates Using a Nonparametric Method. The Journal of Accounting and Finance (89): 237-250.

Gráfico N°2

En el gráfico N°2 se mide la incertidumbre geopolítica global, y su impacto en PMI global. El PMI es un Índice que refleja las condiciones económicas en el sector manufacturero y sector servicios de las economías a nivel mundial, y las respuestas proporcionadas por los paneles de altos ejecutivos de compras (o cargos similares) procedentes de más de 400 empresas en cada sector. En el gráfico se puede observar el impacto del (RGP). en la calidad de las expectativas de los empresarios y ejecutivos en cuestión entrevistados.  Cabe destacar que   este índice varía entre los niveles 0 y 100, y el nivel 50.0 muestra que no se ha producido cambios con respecto al mes anterior. Una lectura por encima del nivel 50.0 indica una mejora o aumento con respecto al mes anterior. Una lectura por debajo del nivel 50.0 revela un deterioro o disminución con respecto al mes anterior de las expectativas. Lo que nos lleva a concluir que el índice en cuestión ha mantenido una tendencia negativa en cuanto a expectativas se refiere, desde el año 1998 hasta el año 2017 como lo demuestra la línea de tendencia central representada por este gráfico.

No obstante, a estas secuelas del (RGP), es importante destacar  que estas han tenido un impacto en el ámbito de la estructura comercial e industrial principalmente, y financiera mundial, y es ahí donde la geoeconomía hecho sentir su peso como   instrumento de los juegos geopolíticos de los bloques en cuestión enfrentados, al ser utilizada esta, como un impulsor de cambio estructural, en función de los intereses geopolíticos en disputa, y no en beneficio de la dinámica del libre mercado de bienes y servicios globales.

Dentro de este contexto de disputas globales, elementos como las ventajas competitivas y comparativas, y mejores condiciones de inversión, las cuales nunca han estado exentas de ciertos niveles de intervención estatal a nivel mundial, a través, de las políticas de estímulos a las inversiones. Se han visto totalmente alteradas y distorsionadas como fundamento básico de las decisiones de inversión corporativas globales, por las directrices de los intereses geopolíticos de los Estados, trayendo como consecuencia altos niveles de incertidumbre y por ende de riesgos, que se han traducido en un incremento de costos para los inversores, por un lado, y por el otro, mayores costos y escases de bienes y servicios para los consumidores globales.

Todo este escenario presagia con tendencias claras e irreversibles  cambios estructurales, tanto a corto como a mediano plazo, en la reconfiguración de un nuevo orden global más compartimentalizado comercial, financiera e  industrialmente, donde los supuestos teóricos del libre comercio, y sus beneficios socioeconómicos irán quedando a merced del enfrentamiento geopolítico iterativo entre  los EE. UU, y sus aliados del mundo occidental,  frente   a la dupla China-Rusia, siendo estos dos últimos países los principales responsables e impulsores de estas tensiones geopolíticas de los últimos años, la cuales han  traído  como consecuencia, la destrucción el orden global liberal que ha imperado desde los años 90 hasta ahora, y del cual China se ha beneficiado económicamente.

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Fuente: www.cedice.org.ve

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