Se ha paralizado aproximadamente el 90% de la economía venezolana. Una economía que se encontraba en una recesión sin precedentes, ahora es afectada por la cuarentena preventiva decretada como medida para evitar la propagación del COVID-19, comúnmente llamado coronavirus.

De igual manera se agudiza la crisis de combustibles en el interior del país, pues aunada a la incapacidad de Pdvsa de refinar gasolina para los agentes económicos nacionales, la cuarentena ha provocado la paralización del transporte, agravando la situación del sector agrícola y todos los sectores primarios, afectando especialmente a los sectores relacionados con la producción de arroz, cereales, caña de azúcar, vegetales y frutas, cosechas que están a punto de perderse por falta de transporte de carga pasada y escasez de combustibles.

La cuarentena ante el COVID-19, que acelera el naufragio, está paralizando completamente la distribución de combustibles y el transporte de productos agrícolas, fundamentales en la diezmada dieta del venezolano.

Los gremios empresariales han hecho una serie de solicitudes al régimen, entre las que destaca la liberación de las compras externas de materias primas y bienes intermedios, por inventarios muy limitados. Sin embargo, las experiencias del pasado y las decisiones recientes del Seniat no permiten alojar demasiadas esperanzas respecto al cumplimiento de estas peticiones, vitales para un sector empresarial claramente asfixiado por controles y contingencias.

El compromiso de las empresas de alimentos en Venezuela y de otros sectores estratégicos sigue siendo mantenerse operando en el país, sin embargo, no existen acciones por parte del régimen que denoten una reducción de las hostilidades contra el empresariado venezolano, con el fin de evitar una catástrofe mayor y un desabastecimiento total.

Econ. Karelys Abarca
Observatorio Gasto Público, Cedice Libertad
@karelitabarca

AP Photo/Matias Delacroix