PDVSA mantiene cerradas cerca de 560 estaciones de servicio de su red de 1765 establecimientos (un porcentaje de 32% del total), debido a que no cuenta con la capacidad suficiente para abastecer el 100% del mercado, concentrando la distribución de gasolina principalmente en Caracas.

La situación más grave se observa en los estados fronterizos (Zulia, Apure, Bolívar y Táchira), porque el 60% de las estaciones de servicio están cerradas y las autoridades mantienen el cierre, justificando que buscan evitar el contrabando de gasolina hacia los países vecinos.

Dada la situación de escasez de gasolina, que se venía previendo ante todo debido a la caída de la producción petrolera, la reducción de la capacidad de refinación y la imposibilidad financiera de importación, a lo que se le suman  las sanciones de prohibición de exportación de petróleo hacia los Estados Unidos, un mercado que tradicionalmente fue nuestro principal y mejor cliente, ahora se ha ido generando un mercado negro del producto con un precio promedio de 2 USD/litro.

Son muchas las causas que explican esta escasez, entre ellas que la refinación de gasolina para el consumo interno cayó de 315.000 barriles diarios de acuerdo a cifras del 2010 a 120.000 barril/día, en un contexto donde la refinería de Amuay (con capacidad instalada de 635.000 barril/día), apenas está refinando 110.000 barril/día.

Por otra parte, la refinería Punta Cardón se encuentra totalmente paralizada (ésta tiene una capacidad de refinación de 300.000 barril/día de petróleo). La fuerte contracción de la oferta de gasolina por la incapacidad de gestionar eficientemente la producción por parte de PDVSA, es la principal razón que explica la escasez del producto.

No obstante, el problema para el ciudadano no culmina allí, el agravante de la situación está en la reducción del transporte de alimentos (también se ha reducido la producción de diesel y otros refinados de petróleo para el transporte pesado), así como el transporte de personas, lo que impacta de manera negativa al dinamismo de la economía y se transmite al resto del sistema, provocando más escasez de bienes y servicios y profundizando la hiperinflación, al hacer prosperar los mercados paralelos de todo lo que escasea.

Adicionalmente, la situación está generando fuertes protestas en ciudades como Valencia, Barquisimeto, Puerto Ordaz y Cumaná, aunque en Caracas todavía es manejable.

La falta de mantenimiento de los patios y llenaderos de gasolina, que deberían tener una capacidad de almacenaje para 30 días, se estima que actualmente cuentan apenas con capacidad para satisfacer la demanda de Caracas por 12 días.

Como corolario de este adicional problema, al igual que la mayor parte de las dificultades que aquejan a la ciudadanía, es que su solución no puede atenderse debidamente sin considerar el entorno político-ideológico que tiene entrampado al país, pues es el resultado de un entrapado perverso que ha colapsado su economía y sumido en la pobreza a su sociedad.

Econ. Karelys Abarca
Observatorio de Gasto Público, Cedice Libertad
#AsíGastanTuDinero