El régimen incrementó los sueldos y salarios a Bs. 1.800.000. Adicionalmente, se incrementó la pensión de jubilados y pensionados al mismo monto, sin que hubiese un anuncio oficial de este medida, simplemente, el aumento se depositó en las cuentas de los jubilados.

Este incremento no fue publicado en Gaceta Oficial, sino que se aplicó sin seguir ninguna formalidad, lo que revela una absoluta falta de institucionalidad y un manejo totalmente opaco de la política pública, lo que se ha vuelto el estilo del régimen en la administración del dinero de todos los venezolanos.

Esta nueva medida populista incrementará los gastos del sector público, que ya se encuentra en un profundo déficit, y no tendrá ningún efecto en el sector privado, que actualmente ofrece remuneraciones más elevadas para retener a sus trabajadores. Este nuevo aumento representa menos de US$1, en una economía crecientemente dolarizada en sus transacciones y donde la mayor parte de los precios son superiores a una unidad monetaria norteamericana.

La informalidad tiene un peso creciente en la economía venezolana, y ella funciona con una estructura de ingresos, costos y gastos, asociada al mercado, por ende, vinculada y referenciada al dólar estadounidense y con las presiones de incremento de precio que hoy padece la ciudadanía. A este importante sector, dicho aumento salarial tampoco le significa mayor impacto positivo,.

El sistema económico se ha vuelto inelástico a los decretos de aumento de sueldos y salarios del régimen y a cualquier acción populista que intente beneficiarse de una ilusión monetaria. La ‘desilusión monetaria’ es la que se ha impuesto en el sistema y los agentes de la economía intentan sobrevivir por sus propios medios, en un entorno donde priva la desconfianza y ninguna medida es capaz de restablecer el poder adquisitivo ni los equilibrios macroeconómicos.

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Karelys Abarca
Economista
Colaboradora, Cedice Libertad

Imagen de portada: Reuters