La frase que titula el presente artículo fue dicha a través de redes sociales el 28 de abril de 2021 por los maximos representantes de la SUNDDE y el ministerio de Comercio. Algunas precisiones respecto a la “cruzada” de perseguir la ganancia pueden realizarse en aras de mejorar las acciones regulatorias en Venezuela.

Primero, la tasa de ganancia mal podría constituir un objetivo per se de una regulación sectorial Ad Hoc sin que previamente haya existido un procedimiento de investigación y determinación de la existencia de una falla de mercado del tipo monopolio natural que justificará una medida de dicho tenor. Regulaciones ex antes o de resultados también denominadas regulaciones económicas, basadas en el deber ser de respeto a las reglas del juego, a los derechos de propiedad y al debido proceso, así como al uso eficiente de las instituciones y recursos públicos, exigen un análisis previo que valide su justificación por medio de la determinación de la existencia de un monopolio natural y un análisis de impacto regulatorio.

Segundo, aún cuando ciertos niveles de la tasa de ganancia, eventualmente, podrían resultar indicios de poder de mercado, en mercados competitivos o potencialmente competitivos dicha presencia no justificaría automáticamente una regulación y más precisamente un control de precios. Una eventual persistencia de dichos niveles podría responder a la existencia de barreras a la entrada respecto a las cuales los oferentes no tendrían incidencia por su origen legal, administrativo o público. Tampoco habría que dejar de considerar que en el corto plazo ciertos niveles de variables, como por ejemplo la tasa de ganancia, podrían estar revelando algún shock coyuntural o transitorio que el propio proceso competitivo llevaría a niveles de equilibrio o de competencia (la acción regulatoria implica costos instituciones y exige recursos públicos además de sus efectos distorsionantes negativos, propios de acciones regulatorias imperfectas bien por asimetrías de información o ante riesgos de captura).

Tercero, los precios que forman parte de la fórmula de la tasa de ganancia no tienen porque constituir una preocupación en materia de interés económico general a priori. Como lo destaca el premio Nobel de Economía, Jean Tirole, en su conocido libro sobre Teoría de la Organización Industrial, frente a “precios elevados” ante una demanda homogenea con una alta disponibilidad de pago por el bien o el servicio en cuestión, no tendría porque generarse una ineficiencia social en dicho mercado (lo anterior producto de que todos los demandantes sean atendidos al precio único derivado del mercado tipo Pool).

En este sentido, una regulación y un control de la tasa de ganancia carecería de sentido y justificación si no se encuentra microfundamentada, valorándose y determinándose una persistente falla estructural del mercado que derive indefectiblemente en un ejercicio de poder de mercado con consecuencias de lesión al interés económico general.

Cuarto, la definición y la determinación de la tasa de ganancia podría implicar riesgos en detrimento de la eficiencia de los mercados y finalmente en contra del bienestar social. Por ejemplo, en industrias del tipo portafolio, cuyo modelo de negocio se caracteriza por actividades de I & D, e incluso que gozan de protecciones derivadas del derecho de propiedad intelectual, puede observarse niveles significativos de márgenes basados en costos marginales que no tendrían porque representar una preocupación a priori en materia del interés económico general. En este tipo de mercados, por un lado, existe competencia por la innovación, por el otro lado, los costos marginales de reproducción suelen muy bajos lo que no refleja los costos de I & D, y finalmente la eventual protección de propiedad intelectual va dirigida a incentivar la innovación y no la protección de un poder de mercado.

Adicionalmente, la imposición de precios que satisfagan un criterio o un límite de una tasa de ganancia basada en costos puede imposibilitar a las empresas a diseñar estructuras de precios que estando basadas en valor permiten aumentar el bienestar social por incorporar la mayor cantidad de consumidores atendidos (un ejemplo típico son los esquemas de tarificación en dos partes).

Quinto, en el caso venezolano, la fórmula utilizada por la autoridad regulatoria para determinar la tasa de ganancia ((precio-costo unitario)/costo unitario) difiere del índice de Lerner ((precio-costo unitario)/precio) sobreestimando el cálculo de dicha tasa.

Sexto, utilizar la tasa de ganancia para regular implica un mecanismo de bajo o nulo poder de incentivo. Una vez que la tasa de ganancia podría aumentar derivado de esfuerzos por parte de las empresas en reducir sus costos unitarios, estarían siendo sancionadas o señaladas por la normativa justamente todas aquellas empresas que desplieguen esfuerzos por reducir sus costos unitarios. Lo anterior atenta en contra de la eficiencia del mercado, en contra de eventuales precios menores derivados de costos unitarios menores, y en contra de un mayor número de consumidores atendidos.

Séptimo, negar la valoración social de un bien por medio del precio del mercado, imponiendo umbrales a la tasa de ganancia, produjo numerosos arreglos organizacionales de desintegración vertical para poder imputar más de un margen a lo largo de la cadena de valor. Lo anterior constituye el típico costo colateral negativo de las regulaciones mal diseñadas, creando costos adicionales innecesarios sobre la sociedad y sobre los consumidores finales.

La sociedad venezolana requiere iniciar una discusión sobre la efectividad en el diseño de las políticas públicas y regulatorias en el país. Sobra evidencia de acciones públicas distorsionantes que terminan frenando el potencial productivo y generando pérdida de bienestar social. Respecto al marco institucional y regulatorio, uno a uno sus institutos jurídicos regulatorios deben ser analizados para validar su vigencia o caducidad basado en sus resultados.

Realizado por:
Enrique González, Economista UCV. Colaborador, Cedice Libertad
Créditos de la foto: EFE

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