Project Description

Monitoreo Gasto Público:
El Petroengaño Contable

La irrupción de la tecnología del block-chain y sus usos como medio de intercambio e inversión a través de los denominados criptoactivos constituye un fenómeno económico de innegable transcendencia jurídica y contable. Ello ha dado pie a iniciativas de regulación y también de reconocimiento adecuado de los criptoactivos en los estados financieros de las entidades económicas (EEFF) tanto en el derecho como en la técnica contable comparada.

Pero una cosa es la iniciativa plausible de reconocer, registrar, valorar y revelar la tenencia de criptoactivos en los EEFF de una entidad y otra es pretender el uso de criptoactivos como unidad de medida monetaria y más perturbador el uso de criptoactivos (veladamente el Petro) como unidad de medida contable con la intención de una “doble contabilidad” con el bolívar. Así aparece ordenado en el Decreto No. 4025 del 19 de noviembre de 2019[1] (el Decreto No. 4025) y en la Providencia No. 098-2019 de fecha 26 de diciembre de 2019, emanada de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (SUNACRIP) sobre el registro contable de operaciones y hechos económicos expresados con criptoactivos[2] (La Providencia).

Tanto el Decreto No 4025 como la Providencia emplean un sofisma de tránsito para atribuir facultades monetarias a los llamados “criptoactivos”, como si se tratara de unidades monetarias. Incurren en un abuso semántico a partir de la homonimia entre los términos, criptoactivos, criptomoneda y moneda.

No solo es un despropósito técnico exigir el uso de criptoactivos como unidad de medida contable, sino que, es más absurdo pretender un “reporte contable dual” con el bolívar como moneda de curso legal.

Las razones son obvias y contundentes:

(i) Los criptoactivos no cumplen función de unidad de medida porque no tiene la condición económica ni jurídica de moneda. Que los criptoactivos cumplan funciones de medio de cambio y puedan ser valorados económicamente (siempre en términos de alguna moneda), no los convierte, per se, en unidad monetaria, ni en unidad de cuenta y mucho menos en moneda.

(ii) La pretensión de una “contabilidad dual” es irrazonable, pues solo hay una contabilidad. Ese desdoblamiento informativo no cumple un fin legítimo, es contrario al interés público asociado a la confianza y utilidad de la información financiera.

Pero hay más: jurídicamente ni los “criptoactivos” ni el Petro tienen condición de “moneda” porque no están designados, ni se le atribuye función monetaria de curso legal como tal por el ordenamiento jurídico venezolano. Solo el bolívar tiene la condición de moneda de curso legal y las funciones de reporte para fines contables. Así lo confirman los artículos 318 Constitucional y 106, 107 y 129 de la Ley del Banco Central de Venezuela (LBCV).

La pretensión de una “contabilidad dual” constituye una yuxtaposición de conceptos intrínsecamente contrarios, es irrazonable, pues técnicamente solo puede y debe haber una contabilidad, independientemente de que esa misma información pueda reportarse o traducirse en otra moneda o ser objeto de informaciones complementarias o adicionales, de contenido monetario o no monetario.

Lo cierto es que, el uso del Petro o de cualquier criptoactivo como medios de cuantificación contable no promueven un fin legítimo, no contribuyen al interés general ni al orden público. Es fundamentalmente ineficiente. No ayudará ni incrementará la utilidad de la información financiera, pues no implica información contable más comprensible, comparable o relevante. Por el contrario, la posibilidad del uso de distintos cirptoactivos confundirá a los usuarios de la información con información incomparable y gravará a los preparadores de los EEFF con un costo de reporte contable adicional técnicamente innecesario y económicamente injustificable. Ya el bolívar es lo suficientemente disfuncional como moneda, para cumplir fines de reporte pues, aunque sea de curso legal, ni se usa, ni circula. Peor que eso es utilizar criptoactivos o el Petro que no significan ni designan económicamente.

Más aun la idea de una “doble contabilidad” es posiblemente consecuencia de la ignorancia y del sesgo ideológico del régimen de imponer un nuevo nombre para la dominación y el control de la información económica y contable. Sin saberlo el régimen trasluce su intención de engaño. Proyecta su propia falta, al hacer suyo el intento de la “doble contabilidad”, artificio considerado como paradigma del fraude contable, esto es, una forma de engaño o encubrimiento de la realidad patrimonial con lesión a la seguridad jurídica y al interés público asociado a la confiabilidad de la información financiera correctamente elaborada.

Esta trama de la “doble contabilidad” para el uso del Petro como unidad de reporte constituye un expediente ideológico, para, mediante un desdoblamiento semántico, esconder el propósito último de sustituir o descontinuar el uso del bolívar como unidad de cuenta e imponer con otro nombre encubierto alguna referencia monetaria efectiva (tipo dólar, euro, etc.) a la que el Petro estará forzosamente atado. Otra expresión de la neolengua del poder para manipular, esta vez, la técnica y la información contable y pretender ocultar la ruina económica del país.

La contabilidad es el lenguaje técnico universal con el que se informa de los derechos de los individuos a los recursos económicos en condiciones de transparencia y utilidad informativa para la toma de decisiones racionales sobre la asignación de recursos en la economía. El Petro y la contabilidad dual solo son medios deliberados para deformar el leguaje contable, idiotizándolo, con el objeto de ocultar la verdad patrimonial, instaurar unas mentiras valorativas y cimentar el control político de la información económica. En definitiva, incomunicar y confundir a los usuarios de la información contable.

Lo cierto es que, la contabilidad sirve a la verdad, a la libertad y a la seguridad del tráfico económico y con ello a la institucionalidad democrática. No al autoritarismo y menos al totalitarismo.

Al final del día, el uso de criptoactivos (veladamente el Petro) como unidad de medida contable, su reconocimiento contable o la pretendida “doble contabilidad”, nada añadirán a la estabilidad monetaria mientras siga financiándose el déficit público con dinero inorgánico. Por lo pronto solo será un petroengaño contable.

La Providencia nos recuerda la disociación semántica que existe en Cuba entre el peso y el peso convertible. El primero, es el curso legal que no se usa ni circula y el segundo, convertible solo para turistas con valor equivalente a 1 US dólar, pero el dólar no puede mencionarse. Solo se usa con ese otro nombre. Un bimonetarismo que solo sirve a la discriminación[3] entre los que tienen moneda convertible y los que no la tienen.

[1] Gaceta Oficial No. 41763 de fecha 19 de noviembre de 2019

[2] Gaceta Oficial No. 41.788 de fecha 26 de diciembre de 2019, modifica la Providencia 097-2019 de fecha 23 de diciembre de 2019, Gaceta Oficial No. 41.787.

[3] Ver Declaración de las Academias Nacionales a la opinión pública ante los anuncios en materia monetaria del gobierno nacional (sobre reconversión del bolívar y uso de criptoactivos) del 10 de abril de.2018, en http://www.acienpol.org.ve/cmacienpol/Resources/Pronuncia-mientos/Comunicado%20conjunto%20corto%20%20Nuevo%20-cono%20monetario%20%20y%20Petro%20(I).pdf

Realizado por:

Humberto Romero-Muci
Abogado. Doctor en Derecho. Colaborador, Cedice Libertad

Diseño:
Giannina Raffo
Campaigns Manager, Cedice Libertad