El más reciente reporte del Índice de Gasto Público de Cedice Libertad, alertaba sobre la debilidad de la región latinoamericana, tomando en cuenta el conjunto de presiones políticas y la desaceleración económica mundial. Es en esa situación que las naciones de la región han tenido que enfrentar la terrible pandemia del coronavirus; evidenciándose las diferencias en sus capacidades y estrategias de atención, las enormes heterogeneidades que cruzan la región.

I. RESULTADOS DEL IGP PARA LATINOAMÉRICA

El Índice de Gasto Público (IGP) es una herramienta del Observatorio de Gasto Público de Cedice Libertad, que mide la sustentabilidad fiscal de las principales economías latinoamericanas desde el 2010. El índice considera la capacidad del país de estimar y proyectar variables básicas como inflación, producto y gasto público; y la sostenibilidad del gasto, tomando en cuenta el déficit y el endeudamiento público. Sus valores van de -∞ hasta 1, siendo 1 el desempeño óptimo.

En su último reporte, de una muestra de 18 países de la región el primer lugar lo tuvo Colombia con un valor de 0,71. En segundo lugar se ubica Perú, que a su vez es el país que muestra la mayor mejora en el índice pasado de 0.45 en 2017 a 0.69 en 2018.

En el otro extremo de la distribución se ubica Venezuela, que decrece su IGP pasando de -3,15 en 2017 a -362,08 en 2018, seguido por Nicaragua, que pasa de 0.61 a -0.14 en el mismo periodo.

Dicho reporte alertaba que el subíndice de sostenibilidad mostraba una debilidad importante regional por la presencia general de déficits fiscales y un alto endeudamiento público. Es en estas condiciones que los países de la región van a tener que enfrentar la pandemia del Covid-19.

II. ESTRATEGIAS FRENTE AL COVID-19 GENERAN DÉFICIT FISCAL

La exigencia de confinamiento impide, entre otras cosas, la producción económica, lo que para una región que necesita crecer a tasas importante, para atender el conjunto de necesidades de su población, es un problema mayor. A ello hay que sumarle la estructura socioeconómica de los países de la región y las condiciones de su mercado laboral, así como también la fortaleza/debilidad de su estructura de servicios básicos y en particular el sistema de atención de salud.

La pandemia del COVID-19 llevará a una de las mayores contracciones económicas de la región, alcanzando un -5,30% de contracción en el 2020, generando 30 millones más de pobres, prácticamente la población total de Venezuela (Cepal, 2020). La acumulación de los déficits fiscales en la región (por encima del 2,7% en promedio anual en la última década), aumentó la deuda pública a un 45% del PIB en el 2019 (BID, 2020). No obstante, existe tanta heterogeneidad en la región, que mientras Perú mostró el año pasado un porcentaje de endeudamiento por debajo del 25%, otros países como Argentina y Brasil alcanzaron valores aproximados al 100% del PIB, entre los peores Venezuela que tiene un porcentaje de endeudamiento sobre el PIB aproximado al 200%. Por ese motivo, no existe posibilidad que los distintos países de la región se recuperen a la misma velocidad, porque cuentan con recursos y capacidades muy diferenciadas.

Para la región en su conjunto, el margen de maniobra fiscal se ha reducido por los ingresos públicos limitados, en la última década han promediado apenas 18% del PIB, debido a la desaceleración de la actividad económica, evasión fiscal, caída de los precios de materias primas, especialmente en Suramérica (con especial afectación en el caso de Venezuela) y México, pero en la situación actual de paralización de la economía mundial, la situación se agrava de manera notoria (Cepal, 2020). Además la deuda del sector privado en varios países latinoamericanos ha anulado la efectividad de la política monetaria (la deuda privada en Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México) que aumentó de 688 a 2445 millones de dólares, mientras entre el 47% y 62% de 2241 empresas importantes en la región en 34 sectores económicos estratégicos, disminuyeron su rentabilidad entre el 2010 y 2016, por lo tanto ni el sector público ni el privado poseen las capacidades necesarias para salir de la recesión venidera.

De acuerdo al BID, entre las políticas públicas necesarias para todos los países de la región deben considerarse la protección a los hogares más vulnerables, subvenciones a trabajadores y empresas y flexibilidad en las políticas públicas. Pero en el caso de América del Sur, la recesión mundial provocará mayores impactos porque es la subregión más sensible a la caída de precios de bienes primarios, siendo los países más expuestos Argentina, Brasil, Chile, Perú y Venezuela, debido a los rubros de hierro, cobre, aluminio, soja, petróleo que se dirigen a China, Estados Unidos y la Unión Europea y otros países de la región (Cepal, 2020); mientras los países de Centroamérica se verán afectados por la caída de las remesas provenientes de Estados Unidos (por ejemplo en El Salvador y Honduras representan el 20% del PIB).

En países como Argentina se está aplicando transferencias monetarias, creación de líneas de créditos blandos para garantizar la producción y aumento de la inversión pública, no obstante este gasto fiscal no es sostenible con una estimación de contracción económica de -6,5% y un déficit fiscal de la misma cuantía (Deloitte, 2020). En Bolivia se están otorgando bonos, controlando precios de productos básicos, aplazando impuestos y protegiendo Pymes; con lo que se estima que cierre este año con una contracción económica de -3%; mientras Brasil está realizando transferencias, renegociando deuda, otorgando créditos de emergencia, reduciendo la tasa de interés e interviniendo el mercado cambiario, mostrando una contracción económica de -5,2% en el 2020 y un déficit fiscal de aproximadamente el 6% del PIB (Cepal, 2020).

Chile, de igual modo está realizando transferencias a desempleados y a hogares vulnerables, flexibilizando deudas de personas de bajos ingresos, flexibilizando la legislación laboral, anticipando el reembolso de los impuestos y retenciones para trabajadores independientes, aplazando el pago de IVA e impuestos de lujo, aplazando el pago de impuestos de las Pymes, reduciendo la tasa de interés y aumentando el gasto de inversión (Deloitte, 2020), no obstante se espera una contracción económica del -4% en el 2020 (Cepal, 2020).

En el caso de Colombia, que fue el país con mejor gestión fiscal de acuerdo al IGP (IGP, 2019),  está realizando transferencias extraordinarias a hogares pobres, reconexión gratuita de servicios públicos a hogares en mora, devolución del IVA a los hogares pobres, así como el aplazamiento del pago de impuestos,  incremento de subsidios a sectores estratégicos, eliminación de aranceles de importación para el sector de salud, así como la creación de incentivos fiscales a sectores afectados,  medidas que generarán un déficit fiscal para este año que se estima entre el 5% y 6% del PIB (Deloitte, 2020), para una contracción económica de aproximadamente -3% (Cepal, 2020).

Perú, segundo en el ranking del IGP (IGP, 2019), está realizando transferencias a hogares pobres y adultos mayores, otorgando subsidios laborales a los enfermos por COVID-19, reconectando servicios públicos, aplazando el pago de impuestos, subvencionando a las personas que se están quedando sin empleo e incrementando el endeudamiento público, lo que provocará un déficit fiscal que se estima en un 8% del PIB al cierre del 2020 y una contracción de la economía de -4%. México, Chile y Uruguay, también mostrarán desmejoras en su equilibrio fiscal por necesidad de expandir el gasto público y sacrificar la recaudación de impuestos en medio de una recesión mundial, con tasas de contracción económica entre -4% y -7% (Cepal, 2020).

En el caso de Venezuela, a diferencia del resto de países latinoamericanos, que tratan de proteger el empleo protegiendo a las empresas privadas, el régimen de Maduro está trasladando el costo de la pandemia por Covid-19 a las pocas empresas productivas que quedan en el país, incluso ha amenazado a las empresas más importantes de expropiarlas por razones de interés público, por lo que la Cepal estima una contracción económica de la economía venezolana de -18%, aunque para el PNUD podría alcanzar el -30% (PNUD, 2020).

Destaca en Venezuela que la mayor parte de las medidas decretadas incide en relaciones entre privados, a saber:

  • se suspendió el pago de alquileres de locales comerciales y residenciales;
  • se prohibieron despidos de trabajadores por parte de las empresas privadas;
  • se ordena a las instituciones financieras conceder créditos con condiciones especiales a sectores económicos estratégicos y se la obliga a reestructurar sus préstamos; y
  • además, se incrementó por decreto el sueldo mínimo.

En el siguiente cuadro, se observa el porcentaje de déficit fiscal por país que se estima para el cierre del 2020, así como el crecimiento económico, el margen de gasto de acuerdo a la situación de endeudamiento público y el porcentaje de sectores más afectados por la recesión generada por la pandemia:

En promedio, se estima que la mayor parte de los países latinoamericanos tendrían un déficit fiscal que se encuentra por encima del 5% del PIB, pero debajo de 10%, con tasas de contracción económica entre -2% y -7%. En el caso de Venezuela, la contracción económica podría superar los 30 puntos porcentuales negativos en el peor de los escenarios y un porcentaje de déficit fiscal que superaría también los 30 puntos porcentuales, de acuerdo a estimaciones del PNUD, a pesar de ser el país con menor esfuerzo fiscal por parte del Estado.

Los países con mayores espacio de gasto fiscal para el endeudamiento público son Perú, Chile y en menor medida Colombia y Costa Rica, siendo que la sostenibilidad fiscal del resto de la región está ampliamente comprometida.

III. REFLEXIONES FINALES

América Latina se enfrenta a una difícil situación económica y política, que sin duda arrastrará el desempeño fiscal de todos los países de la región, los que incluso se encontraban en una situación más estable, mientras la situación de Venezuela continúa erosionándose infinitamente y la amenaza social y económica es inevitable.

Nos encontramos en un escenario donde la recesión económica que provocará la pandemia por COVID-19 generará déficit fiscal, expansión del tamaño de los Estados en las economías y probablemente una menor posibilidad de vigilancia ciudadana, que terminará afectando negativamente la calidad del gasto público y el crecimiento económico sustentable. La región se encuentra en una situación más débil que en la crisis mundial del 2008/2009, lo que implica que ningún país de la región podrá hacer desarrollar paquetes de apoyo y estímulo fiscal similares a los de los países desarrollados, por lo que la atención a la población vulnerable será poca y el apoyo a la economía mucho menor, ello significará dificultades adicionales en el proceso de recuperación y posiblemente pérdida de espacios con décadas de esfuerzo (BID 2020).

El principal desafío de las economías de la región es expandir el espacio fiscal, lo que exige de financiamiento con condiciones sean favorables de multilaterales como el BID, FMI, Banco Mundial, CAF, con líneas de crédito de bajo costo para economías que ya no pueden endeudarse más internamente y que deben impedir el incremento de la pobreza. Adicionalmente, países como Argentina y Brasil tendrán que renegociar su deuda, pero la situación se complica más para países con inestabilidad política como Venezuela y Nicaragua.

De acuerdo a la Cepal, se recomienda una mayor coordinación fiscal y monetaria entre las instituciones económicas de los países de la región, así como acceso a la oferta de dólares a través de una emisión a gran escala de derechos especiales de giro (DEG). Venezuela sigue siendo el país más vulnerable, por ser el más endeudado interna y externamente, además con altos indicadores de riesgo, peores desequilibrios macroeconómicos y nula confianza en sus instituciones económicas y políticas.

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Elaborado por:
Karelys Abarca & Sary Levy-Carciente
Observatorio Gasto Público, Cedice Libertad


Referencias bibliográficas

  • BID (2020): La política pública frente al COVID-19, recomendaciones para América Latina y el Caribe
  • CEPAL (2020): Dimensionar los efectos del COVID-19 para pensar en la reactivación. Informe especial.
  • Deloitte (2020): Impacto del COVID-19 en las finanzas y operaciones de América Latina.
  • OGP-Cedice Libertad (2019): Índice Latinoamericano de Gasto Público.
  • PNUD (2020): El impacto económico del COVID 19 en Venezuela, la urgencia de financiamiento externo. PNUD-Covid 19. Serie documentos de Políticas Públicas.

📸: AP Photo/Ariana Cubillos