Celebrar la Internet es elogiar a la interacción humana libre. La cooperación mediante esta tecnología, compartiendo el conocimiento humano individual, es la mejor prueba cotidiana que tenemos del orden espontáneo social.

La sinapsis global que alcanzan millones de individuos mediante la tecnología de información genera neurocircuitos sociales de información que recogen nuestra percepción personal, nuestra experiencia y lo único, valioso y original  que nos  resulta viable a cada uno aportar a la sociedad. Internet potencia al individuo, le hace actor de un mejor mundo. Le añade ciudadanía global.

En su conferencia nobel del 11 de diciembre de 1974, cuando aún no existía Internet, F.A. Hayek se refería a la “Pretensión del Conocimiento.”  Denunciaba la alta inflación resultante de malas políticas guiadas por la creencia de que planificadores y técnicos tenían viable medir las magnitudes relacionadas con la Economía, fijando precios y volúmenes.  Hayek advertía en su conferencia respecto a que es inviable la mensurabilidad de las fuerzas humanas y sociales. Los precios y salarios son el efecto de un sistema de mercado en buen funcionamiento, ya que su determinación proviene de los efectos de la información que cada uno de millones de participantes en el mercado posee, algo inaccesible a un cerebro u observador único o centralizado. Reconocer estos límites insuperables para el conocimiento nos debería dar, según Hayek, una lección de humildad que nos prevenga de la fatal arrogancia de pretender controlar la sociedad.

Internet hace viable la interacción de ese conocimiento específico y ünico de millones de personas. Por ello, quienes tenemos en alta estima al ser humano creemos que sus capacidades y potencia se expanden mediante mejor acceso a la conectividad y los dispositivos que usan Internet. La calidad de vida individual y los beneficios sociales se incrementan mediante esa libertad de interacción. El acceso a buenas redes de Internet y teléfonos celulares es una  forma sencilla y barata para llevar libertad a quienes más necesitan hacer sentir su conocimiento. Los campesinos, los pequeños emprendedores, las mujeres y jóvenes son grupos menos favorecidos materialmente que se empoderan con Internet para sumarse al mercado. Internet reduce discriminación: quien tenga información, precios y servicios valiosos conseguirá colocarlos sin importar su origen o su género. Hay democracia y libertad que no otorgan otras interacciones, más restringidas geográficamente.

Por ello es un desperdicio que los Gobiernos deseen restringir el acceso a Internet o censuren sus contenidos. Perjudican a los más pobres y débiles, que logran hacer tangible con Internet su capital humano de sabiduría, conocimiento y experiencia. La interacción fïsica y fuera de la Red se limita a activos físicos, condición social o status, barreras de entrada que Internet diluye, dando Mercado a quienes más les urge para dejar atrás las trampas de la pobreza.

Nos inquieta que grandes corporaciones usen sus conexiones e influencias políticas para apropiarse de la información individual. El requerimiento de derechos de propiedad claros y protegidos legalmente cobra más vigencia que siempre con Internet. Una visión de economía de mortero y ladrillo es incapaz de aprehender los desafíos de Internet. Cada persona está cediendo sin costos su conocimiento y sus datos privados a proveedores que desconoce. El uso oportunista de esta información, que vale dinero, es un ataque a la propiedad individual. Adicionalmente, el alto volumen de información y la incapacidad para procesarla han generado dilemas éticos.  Noticias falsas, promoción de violencia, cinismo en el anonimato o transacciones ilegales invitan a pensar en cómo reforzar la educación para gestionar esta complejidad. Y creemos que la experiencia acumulada por proveedores, clientes, científicos, tecnólogos y organizaciones sin fines de lucro en investigación añaden un espacio de autorregulación de mercado que debe engranarse con la reglamentación promovida desde el Estado. Adicionalmente, Internet es un bien público global, lo cual exige coordinación internacional para su regulación.

Internet es una manifestación de nuestra individualidad creadora potenciada mediante la interacción social. Como todo fruto humano, serán sus efectos benéficos, favorecidos por la actitud demócrata y liberal – humilde, en suma- los que más delicioso sabor dejarán a nuestra Historia como especie que coopera.

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Fuente: www.lapatilla.com

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