Venezuela ha enfrentado un año 2024 marcado por la persistencia de retos estructurales que impactan en su economía y que se evidencian en los pésimos resultados del país en diversos índices internacionales, como el índice de libertad económica, índice de burocracia o el índice de derechos de propiedad. Si bien se ha observado un crecimiento modesto en el Producto Interno Bruto (PIB), la economía sigue estando limitada por la dependencia del sector petrolero, un diferencial cambiario significativo y una inflación que, aunque moderada en comparación con años anteriores, continúa erosionando el poder adquisitivo del bolívar, producto de un gasto público que continúa siendo deficitario pese al aumento en los ingresos fiscales.
El Crecimiento Económico y la Dependencia Petrolera
El desempeño del PIB venezolano en 2024 refleja una leve recuperación. Después de una contracción económica sin precedentes que redujo el PIB en un 74,35% entre 2013 y 2020, el país registra un crecimiento proyectado del 2,3% para este año de acuerdo con los datos de nuestro boletín de Venezuela en cifras. Sin embargo, este avance está impulsado principalmente por el sector petrolero, con una variación estimada del 7,9%, mientras que el sector no petrolero apenas alcanza un crecimiento del 0,4%. Esta situación subraya, por un lado, la fragilidad de una economía monodependiente de las fluctuaciones del mercado energético global pero, más aún, por la situación política, la incertidumbre e inestabilidad asociada al otorgamiento de licencias que permitan colocar la producción nacional en el mercado petrolero.
La producción petrolera ha mostrado un aumento gradual, alcanzando 927.000 barriles diarios en agosto de 2024, gracias a la participación de empresas internacionales como Chevron en las empresas mixtas. Sin embargo, esta cifra sigue estando por debajo del millón de barriles diarios, y la volatilidad de los precios del crudo representa un riesgo constante. Además, la dependencia petrolera limita las oportunidades de diversificación económica y perpetúa un modelo insostenible que no genera espacios ni oportunidades a un sector privado que se mantiene estancado, que enfrenta una mayor presión tributaria y trabas burocráticas que exigen tiempo y un alto costo de oportunidad.
Diferencial Cambiario y Distorsiones en el Mercado
Uno de los fenómenos más relevantes del año ha sido el aumento sostenido del diferencial cambiario, que superó el 10% durante más de 100 días consecutivos en 2024. Este diferencial, definido como la brecha entre el tipo de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) y el tipo de cambio promedio del mercado, ha generado importantes distorsiones. Los comercios formales, obligados a calcular precios en bolívares según la tasa oficial, han enfrentado dificultades para reponer inventarios, lo que ha llevado a un incremento de precios en dólares, este hecho se vio reflejado en el Inflaciómetro del Observatorio de Gasto Público, donde la variación interanual de precios en dólares alcanzó en septiembre un máximo de 22%.
Aunque estudios económicos no han encontrado una relación estadísticamente significativa entre el diferencial cambiario y la inflación en el mediano plazo, la convivencia de estas dos variables ha afectado la estabilidad del mercado. La intervención del BCV en las mesas de cambio, a través de la venta de divisas para contener la depreciación del bolívar, ha mostrado ser insuficiente para eliminar estas brechas, generando una presión constante sobre los precios de bienes y servicios.
Inflación y Dinámica Fiscal
El 2024 también ha estado caracterizado por una inflación persistente, aunque controlada en comparación con los niveles de hiperinflación experimentados hasta 2019. La variación de precios, que había mostrado una tendencia decreciente durante los primeros 8 meses de 2024, revirtió su tendencia a partir de septiembre, siendo la interanual de 73,27% al 30 de diciembre. Este aumento está vinculado, en parte, a la presión sobre el tipo de cambio que ejerce la continua emisión monetaria destinada a financiar el déficit fiscal.
Además, la inflación tiene un efecto directo sobre la recaudación fiscal real, que ha mejorado, en parte, dado el incremento de la presión tributaria. En dólares corrientes, la recaudación acumulada en los últimos 12 meses alcanzó niveles comparables a los de 2014, a pesar de que la economía ha disminuido significativamente en tamaño. Este incremento ha permitido al gobierno financiar parcialmente sus operaciones, aunque a costa de una mayor carga impositiva sobre una economía debilitada y sobre los ingresos de los hogares.
Propuestas y Perspectivas
Para superar estos retos, es imperativo que Venezuela adopte reformas estructurales que reduzcan su dependencia del sector petrolero y promuevan un entorno favorable para la inversión privada. Esto incluye:
- Fortaleza Institucional: Estado de Derecho para garantizar seguridad jurídica y respeto por los derechos de propiedad, libertad económica, elementos fundamentales para atraer inversión extranjera y generar confianza en el mercado.
- Disciplina Fiscal: Optimizar el tamaño del Estado y enfocar el gasto público en áreas prioritarias, como la salud y la educación, en lugar de recurrir a la emisión monetaria para financiar el déficit.
- Reformas Cambiarias: Reducir la intervención del BCV, permitiendo que el mercado determine las tasas cambiarias de manera eficiente.
- Diversificación Económica: Favorecer el desarrollo de sectores no petroleros, como la agricultura, el turismo y la tecnología, mediante incentivos fiscales y la eliminación de trabas regulatorias.
El año 2025 representa un momento crucial para Venezuela. La persistencia de problemas estructurales como la dependencia petrolera, el diferencial cambiario y la inflación, destaca la necesidad de reformas profundas. El país tiene ante sí la oportunidad de cambiar el rumbo y construir un futuro más próspero. Para lograrlo, en el plano económico, es imprescindible priorizar la libertad económica, la reducción del intervencionismo estatal y el fortalecimiento del sector privado como motor del desarrollo.
De igual manera, el 2024 evidencia la imperiosa necesidad del cambio político que viabilice los cambios requeridos hacia una república liberal y democrática. Por su parte, la población venezolana ha declarado con fehaciente firmeza su compromiso con la libertad y la paz.
Elaborado por el equipo de economistas del Observatorio de Gasto Publico de CEDICE




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