La edición del 2021 del Índice Anual De Aflicción de Hanke (Hanke’s Annual Misery Index, HAMI) arrojó, nuevamente, resultados muy preocupantes respecto a la situación de Cuba y Venezuela, que se ubicaron en los primeros puestos del ranking.

De acuerdo a este ranking, en el ámbito económico, la aflicción y la infelicidad dependen del nivel de inflación, los costos de endeudamiento bancario y el desempleo, y esa condición sólo puede mejorarse con crecimiento económico sostenido, que estimule la prosperidad de las sociedades.

Dado el entorno institucional y las políticas públicas del régimen en este siglo en Venezuela, nuestro país se encuentra en los primeros puestos del Misery Index desde el año 2016, ubicándose en el segundo lugar del ranking en el año 2021, después de Cuba. Cabe destacar que en el cálculo del índice del año 2020, Venezuela se había ubicado en el primer lugar.

Cuba, tuvo una caída dramática en comparación al año 2020, ganándose el vergonzoso título del país con mayor aflicción y con menor calidad de vida en el mundo. El resultado obtenido por Cuba fue impulsado por una inflación de 1222%, como resultado directo de una devaluación del 95% de su moneda nacional, siendo uno de los países con menos libertades económicas en el mundo.

El caso de Venezuela, otro país socialista en estado crítico de aflicción social, se ubicó en el segundo lugar después de liderar por seis años el ranking, debido a que la inflación se redujo de 3713% en el 2020 a 686% en el 2021, aunque sigue siendo el país con el crédito más costoso de una muestra de 156 países (a una tasa promedio de 53%) y prácticamente inexistente (dado el nivel de encaje exigido a la banca) y el desempleo formal más elevado (45%); mostrando un ligero en el nivel del producto del 4%.

Los resultados del Misery Index 2021 muestran el escandaloso fracaso del modelo socialista dondequiera es aplicado, reportando pérdida de libertades políticas, económicas y humanas, desempleo, inflación y caída del bienestar y la calidad de vida. Lamentablemente en Venezuela, la erosión de la democracia y la economía de mercado, son elementos que sientan las bases para encabezar la lista de los niveles de aflicción de la sociedad.