Hiperinflación: perspectiva histórica para Venezuela

  Autor: A. Guevara

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Como si de un clarividente se tratara, en su obra Socialismo Ludwig von Mises advirtió los efectos devastadores que trae la inflación a la sociedad. En este sentido, advierte von Mises que “la multiplicación de signos monetarios y de créditos en circulación no hará más rico al mundo y no reconstruirá lo que el destruccionismo ha deshecho. Es verdad que la expansión del crédito produce, al principio, un auge en los negocios, una coyuntura favorable. Pero tarde o temprano esta coyuntura debe conducir necesariamente a un hundimiento o a una nueva depresión”1.

En efecto, una economía sometida a altas tasas de inflación termina por ser destruida. Afirma von Mises que la inflación “hace pedazos todo el mecanismo delicado de la producción que se funda en la división del trabajo; puede provocar un regreso a la economía sin cambios, si no tiene éxito en conservar el empleo de la moneda metálica o cuando menos el trueque, pero nada puede crear, ni siquiera una comunidad socialista”2.

La hiperinflación, de este modo, destruye la cooperación social al acabar con la moneda. Se imposibilitan los intercambios de bienes y servicios, se hace inexistente el cálculo económico, la contabilidad monetaria se hace trizas y el sistema de precios queda relegado al olvido. Entiéndase: la propia base de la interacción humana queda sumida en el caos y la violencia.

Hoy día el concepto de hiperinflación guarda enorme importancia para Venezuela, porque precisamente está padeciendo todas las consecuencias que hace casi una centuria advirtió von Mises en su tratado sobre el socialismo. Es de conocimiento público y notorio los desafíos que tiene la economía venezolana en relación con su política monetaria. El bolívar, moneda de curso legal en el país, se encuentra en terapia intensiva.