Lo que fue la Escuela Austriaca de Economía

Es frecuente que en las universidades se entierren o destierren escuelas completas de pensamiento, pero no pude evitar sorprenderme por la respuesta que obtuve cuando le comenté a un profesor de Economía que me había interesado por la Escuela Austriaca de Economía (EAE): se quedó en silencio, no me dijo nada. Honestamente pensé que al menos reconocería que existe una escuela de economía, dentro de la tradición liberal que ha desarrollado la praxeología y tiene un abordaje paralelo a la economía mainstream. Esperaba al menos, que me tildara de radical o rebelde, pero no entendía porque no me decía nada. Hasta que alguien más preguntó: ¿Qué es la EAE? Y el profesor contestó: fue una escuela que desarrollo la teoría del valor marginal y luego intentó mantenerse con los aportes de Hayek, pero llegó Keynes con su teoría general y lo cambió todo. En ese momento entendí que para algunos economistas la EAE fue y ya no es, y que posiblemente para ellos no es una escuela productiva desde 1936.

Si nos ponemos en los pies de aquellos que dan por muerta la EAE, diríamos que entre 1871-1936 existió una escuela de economía iniciada por Carl Menger y continuada principalmente por Eugen von Böhm-Bawerk, Friedrich von Wieser, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. Dicha escuela participó en la revolución marginalista, por lo que defiende que el valor de los bienes está determinado por variables subjetivas, concretamente, la satisfacción de necesidades marginales en relación con la cantidad que se posee. Como es bien sabido, las teorías objetivas no permitían explicar completamente como se formaba el valor de los bienes económicos, sin embargo, se utilizaron de soporte para edificar teorías completas, como la plusvalía marxista, que no falla en su lógica, pero si en sus bases, ya que el valor de los bienes no viene dado por las horas hombres socialmente necesarias para su producción. La teoría de la utilidad marginal decreciente debió enterrar al Marxismo, pero solo lo hizo parcialmente porque los aspectos más atractivos del pensamiento socialista no eran dependientes del valor-trabajo, específicamente, la lucha de clases, planificación central y la igualdad económica, siguieron revoloteando en la mente de los académicos y políticos.

El subjetivismo y marginalismo aplicado al análisis económico ofrece una ruta racional para evaluar el aspecto moral del comercio. Los filósofos a lo largo de la historia pretendieron que podían juzgar si un intercambio, una determinada tasa de interés o un contrato voluntario era justo o injusto, una terea imposible si no se tiene una teoría completa del valor. El subjetivismo aplicado al coste permitió a von Wieser desarrollar el concepto de coste oportunidad, esencial para entender que la selección de algunos medios implica la renuncia de otros. Si el valor es subjetivo, el coste es coste de oportunidad y si el intercambio es voluntario, los agentes involucrados deben (al menos al momento del intercambio) tener la percepción de que se benefician, por lo que aquel que quisiera proteger a los hombres de los ´´malos´´ intercambios debería buscar persuadirlos, educarlos, modificar sus creencias o percepciones (de formas no coactivas), pero no prohibirles comerciar o endeudarse, acciones que pueden valoran subjetivamente como los mejor medio para alcanzar sus fines.

En la tradición del orden espontaneo Menger aportó su teoría sobre el origen evolutivo del dinero. Esta obra nos ilustra sobre las características del dinero y sobre la primacía del factor evolutivo en el desarrollo de las instituciones sociales eficientes, algo que los ingenieros sociales menosprecian. Haber considerado y correspondido la obra Menger nos habría permitido sostener hasta nuestros días un sistema monetario y bancario realmente libre, espontaneo y evolutivo, en el que el dinero en uso no estuviera impuesto por la ley de los gobiernos sino por el mercado, siendo muy probablemente el oro el patrón monetario vigente hasta nuestros días, con la posibilidad de ser sustituido eventualmente por un patrón Bitcoin. En la actualidad pareciera que la teoría más acertada sobre el origen del dinero es el chartalismo, sobre el que se fundamentan otras teorías económicas igualmente equivocadas como la Teoría Monetaria Moderna.

La EAE previa a 1936 había desarrollado gracias a Bohn-Bawerk una teoría del capital y el interés, absolutamente necesaria para formular posteriormente una teoría del ciclo económico. La teoría austriaca del capital explica el valor de cambio y uso de los bienes a partir de la utilidad marginal, esto ayuda a entender el papel de la subjetividad en todo el proceso económico pues no solo el consumo sino también la producción está sujeto a este. Adicionalmente, las valoraciones del capital varían en función de su sustitutividad y complementariedad, una idea crucial para entender que la riqueza deriva de la buena combinación de formas de capital, es decir, una empresa genera más valor dependiendo de cómo logre combinar sus factores productivos y a su vez las empresas necesitan una de las otras para generar mayor riqueza, por ejemplo, con buenos servicios de internet las empresas de celulares venderán más y mejores equipos, pero no necesitan ser ellas las que provean el servicio de internet. Entre empresas no solo hay una competencia sino también una cooperación y la rentabilidad del capital no tiene necesariamente que descender como consecuencia de su acumulación, sino más bien todo lo contrario.

Bohn-Bawerk (1889) emplea el modelo autístico en el que a partir de un análisis del comportamiento de un individuo aislado (Robinson Crusoe) pueden extraerse conclusiones sobre la formación de capital. El autor concluye que el ahorro es necesariamente previo a la inversión, específicamente indica: ´´antes de que pueda haber alguna clase de formación de capital, las fuerzas productivas necesarias para llevarla a cabo deben ser ahorradas, a costa del bienestar presente´´ (p. 195)[1]. El ahorro es un sacrificio, la preferencia temporal tiende a ser positiva y por lo tanto cuando postergamos consumo presente es porque esperamos poder tener mayor consumo futuro. Sin embargo, los economistas posteriores como Keynes no entendieron el valor del ahorro y despreciaron su función coordinadora, por ello las políticas promovidas por sus seguidores, creyentes del multiplicador keynesiano,  pretenden estimular la economía con crédito barato no financiado por ahorro, lo que deviene en malas inversiones, destrucción de capital y sobredemanda que empuja eventualmente a las empresas, familias y estados a una fase de lucha por la liquidez con subidas de tipos de interés[2], cuellos de botellas, encarecimiento de materias primas y, eventualmente, quiebras y destrucción del capital. Entender la estructura de los bienes de capital nos permite comprender que no cualquier inversión o producción es apropiada, por eso es importante que se financien con ahorro para que se produzca aquello que los ahorradores quieren consumir, cuando lo quieran consumir. Por estas razones las inversiones estadales o las políticas que artificialmente inducen a la inversión y el consumo tienden a destruir capital porque una vez evidenciadas las malas inversiones, los factores productivos no pueden transformarse o trasladarse sin costes a las industrias realmente demandadas.

Adicionalmente, cabe mencionar que en el pensamiento clásico y austriaco previo a Keynes ya estaba presente la idea de que los tipos de interés están mediados por la preferencia temporal, el riesgo y la preferencia por la liquidez. Si esas nociones no se incorporan, no se comprende el problema, en términos de información y coordinación, que se genera a partir de la manipulación de los tipos de interés, otra practica nefasta que se mantiene hasta la actualidad.

En conclusión, aquellos que consideren que la EAE murió con la obra de Keynes realmente no han entendido sus planteamientos porque las construcciones teóricas desarrolladas antes de 1936 ya eran suficientes para refutar la Teoría General y solo Keynes es excusable de no haberlas leído porque estaban escritas en alemán, pero en la actualidad, con las obras traducidas al inglés y al español, ya no hay excusa para sostener semejante barbaridad.

Lo que ha sido la Escuela Austriaca de Economía

Una vez demostrado que la EAE no murió (y no pudo haberlo hecho) en 1936, podemos analizar su complicada trayectoria luego de la segunda guerra mundial. La mayoría de las obras austriacas se han producido después de este periodo y aunque la escuela ha tenido sus subidas y bajadas como consecuencia de los conflictos políticos a los que se han visto sujetos sus defensores, se ha podido mantener hasta nuestros días. Hay líneas de discípulos que llegan hasta a la actualidad, como es la línea Mises-Rothbard-Huerta de Soto, que ha permitido popularizar el pensamiento austriaco en países de habla hispana.

Como todo grupo social la EAE se percibe homogénea para los exogrupos y heterogénea para el endogrupo. Dentro de ella se han desarrollado disputas de carácter epistemológico, como el conflicto sobre la adecuada interpretación epistemológica de Mises entre Mashlup y Rothbard[3], la cuestión sobre el Estado entre liberales y anarquistas y el debate monetario sobre el encaje de la reserva de los bancos en patrón oro.

Personalmente considero que el debate epistemológico es absolutamente crucial desde un punto de vista académico y filosófico, pero puede generar poco conflicto para la EAE en la medida en que las conclusiones a las que se lleguen, ya sea por la vía del apriorismo extremo o por la vía del apriorismo moderado, pueden ser similares o no significativamente contradictorias[4].

En cuanto al debate sobre el Estado, considero que se tiende a exagerar la relevancia puesto que todos aquellos que reconozcan la ilegitimidad del Estado, la superioridad del mercado, la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo, los problemas de incentivos e información en los servicios públicos, entre otras ideas centrales de la EAE, tenderá a ser lo más anarquista posible tomando en cuenta las instituciones informales del contexto, a menos claro que no considere ilegitima la autoridad política del Estado, es decir, no sean anarquistas filosóficos. En este sentido, por la calidad de las instituciones civiles e informales actualmente vigentes en Venezuela es imposible o al menos insensato pensar en un anarcocapitalismo, pero es mucho más viable, por ejemplo, hacerlo en un municipio que se secesione en Liechtenstein. Los defensores austriacos de un estado limitado podrán pasar a defender un estado mínimo y luego un estado ausente en la medida en que el contexto lo permita, pues el anarquismo que pretenda llegar de golpe en donde no están listos no llegará nunca ya que rápidamente otro Estado surgirá para llenar ese vacío.

Considero entonces que el debate más relevante y capaz de fraccionar a la EAE es el debate monetario sobre el encaje de las reservas de oro en banca libre. Este debate está completamente vigente y tiene por un lado a los ´´cien por cientistas´´ como Rothbard, Huerta de Soto, Salermo, Block y Hoppe, etc.; y por otro lado a los defensores de la reserva fraccionaria como: Mises[5], White, Selgin, Dowd, Hortwitz, Garrinso, Rallo, Ravier, entre otros. El aspecto que genera conflicto dentro del debate es fundamentalmente jurídico: ¿Por qué exigirles a los bancos algo que no se le exige a ningún otro agente económico? que tengan en disponibilidad el cien por ciento de aquello sobre lo que tienen alguna promesa (dinero, mercancías, servicios, etc.). La respuesta que ofrece Huerta de Soto[6] es una vinculación entre derecho y economía en la que califica al depósito irregular sin obligación de custodia como ilegitimo porque representa un riesgo moral ya que ´´genera endógenamente y de manera inevitable y recurrente recesiones económicas que, regularmente, dan lugar a la necesidad de liquidar proyectos de inversión, devolver préstamos, y retirar depósitos de manera masiva´´ (p.122). Lo que indica que este debate esconde en realidad dos líneas de pensamiento dentro de la escuela austriaca con teorías sobre la banca, el dinero y los ciclos económicos sustancialmente distintas.

Por otro lado, hay que destacar también algunos de los debates que la EAE ha sostenido contra otras corrientes económicas coma el keynesianismo, la corriente monetarista, el socialismo, los modelos neoclásicos y la teoría monetaria moderna. A su vez, se han elaborado dentro de la EAE refutaciones a propuestas económicas y políticas más eclípticas como la renta básica universal, la economía experimental, el globalismo (gobierno mundial), la tecnocracia, entre otros.

La crítica y refutación austriaca a Keynes comprende ideas desarrolladas antes, durante y después de su obra. Tal y como se mencionó anteriormente las críticas se enfocan (1) en la mala comprensión de los tipos de interés y su disposición a manipularlos a la baja sin considerar el efecto descoordinador que eso genera;(2) la idea heredada del mercantilismo sobre la necesidad de aumentar la masa monetaria y otorgar privilegios monopolísticos que garanticen rendimientos; (3) la idea de fondo de planificación central de corte no socialista (con reconocimiento de la propiedad), algo interesante si tomamos en cuenta que las economías más keynesianas han sido las llamadas ´´dictaduras de derechas´´ como el fascismo; (4) la estimulación artificial de la inversión privada y la inversión pública; (5) el desprecio al ahorro, confundiéndolo con el atesoramiento; (6) y la idea de que la eficiencia marginal del capital es decreciente a largo plazo por lo que se irán agotando las posibilidades de inversión.

Frente a la Escuela Monetaria, los austriacos han tenido una diferencia relevante en el abordaje de las consecuencias de la expansión monetaria en el largo plazo[7]. Concretamente, los monetaristas reconocen la no neutralidad del dinero en el corto plazo, pero no en el largo plazo, es decir, tras una expansión monetaria en el corto plazo puede haber una disminución del desempleo y mayor inversión, pero eventualmente se generará inflación, subidas de precios y renegociación y actualización de salarios que llevaran al mercado laboral a su estadio previo. Por otro lado, los austriacos no reconocen neutralidad del dinero en el largo plazo, y aunque comparten la visión a corto plazo de los monetaristas, plantean que la expansión monetaria modifica la estructura inter-temporal de producción, por lo que pasado el tiempo no puede volver a ser la misma. Adicionalmente, dependiendo de la magnitud y gestión de la política monetaria, esta puede dar curso a un ciclo económico con un periodo de crecimiento, aumento de la inversión, endeudamiento, reducción del desempleo y los tipos de interés, aumento del gasto público y expectativas positivas en la población; pero eventualmente esa expansión y crecimiento se detengan hasta colapsar, momento en el que la economía completa se reajusta, ocurren liquidaciones masivas, deflación y recesión, que al pasar habrá dejado a su sombra malas inversiones y destrucción de capital.

En cuento al contrincante más reconocido y querido por la EAE: el Socialismo, podríamos decir que ambas escuelas son opuestas de principio a fin, pero al ser polos opuestos pueden entenderse mutuamente mejor que aquellas teorías intermedias o menos consistentes internamente. Concretamente, las formulaciones austriacas sobre el valor, el capital, la empresarialidad, las regulaciones, entre otras, son incompatibles con el marxismo. Concretamente, la refutación austriaca mejor elaborada hacia el socialismo ha sido el Teorema de la imposibilidad del socialismo o del cálculo económico de Mises y el problema del conocimiento de Hayek. Por un lado, Mises plantea que sin propiedad privada no habría precios por lo que no existirían las señales para administrar económicamente los recursos. Por otro lado, en retroalimentación conjunta con Mises, Hayek plantea que la información necesaria para llevar a cabo una planificación económica racional esta dispersa y en constante creación, y el mecanismo que mejor nos comunicaría esta información para coordinarnos sería el sistema de precios que sea menos rígidos. El sistema de precios es una maravilla espontáneamente desarrollada por el hombre que le ofrece una información sumamente relevante que le permite actuar coordinadamente con el resto de los agentes, aunque ellos no le estén comunicando nada explícitamente. La tesis de Mises y Hayek se evidenció en la URSS, donde habían problemas de comunicación vertical entre la burocracia y por lo tanto nunca se sabía con exactitud cuanto material o trabajadores hacían falta para producir una cantidad determinada de bienes, por lo que los planes se reajustaban continuamente para poder cumplirse y por más que se intentase no se podían establecer planes ajustados porque había incentivos a engañar a los planificadores y pedirles cada vez más inputs para la producción[8]. Además, por no tener un sistema de precios reales la URSS se vio en la necesidad de referenciar sus precios con los de los países capitalistas, experimentó simultáneamente escasez y sobreproducción relativa dentro de su economía planificada.

La EAE también ha planteado críticas a los complejos y diversos modelos neoclásicos. La crítica fundamental ha versado sobre la pretensión neoclásica de elaborar construcciones matemáticas basadas en modelos de equilibrio en los que la información relevante para construir el modelo está dada, los fines y medio se entienden como evidentes por lo que el problema económico versaría sobre maximización, es decir, seria de naturaleza técnica o tecnológica[9]. Para los austriacos los medios y fines son subjetivos, se construyen y reconstruyen continuamente y se encuentran dispersos entre los agentes, de manera que el proceso económico es absolutamente dinámico y el empresario cumple un rol que no es precisamente desequilibrador o equilibrador, porque no son nociones aplicables al mercado.

De esta noción dinámica del mercado derivan dos aportaciones cruciales: la función empresarial y la teoría austriaca de monopolio. La empresarialidad es la hipótesis auxiliar de la acción humana, el proceso económico es absolutamente dependiente del empresario que por medio de su alertness analiza y construye información, a la vez que se responsabiliza y asume el riesgo por sus decisiones empresariales. Por otro lado, la noción austriaca de monopolios los define con base en las barreras de entrada al mercado o los privilegios estadales, por lo que la competencia real o potencial presiona a las empresas a vender a mejor calidad y menor precio y las ganancias extraordinarias atraen a la competencia que en ausencia de barreras aparecerá sin complicaciones. La idea austriaca es la única noción coherente de monopolio pues los modelos de competencia perfecta, sin alteraciones o diferencias de precios, ni asimetrías de información son absolutamente irreales y no contemplan la empresarialidad ni el dinamismo de mercado. Adicionalmente, la noción neoclásica encara con el problema de definir la competencia, por ejemplo: ¿contra quién compite el único cine de un pueblo pequeño? Por un lado, con aquellos que potencialmente pueden montar un cine, pero también compite con las tiendas de películas, las plataformas de streaming e incluso con otras formas de entretenimiento que existan en el pueblo, pues definir un competidor es algo que hace el mercado y no los economistas.

Finalmente, los austriacos han criticado a la controversial Teoría Monetaria Moderna. Rallo (2005) desmonta los siete planteamientos de Warren B. Mosler, concretamente: (1) el gasto público no está limitado por la solvencia del Estado; (2) las generaciones futuras no pagan la deuda pública emitida en el presente; (3) los déficit públicos no se financian con ahorro privado; (4) el sistema público de pensiones no puede quebrar; (5) los déficit exteriores no reducen el empleo y la producción nacional; (6) la inversión no debe financiarse con ahorro; y (7) los mayores impuestos futuros derivados del mayor déficit público presente no serán perjudiciales para la economía. Mosler se fundamenta en la idea de que las leyes económicas tradicionales no aplican en el momento en que el Estado se convierte en el soberano de la moneda fiat porque obtiene a partir de allí una cuasi omnipotencia sobre el conjunto del sistema productivo y financiero. Sin embargo, la realidad es muy distinta y el Estado puede ser insolvente porque está limitado a su capacidad tributaria o de endeudamiento, la deuda pública puede acumularse desincentivando la inversión, los déficits públicos dilapidan el ahorro privado, la pensiones se pueden impagar por la merma del poder adquisitivo (como lo vivimos en Venezuela), el endeudamiento exterior puede ser excesivo e insostenible, la inversión a un determinado perfil temporal y de riesgo no necesariamente crean ahorro con ese mismo perfil, y finalmente, los déficits presentes son negativos porque en la mayoría de los casos implican sostener estructuras productivas que no generan valor a costa de la renta de los contribuyentes futuros. [10]

En conclusión, la EAE ha continuado su producción intelectual luego de la postguerra y su calidad ha sido tal que ha desarrollado refutaciones y aportaciones a las principales teorías generadas en el mismo periodo. Pareciera que el hecho de no ser el paradigma predominante en las escuelas de economía ha motivado a los autores austriacos a estudiar y criticar a sus contrarios, con el objetivo de frenar eventualmente su expansión académica y política.

Lo que ha podido ser la Escuela Austriaca de Economía

Es un hecho que la EAE no ha sido la escuela mainstream en las carreras de economía y es muy difícil saber lo que habría podido ser de ella si hubiera tenido mayor aceptación. Se puede suponer que la praxeología, el individualismo metodológico, los principios de un orden liberal y el desarrollo evolutivo de las instituciones habría permeado otras escuelas de ciencias sociales. Por ejemplo, si los historiadores conocieran de economía austriaca probablemente describieran con mayor precisión y coherencia las variables determinantes en los periodos históricos de escasez, inflación o ciclos económicos. Por otro lado, los psicólogos, sociólogos y trabajadores sociales habrían podido combinar sus trabajos comunitarios con una visión liberal escéptica a la soluciones estadales, al asistencialismo y la ingeniería social, promoviendo el respeto por la propiedad privada, las soluciones locales, contextualizadas,  descentralizadas y  enfocada en la gestión independiente y basada en evidencia de la propiedad privada comunal, lo que habría evitado la tragedia de los comunes y la dependencia del Estado que padecen hoy las comunidades más pobres.

Fuera del ámbito académico haber tomado más en cuenta a la EAE en el último siglo nos habría ahorrado importantes problemas y conflictos alrededor del mundo:

  • En el ámbito geopolítico muchas de las guerras no habrían podido financiarse dentro de un sistema de patrón oro. Aunque el patrón oro siempre se levantó tanto para agredir como para defenderse, una sociedad civil liberal debería desconfiar del monopolio estadal de emisión de moneda y evitar que perdure la capacidad del Estado de financiarse a su costa, especialmente no permitiéndole ser el dueño absoluto del dinero de los ciudadanos al imponerles un patrón de dinero fiat sin respaldo. Con la manipulación monetaria se han financiado las guerras externas, pero también parte de las nuevas guerras internas, como las ´´guerras´´ contra las drogas, la pobreza, la desigualdad, el cambio climático y el ´´Estado de bienestar´´, enemigos que el Estado se ha inventado para convencernos de que sin él estuviésemos perdidos.
  • Desde un punto de vista austriaco las leyes migratorias y las regulaciones a los productos importados son privilegios estadales a los trabajadores y productores nacionales frente a la competencia extranjera[11]. En este sentido, las regulaciones salariales y de alquiler son entendidas como privilegios estadales a las trabajadores e inquilinos frente a quienes buscan vivienda y empleo. De manera que. en el ámbito social, las prácticas y políticas económicas de corte austriaco conducen a un mundo de fronteras abiertas, libre comercio, libertad contractual, libre circulación de personas y bienes, heterogeneidad y variedad en los productos y servicios. Por lo que la sociedad de hoy seria absolutamente diversa en cuanto a culturas y formas, los trabajadores se movieran libremente tendiendo a equiparar los salarios a nivel mundial, distribuyéndose en los lugares donde más necesarios son, la educación sería variada y adaptada a los contextos económicos y sociales y los mercados abiertos evitarían que regiones como Latinoamérica y África quedasen asiladas de los beneficios de la globalización.
  • En el ámbito político las ideas austriacas conllevan evidentemente un Estado reducido, mínimo o inexistente, además se completan como visiones como las de la Escuela de Elección Publica y El Mainline Economics. En este sentido las teorías académicas y las políticas públicas habrían versado sobre la idea que los policymakers o responsables políticos deben practicar la humildad[12] puesto que no poseen (y no podrían poseer) la información necesaria para dirigir las decisiones de millones de personas. Además, los policymakers están constantemente presionados y tentados por buscadores de rentas y sus intervenciones tienden a descoordinar y favorecer a unos a costa de otros, generando dinámicas de suma cero.
  • Finalmente, sin duda alguna, económicamente nos habría ido mucho mejor, a todos, especialmente a los más pobres. Los países con mayores libertades económicas son hoy de los más ricos: Singapur, Nueva Zelanda, Luxenburgo, Estonia Suiza, Irlanda, Taiwán entre otros[13]. La relación es evidente, sin embargo, el paradigma de la economía del desarrollo se ha impuesto con la falacia de que las políticas de libre mercado solo pueden ser implementadas por países ricos y desarrollados, defendiendo que los países pobres deben mantenerse al margen del comercio internacional, proteger sus industrias, retener la salida de capitales, regular las inversiones, salarios e industrias, proteger el sector nacional frente al competencia extranjera y mantener políticas de sustitución de importaciones. Todos estos errores económicos son incompatibles con la praxeología, pues los principios económicos que aplican a una nación o conjunto de personas aplican también a nivel individual, tal y como refleja el modelo autístico de Robinson Crusoe, que aplicado al análisis económico no diferencia entre procesos macro y microeconómicos ya que en última instancia son ambas acciones humanas. En este sentido, ¿Por qué un individuo dejaría de intercambiar y colaborar con otros bajo la creencia de que van a limitar su desarrollo? Si los individuos se benefician al intercambian su trabajo y producción por aquello que necesitan, es absurdo pensar que los países, como un agregado de individuos, no se benefician de libre comercio y la colaboración internacional (colaboración no asistencialista ni mediada por entidades como el FMI, sino colaboración de libre mercado, propiedad privada y respeto por los contratos).

Lo que puede llegar a ser

El pensamiento económico y político austriaco es cada vez más popular, especialmente entre los jóvenes, por 3 razones fundamentales:

  1. los Estados han crecido demasiado, el gasto público como % del PIB no ha parado de crecer en las últimas décadas, por lo que cada vez el Estado maneja mayor porción de la renta ciudadana, lo que nos hace más dependientes. Este gasto desenfrenado no se ha traducido en mayores niveles de vida ni riqueza y muchas veces se ha destruido riqueza por aplicar políticas públicas insostenibles como los sistemas de pensiones de reparto. Incluso en los países donde el gasto publico esta mejor gestionado podrían sustituirse los servicios públicos por privados, por lo que muchos perciben mayores riesgos que beneficios al modelo del ´´Estado de Bienestar´´.
  2. La falsa dicotomía política entre izquierda y derecha remanente de la guerra fría no nos ha permitido interpretar adecuadamente la realidad social. La derecha que no es liberal/libertaria simplemente no es derecha, el fascismo o el conservadurismo estatista no es contrapeso del socialismo/comunismo, sino más bien su hermano morocho. En ocasiones se compara el socialismo con el neomercantilismo o capitalismo de amigos, por ejemplo, se piensa que la salud privada debe necesariamente ser extremadamente costosa como en Estados Unidos, pero el error está en comparar salud pública con salud privada regulada. Para hallar una solución real al problema debemos compara lo público con lo privado ofrecido en condiciones de libre mercado, y comparar las izquierdas pro-igualación con las derechas pro-libertad.
  3. El sistema bancario y monetario actual es una constante maquinaria de redistribución de rentas de abajo hacia arriba. Quienes menos tienen pagan el derroche de los políticos, sus pésimos programas sociales, sus rescates a la banca, su estimulación artificial de los mercados y los privilegios que deciden arbitrariamente otorgar a sus seguidores. De allí surge la reciente popularización del Bitcoin, las criptomonedas y el sistema blockchain ente los jóvenes, quienes sueñan con mayor transparencia, seguridad, privacidad y libertad en el sistema monetaria que hoy no les deja hacer uso libremente de su dinero, ni conservar su valor.

De esta forma los jóvenes atraídos por nuevas categorías para entender la política, decepcionados de los políticos y deseosos de poder ahorrar, invertir, comprar y viajar por el mundo libremente con el fruto de su trabajo, se verán atraídos a la EAE y eso debe darnos esperanza de que podrá pasar de ser una escuela aislada a un conjunto de ideas transversales en la sociedad. Si seguimos con el esfuerzo y la batalla de las ideas, el día de mañana veremos obreros, empresarios, feministas, ambientalistas, conservadores, ricos, pobres y todo tipo de personas abrazar las ideas de la libertad y economía austriaca, combinándolas con su cultura, valores y proyectos personales.

Autor: Miguel Arturo Solis Colmenares

Tercer lugar del Concurso de ensayo libre «Aportes de la Escuela Austriaca de Economía, a los 150 años de fundada». Auspiciado pro CEDICE Libertad y el Instituto Libre Desarrollo

 


Referencias

  • [1] von Bohn-Bawerk, E. (1889) Teoría positiva del capital.
  • [2] Rallo, J.R. Las fases del ciclo económico
  • [3] Ver Zanotti, G. & Cachanosky, N. (2013) The epistemological implications of Machlup´s interpretation of Mises´s epistemology.
  • [4] Koppl (2002) defiende que Mises es un apriorista laxo y menciona: ´´el conocimiento que es «a priori» en sentido laxo es similar al conocimiento que es a priori en sentido estricto. En ambos casos, el conocimiento es conocimiento general que organiza nuestras observaciones más particulares. En ambos casos, el conocimiento no puede demostrarse erróneo mediante un contraejemplo. Un contraejemplo aparente es realmente algo fuera del ámbito de aplicación del conocimiento a priori. ´´ p.32
  • [5] La posición de Mises es controversial y para argumentar que apoyaba la reserva fraccionaria se suele referir a la sección 11 del capítulo 17 de La Acción Humana (1986) p. 645-648
  • [6] Huera de Soto, J. (2009). Dinero, crédito bancario y ciclos económicos. Unión editorial. p.122
  • [7] Ravier, A. (2009) La no neutralidad del dinero en el largo plazo. Un debate entre Chicago y Viena. Cuadernos de Economía. Guatemala
  • [8] Kornai, J. (1992). The socialist system: The political economy of communism. Princeton University Press.
  • [9] Huerta de Soto, J. (1997). La escuela austríaca moderna frente a la neoclásica.
  • [10] Rallo, J.R (2005) Contra la Modern Monetary Theory
  • [11] Rothbard, M. (2015). Poder y Mercado. Leviatán. p. 61-72
  • [12] Mitchell, M., & Boettke, P. (2017). Applied mainline economics: Bridging the gap between theory and public policy
  • [13] 2022 Index of Economic Freedom (2020).  The Heritage Foundation

Leave A Comment

Artículos relacionados

Comparte este artículo