Por lo general, cuando hablamos del salario se suele hacer referencia al salario nominal, pues representa la cantidad de dinero que las personas obtienen luego de su jornada laboral. Sin embargo, la forma adecuada de analizar las remuneraciones es a través de su poder adquisitivo, o dicho de otra forma, a través de la cantidad de bienes y servicios que efectivamente se pueden adquirir con esa cantidad de dinero que las personas reciben como pago de su trabajo.

El Ejecutivo Nacional excusa su tradicional política intensiva de aumentos del salario mínimo, bajo el pretexto de hacer frente a la crisis inflacionaria que vive el país. Sin embargo, esta medida más allá de paliar temporalmente el problema, lo agrava, tal y como muestra la negativa trayectoria del salario real.

Además de esta política persistente de aumentos de salario vía decreto, se añade una ola de subsidios y bonos que son adjudicados a través de un instrumento político, como lo es el Carnet de la Patria, pretendiendo hacer frente al problema inflacionario del país, aunque lo cierto es que también es una medida contraproducente, empeorando aún más las cosas.

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