Bolívar ha muerto dos veces, la primera fue en santa Marta, la segunda ha sido mediante la destrucción de nuestra moneda.
Hoy en día vemos un bolívar que deambula bajo amenaza de desmonetización, sin embargo, los nuevos billetes del cono monetario aún no llegan. Todo apunta a un bolívar con constante amenaza de retirada, ya muerto, pero forzado a seguir circulando.



