La hiperinflación en Venezuela no comenzó en 2017, realmente es un proceso que se viene gestan-do desde el 2005. Cuando se crea el Fondo Nacional para el Desarrollo Endógeno (Fonden), con el fin de desviar los ingresos excedentes de la exportación petrolera, comienzan una serie de gastos sin control, con respaldo directo de las reservas internacionales. Igualmente otro de los detonantes ocurre en el 2009, cuando se modifica la Ley del Banco Central de Venezuela, y se permite el financiamiento directo a Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

La inflación no debe ser vista como un “aumento sostenido de precios”, esto último realmente es la consecuencia de una inyección sostenida y creciente de billetes impresos directamente por el Banco Central de Venezuela (BCV), con la finalidad de financiar el gasto público. El deber ser, es que el BCV imprima billetes de acuerdo con las variaciones de la economía real (PBI), de lo contrario, estará incre-mentando la liquidez monetaria mientras que la producción se mantiene constante o incluso disminuye.

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