Last Updated: 31/01/2020By Categories: ,

Lo grande es la idea

Historia de la creación del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico

Cuando nació Cedice hacía mucho tiempo que no cabía duda alguna en torno a la inviabilidad del socialismo. Numerosos pensadores liberales lo habían demostrado hasta la saciedad, en cuanto a la teoría, a lo largo del siglo. Y sobre el terreno, era abrumadora la evidencia empírica de que la nave socialista hacía agua por los cuatro costados, aunque el colapso, pocos años después, del sistema soviético y de sus regímenes periféricos acólitos, no dejó de sorprender por su rapidez. En todo caso, en 1984 la cuestión se centraba tanto en el ámbito de las ideas, como en la realidad, en unos modelos de sociedad que, como alternativas al socialismo totalitario, se habían venido proponiendo y practicando también a lo largo del siglo. Tales modelos, conocidos como “terceras vías”, pretendían y pretenden la ilusión de tomar lo mejor de dos mundos inevitablemente antagónicos y mutuamente excluyentes.

También la realidad de estos “terceros caminos” se había mostrado y se sigue mostrando terriblemente perniciosa para el progreso, el bienestar y la felicidad de la gente, en la inmensa porción del mundo en donde se han ensayado. Porque se trata solo de recetas que apenas “maquillan” la idea socialista plena. Cuando no nacen abiertamente estatistas y autoritarias, muy pronto se deslizan en esa dirección.

Los resultados de la aplicación de estos esquemas son –o deberían ser–, obviamente, conocidos por todos. Ejemplos hay en abundan- cia. Y la Venezuela del siglo xx es uno de ellos. Al final de la centuria estamos padeciendo las consecuencias de creer y practicar las ideas keynesianas, socialdemócratas, “tercerviístas” o como quiera llamárseles. Estado gigante y arbitrariamente interventor, des- precio a la libertad y a las responsables iniciativas individuales, imposibilidad estructural para la creación de riqueza, pobreza creciente, descontento social, democracia deficiente e ineficiente, quiebra moral e institucional, son algunos de las males que nos agobian.

Mostrar a los venezolanos lo que realmente constituye “la otra cara de la moneda” frente a las alternativas abierta o solapadamente socialistas, fue la misión que se impusieron los fundadores de Cedice. El nacimiento y la actuación del Centro en sus primeros quince años es lo que narra en este libro, con todo el rigor posible, el joven historiador Lionel Muñoz. Creo que Lo grande es la idea constituye un resultado muy valioso de su esfuerzo y por ello merece el reconocimiento y la gratitud de la gente que, ayer y hoy, ha bregado en y por Cedice.

En Venezuela, en los quince años de vida de Cedice, ciertamente que hemos avanzado en la divulgación del conocimiento sobre el inmenso valor económico y social que, para beneficio de la gente, tienen el derecho de propiedad, el mercado sin interferencias y la limitación a los poderes del Estado. El derrumbe final del socialismo contribuyó a ello. Pero ahora, en un movimiento pendular, están recobrando fuerzas la idea y la práctica “terceristas”. Es decir, los caminos que llevan a la estatización, al socialismo más o menos disfrazado.

Así, la breve historia que hoy presentamos resulta muy útil para analizar y evaluar la batalla que se ha librado en el campo de las ideas y, sobre todo, para ponderar lo mucho que aún queda por hacer para llegar a una sociedad de personas libres y prósperas. Por el único camino que garantiza la posibilidad de llegar a esa meta ambiciosa y, por lo demás, la más ética y humanista de cuantas se ha planteado el hombre.

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